viernes, 13 de marzo de 2009

Polimedicación, una causa de riesgo renal


Fabiola Czubaj
LA NACION
A medida que pasan los años, los riñones van perdiendo naturalmente y en silencio algo de su magnífica capacidad de mantener limpio nuestro organismo. Hoy, esos órganos tan nobles están en el centro de las preocupaciones de los especialistas porque la polimedicación y la automedicación están acelerando en forma peligrosa el deterioro normal de sus funciones.
Entre la gran cantidad de medicamentos de venta libre, productos naturistas y fármacos contra dos de los trastornos más riesgosos para la salud de los riñones (la hipertensión y la diabetes), hay unos 20 que si se los ingiere sin el adecuado control médico producen efectos tóxicos para la función renal.
"Dentro de cualquier servicio hospitalario de nefrología, la causa más común de internación es la elevación de la creatinina en sangre, que es un indicador del estado de la función renal. Alrededor de dos tercios de esas elevaciones inesperadas, sobre todo en los adultos y los mayores, se deben en nuestro hospital al uso indebido de ciertos fármacos ?señaló Pablo Massari, jefe del Servicio de Nefrología y del Programa de Trasplantes Renales del Hospital Privado de Córdoba?. Y si bien en la mayoría de los casos el daño renal es reversible al suspender o reemplazar las drogas, el gran problema es lo que sucede en la población general que no consulta", señaló a LA NACION el doctor Pablo Massari, jefe del Servicio de Nefrología y del Programa de Trasplantes Renales del Hospital Privado de Córdoba.
La lista de fármacos la encabezan los llamados antiinflamatorios no esteroides (AINE), como la aspirina y el ibuprofeno, entre tantos otros, que sirven contra el dolor y la inflamación. Después aparecen también los antibióticos aminoglucósidos (bactericidas), como la amicacina y la gentamicina, que son de venta libre y también se administran en los hospitales por vía endovenosa; los fármacos para reducir el ácido úrico; los inhibidores de la bomba de protones, para reducir el ácido gástrico, y hasta las hierbas chinas que se venden en las herboristerías con unos 30 nombres comerciales.
"Los pacientes nos cuentan que toman esas hierbas para cualquier dolencia, desde constipación hasta malestar general y, según sea su consumo, pueden pasar meses o años antes de que liquiden a los riñones", explicó Massari, que dirige la Escuela de Posgrado en Nefrología de la Universidad Católica de Córdoba.
Dado que los riñones no dan síntomas hasta haber perdido el 70 u 80% de su función, la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN) promovió ayer, durante la celebración del Día Mundial del Riñón, el control de la hipertensión y la diabetes, posibles signos de enfermedad renal, y la realización de dos análisis que no superan los 5 pesos en cualquier laboratorio del país. Son el de creatinina en sangre y el de proteinuria (que mide la cantidad de proteínas en la orina).
"La pérdida de proteína por la orina indica daño renal y el exceso de creatinina en la sangre indica mal funcionamiento del filtrado glomerular, que es la base de la función que los riñones cumplen en el organismo", informó la SAN.
El aumento de las enfermedades crónicas hace cada vez más frecuente la polimedicación. Se estima que en el país un adulto con factores de riesgo toma por lo menos tres fármacos a la vez. Además, si se levanta con dolor de cabeza o de cintura, por ejemplo, toma un analgésico o un antiinflamatorio sin consultar al médico y por más tiempo del recomendado.
"El daño ocurre a lo largo de 10 o 15 años de consumo, y hay personas que llegan a tomar hasta 20 o 30 comprimidos al día", dijo a LA NACION, por vía electrónica desde Portugal, el doctor Miguel Carlos Riella, presidente electo de la Federación Mundial de Fundaciones del Riñón. Agregó Riella, ex presidente de la Sociedad Brasileña de Nefrología: "Incluso muchos médicos generalistas desconocen los efectos de la polimedicación. Hablamos mucho de enfermedad renal, pero de los daños producidos a los pacientes por los medicamentos recetados hablamos poco".
El estudio español Erocap demostró que una de cada cinco personas que van a un centro de atención primaria tiene su función renal dañada en hasta el 50%. "Esas personas toman un promedio de siete medicamentos, muchos de ellos en dosis no adecuadas para los riñones o que alteran su función", comentó por vía telefónica desde Santander, España, el doctor Angel de Francisco, jefe del Area de Diálisis del Hospital Universitario de Valdecilla.
En otro estudio (Erthos), en los 120 hospitales universitarios españoles, Francisco y su equipo hallaron que el 30% de los pacientes de los servicios hospitalarios, excepto nefrología, ya había perdido la mitad de su función renal, mientras que un 14% perdió el 40 por ciento. "Esto indica una insuficiencia renal -definió el ex presidente de la Sociedad Española de Nefrología-. La población debe evitar abusar del consumo de fármacos y los médicos tienen que conocer la función renal de los pacientes y evitar los de alta toxicidad renal."
Por su parte, el doctor Felipe Inserra, miembro de la SAN, dijo: "En los pacientes coronarios, diabéticos o con hipertensión, que reciben por lo menos tres medicamentos, hay que ser muy cuidadosos, ya que es altamente probable que ese cóctel terapéutico afecte los riñones".
Reclaman más datos epidemiológicos
Los expertos consultados coincidieron en que hay dos falencias básicas en salud renal: la falta de vigilancia epidemiológica de la toxicidad farmacológica, por lo menos en los grandes hospitales del país, y de un registro nacional de las etapas tempranas de la enfermedad renal. "Contamos con buenos datos sobre los pacientes en diálisis, pero necesitamos saber qué ocurre en los estadios más precoces, cuando aún podemos controlar el deterioro renal", dijo el doctor Rubén Schiavelli, jefe del Servicio de Nefrología del hospital Argerich, en una reunión de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires en la Legislatura porteña con motivo del Día Mundial del Riñón.
lanacion.com

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