sábado, 28 de marzo de 2009

La obsesión del postparto light


En general, después de un parto muchas madres se preguntan, más allá de la felicidad de tener a sus hijos, cómo recuperar el peso y la figura que tenían antes de quedar embarazadas. Sobre todo cuando ven a modelos y actrices salir, a apenas dos meses de haber dado a luz, con cuerpos esbeltos y cinturas casi de avispa. Resulta inevitable entonces preguntarse qué es lo que está mal en uno. Y la respuesta, según los especialistas, es: nada. De hecho, el problema podrían llegar a tenerlo aquellas que adelgazan abruptamente, y que pasan en el gimnasio más tiempo que en su casa.
En el 2006, y seis meses después de haber tenido a su primera hija (Blanca), la modelo Carolina “Pampita” Ardohain había recuperado la figura previa al embarazo. Aunque para eso, según le confesó en su momento a la revista Caras, se vio en el brete de hacer nada menos que 600 abdominales diarios, porque el vientre se le rebelaba. Con su segundo hijo, la cosa le llevó apenas dos meses, y casi en ningún momento dejó de hacer ejercicio. Estuvo en la versión chilena de Bailando por un sueño hasta los 6,5 meses de su embarazo y durante los 9 meses de gestación nadó regularmente. El único momento en el que paró de moverse fueron los 40 días posteriores a la cesárea.

Según Pampita, en esta segunda oportunidad no hubo gym, sino un programa estético intensivo que incluyó ozonoterapia, electroestimulación reductora en abdomen y cintura, más otra sesión para tonificar glúteos y piernas. Todo esto más sesiones de modelado corporal con ultrasonido. Algo así como gimnasia sin movimiento. Y a Bailando en versión argentina.
Peligros.


Pero los 600 abdominales y el baile excesivo no deben ser tomados como un ejemplo a seguir, dicen los médicos, porque la obsesión por adelgazar velozmente aumenta el ya alto estrés que le sigue al parto y a las primeras semanas de crianza de un bebé. Lo aconsejable es aumentar entre 10 y 13 kilos de peso durante el embarazo, y también pensar que perderlo llevará no menos de 4 meses, el mismo plazo que le toma al útero volver a tener su tamaño original. A veces, 12 meses es un plazo más esperable. “Durante el embarazo, los músculos retroabdominales se estiran hasta un 50% –advierte el cirujano plástico brasileño Miguel Sabino Neto–. Con el plazo de tres meses estamos refiriéndonos al plazo mínimo deseable”.
Aunque la mayoría de las famosas que han sido madres recientes lo ocultan, suelen sufrir. Los programas de adelgazamiento extrarrápido suelen incluir dietas compuestas por cinco o seis raciones de comida extra light, unidas a ejercicios de musculación y caminatas diarias, durante al menos dos horas. Una madre que amamanta puede sentirse casi famélica.


Pero las mujeres no famosas también adoptan recursos desesperados. “La paranoia es tan grande que mienten y dicen que engordaron 30 kilos, para impresionar. Pero los regímenes de hambre, ya de por sí condenables, no deben ser adoptados por madres recientes”, advierte la nutricionista Gabriella Guerrero.

“Lo saludable durante la gravidez es una dieta cercana a las 1.800 calorías diarias, que en el postparto debe subir a entre 2.000 a 2.300”. Las madres que reducen mucho las calorías, incluyendo los carbohidratos necesarios para producir leche, pueden tener hipoglucemia, cansancio y mareos fuertes.
La modelo Nicole Neumann, otro caso reciente, confesaba haber subido 12 kilos a los 6 meses y medio de embarazo, cuando todavía le faltaban “los tres peores”. Pero a ella también, a los tres meses de haber tenido a Indiana se la vio como antes del nacimiento, y ya confesaba seguir rutinas intensas de ejercicios. Los ginecólogos recomiendan tener cuidado, dado que la musculatura pectoral estará debilitada por causa del amamantamiento, y esto puede hacer que cargar pesas sea algo muy doloroso.
Así como antes muchas mujeres estaban convencidas de que después de haber tenido un hijo no había que lavarse el cabello, ahora muchas se han ido para el otro extremo. Un caso es el de Tameka Foster, esposa del cantante estadounidense Usher. Apenas dos meses después de haber dado a luz se hizo una lipoaspiración, y le dijo al cirujano que el parto había sido seis meses antes. Tameka sufrió un paro cardiorrespiratorio durante la anestesia y pasó once días internada.
Es que el cuerpo de las parturientas recientes contiene exceso de líquidos, lo que aumenta el volumen de la sangre. Durante una intervención quirúrgica, la mujer recibe todavía más líquidos. El corazón no llega a bombear toda esa sangre, y ahí aparece el riesgo de paro. “Además, el útero no volvió a su tamaño normal y puede comprimir las venas de las piernas, que ligan a los miembros inferiores con el corazón. Esa compresión puede provocar embolia”, explica Sabino Neto. La baja gradual de peso tiene sus motivos.


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