domingo, 29 de marzo de 2009

CULTURA: ENTREVISTA FEDERICO ANDAHAZI NOVELISTA - "La historia de un país no se entiende si no se revisa su sexualidad"


Un tipo mantiene cautiva a una hija adoptiva, la viola y tiene seis hijos. Uno inmediatamente piensa en este personaje austríaco, pero estamos hablando de Juan Manuel de Rosas", cuenta Federico Andahazi, best seller nacional.
En pocos días estará en las librerías Argentina con pecado concebida, el segundo tomo de su historia sexual de la Argentina: una serie donde conviven la política y la historia con los secretos de alcoba, un libro donde recuerda que Sarmiento rendía prolijamente los gastos de sus orgías o el particular matrimonio entre Lucio Norberto Mansilla y una niña retrasada (algo que el revolucionario tardó en descubrir debido a que se pasó los primeros años de casado de batalla en batalla).
Su proyecto, insiste, no busca el morbo. Dice que la vida sexual de figuras como San Martín o Rosas muchas veces marcó su agenda política.
Usted estudió psicología, una disciplina donde el estudio de la sexualidad es esencial.
¿Ayudó eso?
Yo no creo en la extrapolación de disciplinas. No se puede aplicar el psicoanálisis a la historia ni a los fenómenos sociales. Lo que sí me dio fue un método para investigar y entender el por qué de los vacíos y faltas de información. La historia de un país no se entiende sin su sexualidad. Sin metáfora lo digo: los países y los ciudadanos somos hijos de un entramado de relaciones sexuales. Si se desconoce esa trama, si se desconocen los pactos sexuales que hubo detrás, no se entiende la historia.
Da la impresión de que el sexo está ausente en las historias generales. ¿Por qué pasa eso?
No es casual que estas cosas que parecen anecdóticas las recojan autores que vienen de fuera de la historia. Yo creo en el poder reconstructor de la literatura. Escribiendo ficción uno toca las paredes de la verdad para derribarlas. A mí la literatura me sirve, en este caso, para derribar determinados dogmas de la historia. Además, te da un cierto desparpajo que el historiador -con una formación académica y un método de investigación más preciso- no tiene.
¿Se necesita una relación más laxa con la verdad histórica para estas historias llenas de agujeros? No con la verdad, sí con el método de investigación histórica. El arte del novelista es el arte de mentir. Acá el ser escritor me permitió descubrir en qué momento los historiadores están mintiendo. Una historiadora cita: "a San Martín nunca se le reconocieron romances fuera de su matrimonio". Voy al documento original y el fragmento continúa: "porque era muy discreto". Para poder reconstruir algo del orden de la verdad hay que conocer el arte de la mentira.
Sin embargo, cuando cita esos documentos muchas veces no pone las fuentes. ¿Por qué?
Bueno, después pongo la lista de bibliografía al fondo. Pero yo sé por experiencia que el lector se abruma y se aburre con las notas al pie. Hace once años que escribo y tengo una relación amigable con el lector. A mí tampoco me gusta que un libro me aburra o me abrume. Yo creo en el lector y publico para el lector. Me fastidia quienes dicen no escribir para ningún lector, los que renuncian al lector pero no a las regalías.Pero yo leo el fragmento de la carta donde San Martín se reconoce un "cornudo" y me dan ganas de ver ese documento. Bueno, es que también tiene que ver con poner al lector a trabajar un poco. Un libro tiene que ser un nexo con otros libros. Cuando se queda con una inquietud y dispone de bibliografía, el buen lector va a buscarla. No me interesan esas lecturas que se cierran en sí mismas.
¿Lo dice por los manuales?
Y por la autoayuda. Me parece que la autoayuda tiene por objeto cerrarse sobre sí misma y no referir a otra fuente que no sea el propio autor. No servir la bibliografía en bandeja me parece mucho más rico en ese sentido. En el prólogo habla de "la moda" de revelar la intimidad de personajes históricos.
¿Es una crítica velada?
No es una crítica velada, es explícita. Más allá de ciertas cosas pintorescas, la historia de la sexualidad sólo importa cuando tuvo repercusiones en la historia y la política. El principal ejemplo son Rosas y Encarnación Ezcurra, un matrimonio sensual, de los cónyuges en el poder, que tenía sobre las masas un peso muy fuerte que llega hasta hoy. Es algo que se repetirá en la historia argentina con Perón y Eva como máximos exponentes.
clarin.com