miércoles, 25 de marzo de 2009

Cuando las recetas de superación personal se ponen en discusión


Loreley Gaffoglio
LA NACION
Bálsamo new age , en los 22 meses que lleva en el mercado El secreto adquirió estatus de fenómeno homérico de ventas, con 14 millones de libros vendidos en el mundo, 93.000 sólo en la Argentina. Y, por supuesto, "bendijo" con millones a su autora, Rhonda Byrne, de 45 años.
Acosada por sus propias desventuras, la productora australiana ideó el "combo" irresistible de la superación personal: un documental en DVD, más un libro sobre la hoja de ruta de ese video-revelación.
Sus adláteres afirman que, además de sanar, cambia vidas: al incorporar sus preceptos, poner en marcha visualizaciones y transformar el escepticismo y la decepción en un pensamiento positivo, esperanzado y agradecido, se viaja por la autopista del éxito, testimonian en foros de Internet.
Recompensa tentadora por los $ 95 que cuesta la séptima edición en español (Ediciones Urano), imanada en la lista de best sellers , El secreto , dice su autora, apela al conocimiento de la física cuántica y a revelaciones ocultas por siglos, seguidas con hermetismo por eminencias como Platón, Einstein y Churchill. A ese precepto se oponen con fuerza quienes consideran que la física cuántica nada habla de la conciencia y que, en todo caso, de lo que se trata es de supercherías.
El eje central de El secreto es la puesta en práctica de la ley de atracción, que se activa con el poder de la mente y se basa en que "lo semejante atrae lo semejante"."Todo lo que llega a tu vida -sea desdicha, felicidad, dinero o enfermedad- es porque tú lo has atraído con tus pensamientos", postula Byrne. En palabras de Byrne, "lo que piensas crea tu vida. Y la ley de atracción te devuelve exactamente lo que estás pensando".
Simple y claro, aunque curioso el furor inédito que esta nueva doctrina de la autoayuda desató tanto en librerías como en la Web. A los argentinos, la promesa de sus bondades les llegó primero por el boca a boca. En los Estados Unidos fue la reina del talk-show, Oprah Winfrey, quien lo recomendó y bastaron unas menciones en Saturday Night Live para consagrarlo en un mercado global sediento de éxito fácil.
Gustavo Cairo, un publicitario porteño de 30 años, adoctrinado en El secreto , lo adoptó como filosofía de vida y jura que, desde que lo puso en práctica, su mente y su vida son otras. "Superé grandes dolores, dejé de ser pesimista, ahora tengo una relación plena con mi hija y entendí que uno es capaz de atraer lo que se propone si hace las cosas correctas", dice.
Hacer lo correcto para Cairo radica en escribir diariamente sus afirmaciones o pegar imágenes en un pizarrón. Está persuadido de que "todo es posible con la mente" y de que el primer gran cambio "es autoimponerse estar bien".
La conductora Luisa Delfino, una suerte de coach del libro, insta a llevar un cuaderno de trabajo en el que consten todas las afirmaciones-aspiraciones. Según explicó por el éter, no hay que pensar ni decir: "El amor de mi vida nunca me llegará", sino afirmar: "Quiero y merezco ese gran amor".
Director del laboratorio en Cronobiología de la Universidad de Quilmes, Diego Golombek desestima de cuajo esta teoría. Asegura que estos libros, transformados en biblias, "confunden un conjunto de consejos metafóricos simples y de sentido común con conocimiento científico".
El autor de Cavernas y palacios, estudio sobre el funcionamiento del cerebro y la conciencia desde las neurociencias, no encuentra ninguna base científica en sus postulados. "Claro -razona-, hablar de leyes y teorías, de frecuencias y campos cuánticos, queda muy bien y parece ofrecer un sesgo de verdad a una serie de pavadas. La ley de atracción está presentada como una ley científica, con postulados y pruebas experimentales, y esto no es así. Los pensamientos no crean "frecuencias" ni el universo es un espejo o frontón de tenis. Somos, en cambio, seres complejos y pensantes, que incorporamos el entorno y la cultura a nuestra biología. Tal vez allí radique la riqueza de nuestro comportamiento", enfatiza.
Para la psicóloga Teresa Ciarlantini, dos fenómenos simultáneos obnubilan a sus miles de seguidores: "Por un lado, la necesidad del hombre de creer en algo superior, capaz de brindar un confort espiritual instantáneo. Por otro, el idealismo extremo o la ilusión positiva, que como todo pensamiento mágico anula la razón crítica y soslaya la realidad. Querer sortearse dificultades resulta irreal y es propio de la cultura del facilismo".
Lapidaria con El secreto , Roxana Kreimer, doctora en filosofía, argumenta que el error fundamental del libro es creer que lo que funciona a nivel de la física cuántica opera en todos los planos de la realidad. Sostiene que, en línea con un documental similar, ¿Qué rayos sabemos? ( What a bleep do we know? ), "ambos cometen el error de sacar conclusiones falsas a partir de su desconocimiento de la física cuántica. Confunden el uso del término energía que hace la física con el concepto vago de energía que utilizan las seudociencias. ¡La mecánica cuántica no habla sobre la conciencia!".
lanacion.com