martes, 4 de noviembre de 2008

Nena, apagá la tele que no quiero embarazos


Un estudio realizado entre 2.000 adolescentes estadounidenses advierte que los jóvenes que habitualmente miran programas con escenas de sexo son dos veces más proclives a tener o inducir, según el sexo, un embarazo precoz.
Según los resultados del trabajo difundido por la agencia Europapress, los programas de televisión no alcanzan a demostrar los riesgos de practicar sexo, entre los que se encuentran no solo el embarazo sino las enfermedades de transmisión sexual.
Publicado en la prestigiosa revista médica Pediatrics, el informe alerta a los programadores sobre la percepción creada a través de sus guiones, donde existe un pequeño riesgo en la práctica sexual sin usar anticonceptivos. "Los adolescentes reciben una cantidad considerable de información sobre sexo a través de la televisión, pero esos programas no subrayan factores como los riesgos y la responsabilidad hacia el sexo", declaró Anita Chandra, principal autora del estudio y psicóloga de la conducta en la Corporación RAND, una organización científica sin fines de lucro y responsable del estudio.
"Nuestros hallazgos sugieren que la televisión puede estar jugando un papel significativo en los altos índices de embarazos en adolescentes en los Estados Uniudos", sostuvo Chandra, quien lamentó que “aunque se han conseguido progresos, los adolescentes que ven televisión todavía encuentran poca información sobre las consecuencias del sexo sin protección en los programas que promueven la práctica sexual", declaró.
Por su parte, el artículo reparte responsabilidades. Por un lado, sostiene que los padres deben limitar el acceso a sus hijos a ciertos programas de televisión a menos que puedan explicar las consecuencias de lo reflejado. Por otro, los pediatras también deben incluir en sus consultas un asesoramiento en dichos temas.
La encuesta se realizó en 2001 a 2000 adolescentes que fueron consultados sobre sus hábitos de consumo televisivo y su actividad sexual. En 2004, el estudio se redujo a los 700 jóvenes que se habían iniciado sexualmente para luego restringirse al grupo que en ese período había tenido una situación de embarazo. Entre ellos, existía un alto consumo de un total de 23 programas muy populares entre adolescentes que incluían altos niveles de contenidos sexuales.