miércoles, 12 de noviembre de 2008

Autorizan a una chica a vivir y morir dignamente


Hannah Jones tiene 13 años. Pero la madurez de un adulto y el coraje de pocos. La adolescente británica, que pasó los últimos diez años de su vida entre tratamientos oncológicos y operaciones, se negó a ser sometida a un trasplante de corazón y ganó, tras una dura batalla legal contra un hospital, el derecho a vivir y a morir con dignidad.
Hannah, a quien de pequeña se le diagnosticó leucemia y posteriormente un padecimiento cardíaco, les dijo a sus padres y a las autoridades de salud que prefería pasar el tiempo que le queda en casa en lugar del hospital.
El Hospital de Herefordshire, en Inglaterra, decidió retirar a último momento su demanda ante la Corte Suprema de Londres luego de que una asistente social reconociera que Hannah no quería someterse a una operación de corazón.
Jones, que vive en la localidad de Marden, cerca de Hereford, se negó al trasplante en julio de 2007 debido al riesgo de que no fuera efectivo y, en caso que lo fuera, por la necesidad de recibir medicación de forma constante. Los padres de Hannah apoyaron esa decisión y dijeron estar "muy orgullosos" de su hija. "Ella no tomó la decisión con liviandad, determinó que quiere vivir y morir con dignidad en su casa, junto a su familia", declaró el padre de la adolescente, Andrew, de 43 años, quien consideró "escandaloso" que el hospital supusiera que los padres no querían "lo mejor" para su hija.
"Yo he estado demasiado en el hospital. He tenido mucho trauma", dijo Hannah a Sky News ayer. "No quiero la operación y es mi derecho no aceptarla".
A Hannah se le diagnosticó leucemia cuando tenía 4 años. Tratamientos de quimioterapia lograron la remisión del cáncer, pero los médicos le descubrieron cardiomiopatía, una grave enfermedad en la que el músculo del corazón se inflama y a veces falla.