miércoles, 26 de noviembre de 2008

Crece el número de chicos que llegan al país y piden asilo como refugiados


Lo apodaban Oboy, el nene de la casa en su dialecto africano. A los 17 años, Pablo fue el más joven de seis polizones que salieron en un barco pesquero desde Costa de Marfil. Pablo (cuyo nombre verdadero prefiere mantener en reserva) pensó en huir a Nueva York. El joven, que nació en Ghana, terminó en Buenos Aires. En 2001, el año en que llegó, hubo apenas tres menores no acompañados que solicitaron refugio en la Argentina. Con el paso del tiempo, su experiencia se ha convertido en el vía crucis de muchos chicos como él. Algunos desembarcan aquí premeditadamente, otros por azar. En todos, la prioridad es alejarse del azote de las guerras y el hambre.
En lo que va de 2008, 62 menores ingresaron a este país como solicitantes de refugio y ya son 130 los que viven con ese estatus. Tal cantidad ha impulsado cambios, sobre todo en la forma de asistirlos. Como Pablo, la gran mayoría es de África, en especial de Senegal, Costa de Marfil y Guinea Conakry. Muchos viajaron como polizones en barcos. Pablo soportó un mes abordo de un navío filipino, primero dentro de una heladera desenchufada y luego, al ser descubierto, encadenado. Como un esclavo , dice. Los menores no acompañados son parte de un fuerte aumento de solicitantes de refugio en la Argentina. Se prevé que los pedidos alcanzarán a 900 hacia fin de año, lo cual será más del doble de la cantidad que se registró en 2006, según ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.
La llegada de chicos fue algo más dificultoso , dijo Elba Labrador, asistente social en la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (FCCAM), donde llega uno por semana. A través de esa institución y de la Fundación Migrantes y Refugiados en Argentina, el ACNUR les asiste con vivienda, comida y ropa. También cursos de español y capacitación laboral. Tanto esas agencias como los tutores públicos hacían lo que podían para asistirlos. Pero la situación los desbordaba. No tenían a nadie quien los acompañara , revela Marcos Filardi, de la Defensoría General de la Nación. En abril, Filardi fue nombrado tutor público ad-hoc y es co-titular de la Comisión para la Asistencia Integral y Protección al Migrante, Refugiado y Peticionante de Refugio de dicha defensoría. Junto con el psicólogo social Ernesto Fernández Núñez, lidera un equipo interdisciplinario que cuenta con una antropóloga y un biológo. Ahora los menores tienen una tutela que va más allá de la asesoría legal. El acompañante va a ser referente, como si fuera su hermano mayor en el país , afirmó Filardi.
Se trata de hacer un mayor seguimiento: buscarlos en el Comité de Elegibilidad para los Refugiados (CEPARE), acompañarlos al hotel, a los estudios médicos, hasta enseñarles cómo cobrar un cheque. Antes de fin del año se prevé finalizar un nuevo protocolo para resolver otras cuestiones. Por ejemplo, si el tutor estará presente cuando el menor llena el formulario de la solicitud, lo cual no ocurre hoy.
La comunidad musulmana quiere brindar apoyo también. En la Mezquita Al-Ahmad, casi la mitad de los fieles que rezan los viernes son africanos. Están armando un proyecto para ayudarlos, por ejemplo con cursos de castellano. El presidente del Centro Islámico de la República Argentina, Samir Salech, considera que la llegada de los refugiados africanos mayormente musulmanes es semejante a la inmigración árabe: Huyen de la guerra, del hambre, de los conflictos Todos tienen un factor en común: la necesidad.

Los números del fenómeno
3
Es la cantidad de menores no acompañados que solicitaron refugio en la Argentina en 2001, año de gran crisis nacional.
47
Fueron los casos de esos menores, en busca de refugio en 2007. Para la oficina que se encarga de recibirlos fue el dato llamativo de ese año.
62
Son los menores no acompañados que ya pidieron el estatus de refugiados en nuestro país en lo que va de este año.
94%
Es el porcentaje de varones dentro del grupo de menores no acompañados que solicitan refugio. La mayoría tiene entre 19 y 20 años.
47%
Es el porcentaje de menores sin compañía que llegan a bordo de barcos. El 40 por ciento viaja como polizón y soporta largas travesías.
900
Son las solicitudes de refugio que esperan reunir a fin de año en las oficinas que se ocupan de recibirlos. Ya superaron las 700.


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El informe completo: http://www.clarin.com/