viernes, 21 de noviembre de 2008

Noches de om, túnicas, reiki y jugos de frutas




Viernes a la noche en una disco de Palermo. La consigna era divertirse sin alcohol ni drogas, y con una barra que ofrecía tragos energizantes. El programa de televisión Argentinos por su nombre quiso experimentar y llevó a una pandilla de motoqueros, para ver si estaban en su salsa. Pero no fueron los reyes de la noche. El rey de la noche fue Pankaj, un instructor hindú de meditación que salió de la nada con una túnica blanca, incandescente, y se abrió paso.
Pankaj subió al escenario y el resto obedeció sin chistar. El DJ desconectó la marcha mientras los bailarines dejaron de sacudirse. Si alguien creyera que en Buenos Aires estaba todo visto, tendría que haberse arrimado: lo que era una fiesta se convirtió en una meditación de quinientas personas en silencio recostadas sin el ringtone de un celular.
"Se arma un clima de conciencia grupal", reflexiona al final del encuentro Pablo Faga, un miembro de la ONG El Arte de Vivir, organizadora de Yoga Rave. "Hay algo que se expande y pasa a ser compartido por todos. Hay respeto, incluso de la gente que no está involucrada."
"La idea es demostrar que podemos divertirnos de otra manera -agrega su compañero Ramiro Roballos-. La meditación elimina el estrés y sube el nivel de energía. Esa energía afecta todo el ambiente, como cuando ves a alguien que tiene una onda increíble."
Yoga Rave (que planea repetirse en 2009) fue el punto más alto de una tendencia que apenas empieza, y tiene la filosofía hindú como principal componente. De hecho, cuando tuvo que buscar un nombre para su fiesta, que se realizará el 6 de diciembre próximo, el disc-jockey Cristian Trincado tomó prestado el vocablo sánscrito asana, que se aplica a las posturas de yoga.
"FiestAsana es la postura festiva -dice irónico-. Es la idea de un grupo de amigos, pero está en el inconsciente colectivo: todos queremos ir a bailar más temprano." El toque distinto de la propuesta es su arranque vespertino. Como muchos que superaron los treinta, Trincado se cansó del ejercicio madrugador y de perder las facturas del domingo. Al consultarlo sobre qué cosas lo irritan más, el DJ resopla y enumera: "Hay que dormir una siesta y perder el día siguiente recuperándose. Además, la ropa y los bronquios quedan a la miseria por el humo. Parecería que la noche se convirtió en un campo de batalla".
Estas fiestas alternativas, que alientan el contacto con lo natural, tienen un precedente en las celebraciones hippies del estado de Goa, India, durante los años 60. En los 90, incorporaron sonidos de música electrónica y se generó una síntesis tribal-tecno-psicodélica que se bautizó Goa trance o psytrance .
"Conocí estos eventos en la India hace quince años y me impactaron las energías que generaba el baile", recuerda el DJ Moksha, pionero argentino del psytrance , organizador del ciclo After Power (domingos, a la mañana, en los arcos de Palermo) y de las fiestas Dancing Budhas Outdoor, que se realizan durante el verano en zonas abiertas del conurbano.
"Hacemos estos encuentros en contacto con la naturaleza, en un área de acampe con pileta, fogón y todas las comodidades", explica el DJ. "Arrancamos a la tarde con sonidos ambientales y a la madrugada la música suena fuerte, poderosa, para darle la bienvenida al sol. Entre baile y baile hay clases de yoga, meditaciones y un área de masajes y reiki. También tenemos una barra de comidas naturistas, todo muy sano y rico", explica.
Pero indudablemente quienes más conocen de vida sana son los propios yoguis, como la gente de Uni-Yôga, instituto especializado en las complejas posturas del swásthya yôga que años atrás puso en marcha sus fiestas. "Son ambientes libres de humo, en virtud de que la mayoría no tiene el hábito de fumar", comenta Edgardo Caramella, director de la institución. "Tampoco se consume alcohol ni drogas. En su reemplazo hay jugos, licuados, bocaditos"

Los practicantes de swásthya yôga adquieren gradualmente otros hábitos", añade.
Las fiestas se realizan en las sedes de Capital y San Isidro, con show de malabaristas, recitales y números coreográficos de swásthya yôga. Aunque en principio eran exclusivas para practicantes y amigos, el éxito de las "fiestas sanas" (como ellos las llaman) hizo que Caramella recibiera habitualmente llamados de gente interesada. "Esto me llevó a una conclusión -dice-. Son muchos los que desean divertirse sin beber o estimularse químicamente." Ahora, en vez de chin-chin, los nuevos bailarines dicen ommm ...
Jorge Luis Fernández