viernes, 28 de noviembre de 2008

Intentan dar marcha atrás con la ley de fortificación de las harinas



Fabiola Czubaj LA NACION
El Senado tiene en sus manos la posibilidad de evitar la marcha atrás en una medida de salud pública efectiva para reducir las malformaciones congénitas más frecuentes: la fortificación de los alimentos de consumo masivo con ácido fólico.
Se trata de un proyecto de modificación de la ley mediante la cual se creó en 2002 la Campaña Nacional para la Prevención de Malformaciones de Nacimiento en el cerebro, la médula espinal y otros órganos a través del enriquecimiento de las harinas de trigo con cinco nutrientes.
"La modificación de la ley 25.630 pretende quitar la obligatoriedad de fortificar productos envasados, dejando sólo el pan y la harina de paquete. Si se quitara la fortificación en los productos como fideos, galletitas, etcétera, la ingestión de folatos se reduciría 43,3%, siendo a todas luces insuficiente para cubrir los requerimientos recomendados", señala el texto de la carta enviada por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)
a la presidenta de la Comisión de Salud y Deportes de la Cámara alta, doctora Haidé Giri.
Consumir 400 microgramos diarios de ácido fólico un mes antes del embarazo y durante el primer trimestre de gestación previene las malformaciones fetales no sólo del corazón, las extremidades y la cara (labio leporino/paladar hendido), sino también del cerebro y la médula espinal del bebe. Estas dos últimas se producen entre la 3» y 4» semanas de gestación por un defecto del cierre del tubo neural, que es la estructura en el embrión a partir de la cual se forman el encéfalo y la columna.
Según la SAP, en la Argentina nacen cada año entre 400 y 500 chicos con defectos del tubo neural, como la espina bífida (la columna vertebral no se cierra completamente) y la anencefalia (gran parte del cerebro no se desarrolla). Dado que uno de cada dos embarazos no son planificados y que los hábitos alimentarios no aseguran el consumo diario adecuado de ácido fólico, la OMS recomienda fortificar los alimentos de consumo masivo.
Un estudio dirigido por la doctora Ingrid Waisman, de la SAP, concluyó que ahora las mujeres en edad reproductiva consumen unos 481 microgramos diarios de ácido fólico. "Antes del ácido fólico, los defectos del tubo neural afectaban a 1 cada 1000 o 1200 nacimientos, y un estudio realizado después de la entrada en vigor de la ley demuestra que disminuyeron los casos un 50%", comentó Waisman por vía telefónica desde Río Cuarto, Córdoba.
Los resultados difundidos en 2007 de la Encuesta Nacional de Nutrición indican que los fideos secos y los derivados de la harina son los alimentos que más consumen las mujeres en edad fértil. Pero a pesar de los beneficios registrados tras la fortificación obligatoria, el ex ministro Ginés González García firmó el proyecto de modificación de la ley que tres años antes él mismo había impulsado. El nuevo texto, ya aprobado en Diputados, limita la fortificación a "la harina de trigo destinada a la elaboración de pan y la que se expenda en envases para la venta y consumo directo".
Los argumentos de la modificación surgen, según el texto que el Poder Ejecutivo envió al Congreso en 2006, de un informe de la comisión de asesoramiento del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Alimentos sobre cómo el agregado de hierro altera la calidad de los productos derivados de harina con alto contenido de agua y grasa, como las tapas para empanadas y tartas o las pastas frescas.
"Entre otras alteraciones se comprobaron cambios de color y de sabor debido a procesos de autooxidación por la presencia del ión ferroso, lo que ha generado el rechazo del consumidor -señala el texto original-. Además, el proceso catalítico mencionado afecta nutrientes tales como vitaminas y aminoácidos, disminuyendo el valor nutritivo del alimento."
Para el licenciado Sergio Britos, del Cesni, "el error aquí es que el problema lo produce el sulfato ferroso y no el ácido fólico. Eso puede solucionarse exceptuando de la fortificación sólo ciertos productos, como las tapas de empanadas, cuyo impacto es menor".
Un asesor de la senadora Giri adelantó que el proyecto sufriría modificaciones. "Está en el ánimo de la Comisión dar un solución a los problemas comerciales que produce la fortificación, pero sin perjudicar la salud pública", dijo Germán Lovrencic. Por su parte, Alberto España, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera, señaló: "Para nosotros, agregar el núcleo vitamínico en las harinas 0000 y 000 no representa ningún problema".
Y el doctor Ernesto González, director médico de la Asociación para Espina Bífida e Hidrocefalia (Apebi), aseguró: "Una persona que nace con mielomeningocele puede necesitar hasta 25 cirugías mayores, lo que equivale a unos 500.000 dólares... ¿Cuánta harina se puede fortificar por cada caso de defecto del tubo neural que se previene?".