viernes, 6 de marzo de 2009

Si te digo que lo leí, te miento


De pronto, en Inglaterra, la cultura se puso honesta. Una encuesta desenmascaró a los ingleses que simulan cultura y que hablan de libros que jamás han leído. De este modo y a la luz de los resultados, se puede decir que 1984, de George Orwell, y Guerra y paz, de Tolstoi son las obras literarias que más se simulan leer en el Reino Unido.
El 42% de los presumidos optó por el libro de Orwell, y el 31%, por el de Tolstoi. En el tercer lugar, medalla de bronce de la simulación, correspondió al Ulises, de James Joyce (25%). La opción por el libro Ulises no sorprende. Pero el cuarto lugar sí invita a la reflexión: es la Biblia.
El 24% de los encuestados ha cometido un pecado grave y ha mentido sobre la lectura de ese texto. Los presumidos están en el mundo entero. También están aquí.
Tom Lupo, figura radial y periodista del rock, reconoció con hidalguía haber simulado leer a Joyce. “Sí, lo hice una sola vez”, adjuntó avergonzado de pronto. “¿En qué circunstancia fingió, Tom?” “Con mis alumnos”, aclaró. Tiempo después, arrepentido por ese vandalismo intelectual, escribió un poema. Tom nos lo dictó al teléfono: “Quien no sabe decir no sé / dice sé yo”.
Su caso no es anormal. “Hablar de Shakespeare garpa mucho”, reconoció Liniers, artista de historietas. Recuerda que en su primera juventud, con fines meramente sexuales, presumió haber leído muchos libros importantes. “Está lo clásico de ver la película y quedás listo para hablar del libro”, agregó. Liniers, bajo ese proceso, le ha dicho a mucha gente que leyó El nombre de la rosa, de Umberto Eco. “Antes presumía haber leído libros para impresionar a señoritas, ahora para impresionar a posibles inversionistas”, señaló. Y las posturas antes la simulación tienen muchas variantes.
Federico Andahazi, por ejemplo, no presume de lecturas falsas. Si algo no le gusta, deja de leer sin pudor. Claudia Piñeiro asume que, ante un libro que no ha leído, se hace la tonta. Al ingresar, años atrás, al taller de Abelardo Castillo le hicieron preguntas de libros: se quedó en un misterioso silencio.
Cecilia Szperling, escritora y periodista, ha dicho que leyó el Don Quijote de la Mancha. Leyó, en verdad, el resumen.
Pacho O’Donnell tampoco miente; sin embargo, una vez, tras el estreno de su primera obra de teatro, le dijeron: “Lo suyo tiene mucho de Edward Albee”. O’Donnell no sabía de quién le estaban hablando, pero dijo: “Sin duda, admiro mucho a ese tipo Albí”.
Y están los honestos más extremos. “¡Yo nunca miento!”, gritó con gentileza Marta Minujín. “¡Nunca hago eso!”. “Yo tampoco miento”, lanzó el diseñador de zapatos, Ricky Sarkany. “Yo no necesito presumir de haber leído”, dijo. Y su sinceridad llega a tal punto que su padre ha escrito tres libros en que relata sus vivencias y Ricky Sarkany no los ha leído.
No muchos mienten. Se da, eso sí, que los que presumen de haber realizado lecturas lo hacen de grandes textos, aunque la encuesta realizada en Inglaterra reveló que los autores más leídos verdaderamente son J. K. Rowling (61%) y John Grisham (32%).
En fin, como van las cosas, eso es lo que lee la gente y parece que el resto no es más que vanidad.
criticadigital.com

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