martes, 29 de julio de 2008

La 'Generación X' se hace mayor



Douglas Coupland tiene 47 años. Han pasado 17 desde que apareciera la novela que lo cambió todo en los noventa: Generación X. El libro que contaba de qué iba realmente el consumismo y qué lugar ocupaban los jóvenes en aquella órbita de mcjobs, mcfriends y mcloves. La historia -posmoderna- que señalaba en el papel lo que Kurt Cobain rasgaba en su guitarra. El texto que gritaba a los lectores que la vida era un puro hartazgo y que la revolución sólo se podía hacer desde el sillón. Sin más.
Casi dos décadas después de aquello todo ha cambiado. A Coupland están a punto de caerle los 50 años y el disco Nevermind es de catálogo. Sin embargo, casi ninguno de los escritores que se vieron envueltos en aquella etiqueta - Bret Easton Ellis, Irvine Wesh, autor de Trainspotting, Chuck Palahniuk- ha desaparecido del mapa (obviemos a Elizabeth Würtzel y su Nación Prozac). Al contrario: se han hecho mayores y han evolucionado.
El mejor ejemplo es el nuevo libro de Coupland, El ladrón de chicles (El Aleph), editado hace unos meses en castellano. Cuenta la historia de Roger Thorpe, cuarentón que lo ha perdido todo (mujer, hijos) y trabaja en un almacén sin ningún tipo de ilusión. Hasta ahí todo muy X. Sin embargo, entre sus páginas también está Bethany, una veinteañera que no está dispuesta a quedarse de brazos cruzados ante una vida de trabajo y amantes basura. ¿Qué ha pasado con Coupland? ¿Al final todo no es tan malo como lo pintaban?
Bienvenido el cambio
El escritor Ismael Grasa (Huesca, 1968), al que los medios y editoriales noventeros le sumaron a la generación X española junto a Ray Loriga, José Ángel Mañas y Lucía Etxebarría, entre otros, está de acuerdo con esta evolución y la considera muy positiva. "Yo prefiero la madurez a lo que se denomina frescura. Además, si no hubiéramos evolucionado, seríamos los eternamente jóvenes y eso no es bueno para la literatura", afirma. Así, recoge de buen agrado que, tanto Coupland como los escritores españoles de aquella época, escriban hoy historias "que no son sólo de ficción o que la reflexión es más consciente".Los jóvenes de los 90 se han hecho mayores y tienen hijos. También literarios. La generación posterior (sin letras) ya está en el mercado, pero, por suerte, esta vez no han matado del todo al padre, aunque crean haberlo hecho. Los X de ayer, son todavía los treintañeros de hoy."Yo creo que en los escritores más emergentes hay mucho de la Generación X, sobre todo en la asimilación del lenguaje", reconoce Grasa. Y da nombres como el de Cristina Grande, autora de Naturaleza infiel.Otros autores que han bebido de esas historias hiperrealistas y desestructuradas que hablaban de amor, sexo y marcas de champú son los que hoy se han enmarcado en la llamada Generación Nocilla, capitaneados por Agustín Fernández-Mallo y Ricardo Menéndez Salmón. Entre ellos se encuentra también Juan Manuel Gil (1979), quien reconoce la influencia de Ray Loriga.
Eso sí, como todas las generaciones, quieren sus símbolos de distinción: "Yo creo que ahora ha desaparecido bastante el hastío de los 90. No hay esa resignación de entonces. Y, además, pienso que ahora hay una mayor fusión de géneros. Lo visual está por todas partes, pero ya no es sólo el cine, sino Internet", admite Gil. Curiosamente, Coupland se ha subido a esta corriente y Nirvana regresa con más fuerza que nunca. ¿Quién dijo adiós a la famosa X?