martes, 15 de julio de 2008

Diario de una prostituta, serie de culto




15.07.2008 Crítica de la Argentina
Hanna o Belle. Diario de una prostituta lleva a la pantalla de la televisión las confesiones reales de una escort.
A pocas semanas de su estreno, Diario de una prostituta se recorta como una de las propuestas más interesantes que ofrece la grilla del cable en horario nocturno. Basada en un blog real de internet (cuyos post firmaba una prostituta llamada Belle de Jour), la serie sigue los pasos de Belle (Billie Pipper), prostituta de alto nivel que cuenta en primera persona sus experiencias en la profesión. La televisión inglesa vio el negocio cuando esas andanzas que causaban miles de entradas en el sitio de internet pasaron al papel y rápidamente se convirtieron en bestseller.
La serie, que aquí se ve por VH1 los martes a las 23, ejerce una mirada si no inocente algo inofensiva de un mundo que no lo es, agregándole una visión un poco glamorosa de una profesión que, casi siempre, estuvo abordada por la ficción desde la sordidez y la necesidad económica de quien la ejercía.
Belle/Hanna, la protagonista, es prostituta porque quiere, porque le gusta el sexo y porque gana muy bien. O al menos eso es lo que dice en el primer capítulo.
Enrolada por una especie de “agente” –elegante denominación para una proxeneta– que elige su selecta clientela, Hanna deja oscilar su vida entre un pasar “normal” (que la muestra devota amiga de Ben –un muchacho que es como su alma gemela– y como miembro de una familia a la que ve poco y para pelearse) y su polémico trabajo.
Para saber algo más de los pormenores del programa, Rebecca de Souza, una de las productoras del show, habló con Crítica de la Argentina y dio precisiones valiosas: “Elegimos a Billie (Piper) porque es una actriz muy conocida en el Reino Unido y nos pareció que reunía las condiciones para hacer el personaje; no nos equivocamos: realiza un gran trabajo”. Observando a Piper no se puede estar más de acuerdo: su Belle/Hanna es un personaje de esos que exprimen al intérprete; capaz de desarmar con una mirada, ella da sin esfuerzo –y casi al mismo tiempo– tanto el tipo de mujer comehombres como el de vecinita de enfrente.
Uno de los recursos narrativos de la serie –acaso el principal– es que el personaje muchas veces habla a cámara en los momentos en los que necesita explicar detalles de su profesión o simplemente cuando le urge decir algo (problema número uno de las prostitutas: hay poca gente a la que confesarse). De Souza lo explica con simpleza: “Es su mundo secreto y, claro, ella no puede decirle a nadie qué es lo que hace. Prefiere que el público sea su confidente y así poder hablar sin tapujos”.
Esto, se adivina, le crea un conflicto en el frente interno que es casi el centro de la serie; “algunas veces se siente incompleta”, asegura De Souza, y continúa: “Belle y Hanna están siempre en conflicto, y muchas veces ella no puede decidir a cuál de las dos debe priorizar. O qué deseos poner por delante”. Cuenta que ese extenderse de la protagonista en detalles del ejercicio de la prostitución (a veces el programa parece un manual para no iniciadas o para quien busca un trabajo bien pago) les ha traído muchos problemas con el público, pero que en general el programa tiene muy buena aceptación en el Reino Unido.
Londres, la ciudad donde todo se lleva a cabo, se muestra cándida en las escenas diurnas y muy cuidada –al borde de un barroquismo berretón– en las que transcurren de noche. Esa luminosidad casi empastada sobre lo nocturno no le deja alternativa a las escenas de sexo, como si su clandestinidad –y ese “pase a otro mundo” que realiza Hanna convirtiéndose en Belle– necesitaran de una estética demasiado diferente.
Por eso las escenas íntimas son tan diferentes del resto. De Souza cuenta que se realizan con sumo cuidado: “Se hacen muy profesionalmente y sin problemas. Se organiza todo muy bien y nunca llegan a ser innecesariamente crueles. Los directores fueron elegidos porque saben trabajar ese tipo de escenas con respeto. Y tampoco hay personas que allí no deban estar. Sabemos que es algo particularmente incómodo”. La serie, de la que hoy se verá el sexto capítulo (de una temporada que consta de ocho), tiene el visto bueno de la verdadera Belle, que aconsejó tanto a los productores como a la actriz. Y que tal vez se pregunte cuál de los dos ingresos es más honesto.

1 comentario:

sofia martínez dijo...

Definitivamente es una serie que vale la pena ver, aborda un tema polémico pero de una forma inteligente, me recuerda a la serie El negocio una propuesta que como ésta valen mucho la pena.