domingo, 13 de julio de 2008

Empapeló Montevideo para alquilar su vientre

Fabiana C., una mujer montevideana de 33 años, madre de cuatro hijos, desesperada por su situación econonómica pegó en el centro de Montevideo un cartel escrito a mano que decía: "Mujer desesperada alquila vientre a cambio de casa". Estos carteles, que habían aparecido por primera vez a mitad de junio, volvieron a aparecer, días atrás, en 18 de Julio, principal avenida de la ciudad.
Clarín visitó a Fabiana en su humilde casa del barrio Conciliación, al oeste de la ciudad. Estuvimos mejor, pero ya no doy más: el sueldo de policía de mi marido apenas alcanza para pagar el alquiler y, alguna vez, no tener nada para darles de comer a nuestros tres hijos de 3, 5 y 12 años . Fabiana cuenta que días atrás su hijo menor le pidió algo para comer y no tenía nada para darle. Desesperada, salí a recorrer más de cien casas de Pocitos pero no me traje ni un pedazo de pan duro. Ahí me di cuenta de que tenía que hacer algo, urgente: y surgió lo de alquilar el vientre . Y explica que se inspiró en el caso de una chica argentina, de Córdoba, que en un aviso publicitario había ofrecido su vientre en alquiler.
En Uruguay no hay una legislación específica que regule el alquiler de vientres. Es la ausencia de casos de este tipo lo que lleva a este vacío legal. El médico y senador frenteamplista Alberto Cid había presentado en 1996 un proyecto de ley que regulaba la técnicas de reproducción humana asistida. El proyecto fue aprobado en la cámara de senadores pero no en la de diputados, por lo que la ley no salió. Pero el caso de Fabiana C. reavivó el interés de Cid. Estoy haciendo actualizaciones y pronto volveré a presentar el proyecto al parlamento , confió a Clarín
Tras una breve recorrida por la precaria vivienda de Fabiana, con humedad y cucarachas que no puedo sacar con nada , ella muestra preocupada un pedazo de mampostería que se desprendió del techo y cayó sobre la cama de uno de sus hijos. Vuelve a sentarse y entre lágrimas relata que su marido gana con horas extras, unos 250 dólares. De alquiler pagamos unos $ 1.800 (casi 100 dólares), más gastos de luz y agua. Si sumamos lo que le pasa a las hijas de su anterior matrimonio, no nos queda nada para alimentos . Podríamos cuidar cualquier casa sencilla que esté sin gente ahora, y pagar los gastos. La plata que nos ahorraríamos de alquiler podríamos destinarla a la compra de comida y quizás con el tiempo poder acceder a ser propietarios de esa u otra casa , asegura.

Vacío legal en Argentina
Así como ni siquiera existe una ley que regule la fertilización asistida, en Argentina tampoco hay marco legal para el alquiler de vientres. Según el Código Civil argentino, "madre es quien parió", eso significa que el bebé es hijo de la mujer que lo gestó y no de la que contrató el servicio. De todos modos, si la contratante fue quien puso el óvulo, podría impugnar la maternidad como tercero interesado .
En Estados Unidos, es legal: se hace un contrato entre las partes para evitar, por ejemplo, que la madre portadora no quiera entregar al bebé o la contratante después no lo quiera. Cuando nace, la pareja lo adopta legalmente.
En Argentina, al no haber regulación, se gestó un mercado negro: cuando paren, hay clínicas que certifican el parto a nombre de la madre sustituta. Ese engaño es un delito tipificado como supresión de identidad .
Por: Guillermo Peregrino-Clarín.com