martes, 22 de julio de 2008

Ni bulimia, ni anorexia: preocupa un desconocido trastorno de alimentación

Por Valeria Chavez (Infobae.com)
Binge Eating o Trastorno por atracón es el nombre con el que se conoce a la ingesta de grandes cantidades de comida, sin la existencia de hambre real. "La conducta "esconde un estado emocional que abruma", dijo una profesional a Infobae.com
Cuando se habla de trastornos de la alimentación, generalmente se los asocia con la bulimia y la anorexia. Sin embargo, en los últimos años, crecieron las consultas por un cuadro que –más naturalizado en la sociedad- estaría caracterizado por la conducta de comer grandes cantidades de comida sin tener hambre real. "No es que la persona ingiere comida porque tiene apetito, sino todo lo contrario. Y, además, generalmente, busca alimentos muy calóricos, y los come a escondidas, tras lo cual siente un fuerte sentimiento de culpa", detalló a Infobae.com la licenciada en Psicología Ángeles Tanoira (MN 40.474).
La profesional explicó que lo que estos pacientes experimentan es un "hambre emocional" y que suele tratarse de personas que vienen de períodos de grandes restricciones o dietas hipocalóricas (comer demasiado poco genera una presión psicológica y fisiológica que conduce a la sobre ingesta) por lo que suelen desarrollar estos "episodios" durante la noche, a escondidas; "por eso no se los ve gordos".
Se trata de las típicas personas (la mayoría mujeres) que –como al pasar- expresan un "me comí todo".
Tanoira destacó que el Binge eating es "la punta del iceberg": "Ese hambre emocional esconde un problema de ansiedad, angustia, estado emocional que los abruma y que no pueden elaborar a nivel psíquico, por lo que lo canalizan con esa conducta"."Más que algo con pronóstico negativo 'per se' es una alarma que se enciende y permite ver que algo pasa; es una oportunidad para advertir que la persona se siente mal en algún aspecto", aseguró la profesional.
Consultada acerca de por qué el trastorno por atracón se conoce tan poco, Tanoira aseguró: "En nuestro país aún no es muy conocido, no se habla con tanta frecuencia y es por eso que está sub diagnosticado".
Entre las mujeres, que son quienes más lo padecen, se diferencian aquellas que tienen "altos cúmulos de exigencia y descomprimen por ahí". La profesional "descubre" casos en pacientes desde los 14 o 16 años y aseguró que se trata de "personas en las que no se ve nada extraño, pero tienen momentos de descontrol e impulsividad"."Muchas identifican que tienen un desorden alimentación pero no tienen la conciencia de qué se trata el trastorno", aseguró
Tanoira, quien remarcó que entre los signos característicos predomina la sensación de descontrol, de no saber cuánto se come y qué. "Hay pacientes que suelen decirme que no registran cómo ni cuándo, pero se comieron tres paquetes de galletitas", dijo.
Tanoira explicó, además, que "nuestro psiquismo tiene un límite de estrés y tolerancia a la hora de enfrentar nuestros desafíos diarios, por lo tanto es comprensible que todo lo que sobrepasa este límite debe manifestarse de alguna forma".
Sus diferencias con bulimia y anorexia
El Binge eating es, desde el vamos, un trastorno de alimentación que "aún no está especificado".
Otra de las características que lo diferencia de los conocidos es que "no presenta actitudes compensatorias, como la provocación del vómito, la toma de laxantes o la práctica desmesurada de ejercicio físico".
Es más, las pacientes "muchas veces no creen que es un trastorno, lo identifican como una conducta social...que se vive con culpa y angustia después del episodio".
"La gran consecuencia es que el trastorno sea una vía de escape y no se le dé importancia al real problema", especificó Tanoira, quien identificó como un avance "cuando el paciente puede empezar a poner en palabras lo que le pasa".
El tratamiento"Debe ser interdisciplinario: un nutricionista y un psicólogo ayudarán a que la persona detecte entre el hambre real y emocional", especificó la profesional, que se desempeña en el grupo Arcis (donde desarrollan talleres para ayudar a personas con este tipo de problemas), quien destacó que "la cantidad de comida tiene que estar establecida individualmente; la persona debe reeducarse respecto a su alimentación, reordenar su plan alimentario y no restringir de más".
Asimismo, es esencial –para Tanoira- "bajar las exigencias sociales de la imagen corporal". El tratamiento psicológico intentará, por su parte, determinar en qué situación tuvo los atracones, si precede a momentos de angustia o la persona presenta lesiones en la autoestima. "Hay que descubrir los aspectos psicológicos involucrados en estas sobre ingestas y evaluar qué sustenta esa conducta para cambiarla", remarcó.