domingo, 27 de julio de 2008

Los golpes emocionales también pueden provocar dolores físicos



El dolor nos agarra, hermanos hombres/por detrás de perfil,/y nos aloca en los cinemas,/nos clava en los gramófonos,/nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente/a nuestros boletos, a nuestras cartas;/y es muy grave sufrir, puede uno orar. El poeta peruano César Vallejo no fue el único --y mucho menos el primero--, en referirse al dolor provocado por la pena.
Esas referencias son tan antiguas como el dolor mismo. Las emociones perforan al hombre desde tiempos remotos aunque siempre se han tratado metafóricamente como algo supuestamente incorpóreo. No obstante, ahora, nuevas investigaciones les ha permitido a los científicos confirmar que sí, que el sufrimiento emocional puede también doler físicamente.
Estos estudios, en universidades de Escocia y de Estados Unidos, dan cuenta de que la misma parte del cerebro donde se registra el dolor físico también se ocupa de procesar el dolor emocional, y entonces, de la misma forma en que una lesión fisiológica podría convertirse en un padecimiento crónico, son muchas las personas que no logran dejar atrás una de esas "heridas del alma".
Los golpes emocionales se evidencian de muchas maneras: desde el extremo de perder a un ser querido, soportar el final de una relación, y hasta sentirse excluido socialmente. Precisamente este último tema, el de la exclusión social, fue el que llevó a la investigadora Naomi Eisenberger, de la Universidad de California (UCLA) a prestar atención a sus consecuencias físicas. "Nos mostramos particularmente interesados en cómo registraba el cerebro las situaciones de exclusión. Y nos llevamos la sorpresa de ver que produce dolor de cabeza, pero uno verdadero e intenso", comentó la científica a Clarín vía e-mail.
El profesor David Alexander, director del Centro de Investigación de Trauma, en Aberdeen, Escocia explicó --al momento de presentar sus resultados-- que las consecuencias físicas de algunas penas se traducen como "un dolor en el pecho" o "un vacío debajo del esternón". "Hablan, por ejemplo, de que les explota la cabeza o de un dolor en el estómago. Es un paralelo muy fuerte", dijo.
Los avances en neurociencias permitieron comprender el complejo funcionamiento del cerebro. Los primeros estudios se focalizaron en la comprensión de los mecanismos neurales de la percepción del dolor físico y su interacción con las emociones. "Así sabemos que existe una íntima relación entre el fenómeno físico y su repercusión emocional. Desde hace unos años se estudia el camino inverso: la búsqueda de los mecanismos involucrados en la transformación del dolor emocional, producido por abandono o exclusión, en dolor físico", comparte Alicia Lischinsky, jefa de neuropsiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).
Además de las situaciones de grandes pérdidas, como romper una relación o perder un ser querido, el tema de la exclusión se manifestó como un factor poderoso de heridas emocionales. "Es que somos seres condenados a la socialidad por causa de nuestra inmadurez inicial y nuestra extrema dependencia al nacer", puntualiza Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. Y agrega: "El remedio para sobrellevar mejor los dolores emocionales es generar más vínculos, más redes sociales"Ya lo sentía Vallejo: Pues de resultas/del dolor, hay algunos/que nacen, otros crecen, otros mueren,/y otros que nacen y no mueren, otros/que sin haber nacido, mueren, y otros/que no nacen ni mueren (son los más).



Evolución
Eliana Galarza
En una charla sobre dolores físicos y emocionales con el cardiólogo López Rosetti, surgió el tema evolutivo. ¿El cuerpo humano, resultado de millones de años de evolución, está preparado para enfrentar situaciones negativas? No. Parece que tenemos un corazón frágil, "diseñado" para vivir bien unos 30 años. Sin embargo, las emociones complejas --las que nos diferencian de otros seres vivos-- y el aumento de la expectativa de vida nos llevan a vivir 90 años entre más exigencias emocionales de las que podemos soportar. Habrá que apelar al instinto de supervivencia, que tanto nos ayuda a seguir.


Consejos
1 Para evitar que las emociones negativas afecten en extremo a la salud física se pueden tomar algunas medidas. "Comprender nuestra integridad cuerpo/alma debería ayudarnos a que frente al dolor busquemos alivio en la compañía de seres queridos, evitemos el aislamiento, y cuando el alivio no llega nos planteemos la posibilidad de buscar ayuda profesional", sugiere el cardiólogo Carlos Tajer.2 "Los dolores psíquicos más desgarradores derivan de la pérdida de vínculos, ya sea con una personas privilegiada por nosotros o con el conjunto de nuestro entorno. Hay que crear más vínculos, más redes sociales", recomienda la psicóloga Irene Meler. 3 La pareja, bien constituida, puede ayudar a aliviar el estrés y a enfrentar lo negativo.