sábado, 26 de julio de 2008

Para bajar de peso ya se trabaja más con la mente que con el cuerpo

Nada más desgastante que vivir haciendo dietas. Es como esas historias de nunca acabar. Pero ahora, especialistas de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA) proponen una manera distinta para combatir la obesidad: el tratamiento cognitivo conductual, que busca modificar no sólo el peso sino también la conducta de las personas.
"El tratamiento cognitivo conductual es una técnica que se aplica a todas las afecciones crónicas que requieren un cambio conductual-comportamental para su mejoría. Se usa cada vez más porque es una herramienta que se incorpora al individuo, que no tiene contraindicaciones ni efectos colaterales y que potencia toda otra estrategia", explica a Clarín Julio Montero, presidente de SAOTA.
Allí ya se trataron 500 pacientes y ahora hay 150 en tratamiento. Usan 5 estrategias: el automonitoreo (el paciente registra sus hábitos y detecta situaciones críticas), el control de los estímulos (se identifican las condiciones ambientales asociadas con la sobrealimentación y la baja actividad física), la reestructuración cognitiva (se modifican pensamientos y creencias), el manejo del estrés (para bajar la ansiedad) y el apoyo social (interacción con otros pacientes).
"Una ventaja es que enseña e inculca comportamientos saludables apelando a estrategias personalizadas. Este conocimiento se llama reestructuración cognitiva y queda incorporado a la persona.
Para el diagnóstico de la situación se investigan los factores asociados a estos actos. El sujeto es entrenado para evitar el estrés, y se recurre a los familiares", explica Montero. Y agrega: "Los hábitos se instalan haciendo que se reiteren automáticamente. El objetivo es interferir esa secuencia y sustituirla por otra más conveniente". Los tratamientos son grupales o individuales.
Liliana Aróstegui, miembro del Centro de Terapia Cognitiva de Buenos Aires, lo explica así: "Los tratamientos cognitivo conductuales demostraron ser efectivos, de menor duración y con resultados duraderos. Lo central es la prevención de recaídas. Durante el tratamiento se pone el acento en este objetivo, que es lo que le permite al paciente generar recursos de autoasistencia ante una recaída. Para tratar la obesidad es fundamental trabajar con las creencias de la persona acerca de criterios relacionados con la belleza, la autoestima. Todos gestados desde la infancia y evidenciados en patrones reiterados que hacen del obeso una persona infeliz. Es imprescindible llevar a la conducta lo trabajado cognitivamente. Este abordaje hace que mediante registros de pensamientos, emociones y conductas se pueda focalizar en la problemática del paciente. Conductualmente quiere decir hacer listados de alimentos, programas de actividad física, y hasta salir a comer con los pacientes".