miércoles, 16 de julio de 2008

NUEVA FORMA DE DESPEDIR A LOS MUERTOS

En el cementerio de Chacarita ya hay más cremaciones que entierros
Dicen que se debe a un "cambio cultural".
La tendencia se da en otros cementerios.
El cambio en los ritos de despedida, en las costumbres religiosas y las fuertes subas en los costos de sepultura y sepelios acompañaron en la última década un fuerte vuelco de los porteños a cremar sus muertos.
En el cementerio de la Chacarita, donde se encuentra el único crematorio de la Ciudad, las cremaciones aumentaron casi un 40%. Y en el mismo período bajó la cantidad de sepulturas que se realizan en los cementerios públicos de Capital.
Además, la mayoría de ellas ya no se renuevan, incluso se abandonan o se cancela el servicio de mantenimiento que ofrecen los cuidadores. "Actualmente el número de cremaciones en la Chacarita es ampliamente superior al de entierros", explica el Director General de Cementerios, Néstor Julio Pan.
Hoy se realizan alrededor de 35 cremaciones por día, contra 32 solicitudes totales para sepulturas y nichos. El orden de la demanda está invertido con relación a 10 años atrás , dice.
La inclinación de la gente a cremar a sus seres queridos obligó a realizar reformas en Chacarita: se agregaron más hornos, con mayor capacidad: ahora se pueden hacer 12 cremaciones por hora, mientras antes se realizaban 8.
La tendencia obedece a varios factores, entre ellos el económico: las cremaciones tienen un costo por única vez de $ 205, mientras que la sepultura en tierra cuesta $ 91 el día del entierro y hay que pagar duante cuatro años el mismo importe, además de $ 37 mensuales por el mantenimiento que realizan los cuidadores (es optativo).
Sin embargo, los especialistas coinciden en que la razón más importante que hace crecer la tendencia está en el cambio cultural . Hay otra mirada, otra forma de vivir y procesar el dolor de la pérdida de un familiar , asegura Ricardo Fernández, coordinador de la Dirección General de Cementerios.
Con las cremaciones se busca cierta practicidad. La costumbre de ir al cementerio a visitar a un familiar se está perdiendo. Los pocos que vienen son personas mayores, los jóvenes no se ven por aquí , afirman los cuidadores del cementerio de la Chacarita. Y cuentan las fechas de visita clave, como el día de la madre o el padre, ya no son como las de antes: Apenas se ven pequeños grupos familiares , coinciden.
Además, la cantidad de sepulturas que los cuidadores tienen a su cargo para el mantenimiento se redujo un 50% desde la crisis de 2001. A esto se suma un alto nivel de morosidad en los arrendamientos, y casi el 20% de las 10.000 bóvedas de Chacarita están abandonadas.
La mayoría de la gente que crema a sus seres queridos guarda sus cenizas en su casas.
Y algunos casos las esparcen en algún sitio que haya sido especial para el difunto: un cancha de fútbol, el lugar de nacimiento, el mar...
Los cinerarios son otra opción cada vez más utilizada. Se trata de urnas comunitarias instaladas en parroquias, donde los familiares pueden dejar las cenizas.
En la Ciudad, el Arzobispado porteño impulsó ese servicio en 2003 y actualmente hay varias parroquias que brindan esa posibilidad. La gente se preocupa por la falta de continuidad en el cuidado de los restos, por eso elige la cremación , cuenta el cura Osvaldo Gloverdans, de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, de Palermo, que abrió su cinerario hace un año. También hay una búsqueda de un lugar sagrado porque muchos de los que se acercan tenían las cenizas de sus familiares en sus casas y no sabían que hacer con ellas .
Otro factor que revela el cambio de hábito a la hora de despedir los restos de un ser querido es la caída de los velatorios. Se estima que bajó un 40 % la contratación de los servicios de sepelios. El cuerpo simplemente queda alojado en un depósito de la funeraria hasta el día siguiente cuando se traslada , explica Omar Colazo de la Federación Argentina de Asociaciones Funerarias. (FADAF). Además, las extensas despedidas en lo velorios están en extinción. Ahora se busca acelerar la hora de llegada al cementerio o crematorio. Muchos eligen el denominado servicio directo que consiste en el traslado del cuerpo al cementerio dos o tres horas después de la muerte , dice Colazo. Tampoco circulan ya fastuosas peregrinaciones de remises lujosos o pomposos cortejos fúnebres hacia el destino final.
INFORME: MAESTRIA DE CLARIN