lunes, 7 de julio de 2008

Advierten sobre el uso indebido de los anestésicos hogareños

INFORME DE LA UNIVERSIDAD MAIMONIDES
Son los que se usan para mitigar dolor de oídos o el malestar de encías en los bebés.
Los anestésicos no son exclusividad de quirófanos en los que uno, como paciente, tiene poco por hacer. También hay productos de uso hogareño, al alcance de cualquier hijo de vecino. Su utilización, según advierte un informe de la Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides, debería ser cuidadoso porque pueden generar diversos problemas, como arritmias y hasta efectos tóxicos.
Los anestésicos son compuestos que se emplean para interferir momentáneamente la percepción de sensaciones, sobre todo la del dolor. Se clasifican en locales, cuando sólo actúan en el sitio en que fueron aplicados, y generales, en caso de que bloqueen el reconocimiento de estímulos en todo el organismo y produzcan un estado de inconsciencia temporal.
Los anestésicos locales tienen la particularidad de bloquear la conducción de impulsos sensitivos cuando se aplican sobre la piel (cremas, líquidos, parches o spray) o se inyectan cerca de una terminal nerviosa. Son utilizados para adormecer la zona en donde se debe realizar una intervención, y deben ser usados siempre de manera responsable y según criterio médico.
Cuanto mayor sea la zona en la que se extienda el producto, más tiempo permanezca en la piel y/o si, tras su uso, se cubre la zona pretendiendo conseguir un mayor efecto, mayor será la cantidad de producto que ingrese en la sangre y mayores también serán los riesgos.
Si la piel está irritada o herida se acrecientan los peligros.
También tienen sustancias anestésicas algunas fórmulas de medicamentos que se venden en farmacia y se usan para mitigar dolor de oídos, molestias musculares a causa de golpes e incluso el malestar de encías que sufren los bebés durante la etapa de dentición. Las drogas usadas son: las más antiguas, procaína, benzocaína, piperocaína, tetracaína y clorprocaína, y las más modernas, lidocaína, mepivacaína, prilocaína, bupivacaína, dibucaína, etidocaína y ropivacaína.
Casi todas actúan en menos de 15 minutos, y duran entre 1 y 6 horas. Su uso sin consejo y prescripción médica es peligroso.
También los anestésicos de uso general, los que se utilizan en una intervención y son responsabilidad de profesionales que deberían estar capacitados para aplicarlos correctamente, pueden causar irritación en el lugar de la aplicación o en las vías respiratorias (si son inhalables), y provocar hipotensión, reducción del pulso cardíaco y depresión respiratoria, renal y hepática. Su uso por parte de profesionales especializados es clave.
Un caso que instaló el tema
A partir de esta semana, se conocerán los resultados de los peritajes psicológicos que los médicos le hicieron a Luis Alberto Romero Hiriart, el supuesto anestesiólogo preso por la muerte de una joven de 18 años tras una operación de apendicitis, en una clínica de Haedo. Además, la fiscal de Morón, Valeria Courtade, que tiene a cargo la investigación, recibirá el informe final de la autopsia hecha sobre el cuerpo de Eliana Romero. Un resultado preliminar dice --tal como anunció Clarín-- que la joven fue "mal intubada" y no recibió oxígeno suficiente por lo que murió de un paro cardiorespiratorio.
Clarín.com