jueves, 15 de enero de 2009

Las más lindas meten más los cuernos (mujeres más infieles)

Ahora dicen que la infidelidad femenina es culpa de las hormonas. Según un estudio de la Universidad de Texas, las mujeres que poseen altos niveles de estradiol suelen sentirse insatisfechas con sus parejas, lo que las llevaría a meter los cuernos.
¿Por qué insatisfechas?
Porque esta hormona es la responsable de atrapar a los hombres y –casualidad o cosas de la selección natural– las mujeres bellas suelen tener más estradiol que el resto.
Esta hormona de esteroides ováricos también está asociada con un rostro simétrico, pechos grandes y buena cintura. Es que, precisamente, la función del estradiol es la formación de los órganos sexuales femeninos, pero también estimula el desarrollo de las mamas, distribuye la grasa en el cuerpo y detiene el proceso de crecimiento. Sus niveles bajan abruptamente con la menopausia. El estudio también constató que las más bellas eran las que se sentían más insatisfechas con el hombre que tenían como pareja y reconocían que eso las llevaba a buscar placer en otros hombres.
“Marilyn Monroe es un buen ejemplo de una mujer que casi seguro tenía alta cantidad de estradiol”, ilustraron los investigadores. Habría que analizar cuánto de esta hormona tienen mujeres como Kate Hudson –elegida la más bella de 2008 por People–, Angelina Jolie o Scarlett Johansson, y qué dicen sus maridos acerca de esta teoría. ¿Es el precio que hay que pagar por estar con la más bella?

DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS.
Hasse Walum, del Instituto Karolinska, de Estocolmo, estudió a 552 pares de gemelos o mellizos, y a sus parejas. Analizó su gen avpr1a (el receptor de la vasopresina) y los sometió a pruebas para evaluar sus “índices de calidad en la relación marital” y de “vinculación con la pareja”. El 32% de los hombres con el gen variante permanecen solteros (frente al 17% con el gen estándar), y todos sus índices de “calidad marital” y vinculación afectiva son significativamente menores. Los datos se presentan en PNAS (105:14153).
Ambos genes están relacionados con la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que afectan al circuito del placer (o de la recompensa) cerebral. Estas hormonas actúan a través de unos receptores situados en las neuronas de esos circuitos. Los dos genes clave fabrican el receptor de la oxitocina y el receptor de la vasopresina.
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