sábado, 31 de enero de 2009

¿Qué es la enfermedad de Kawasaki?

La enfermedad de Kawasaki, la misma que padecía el hijo de John Travolta recientemente fallecido, Jett, de 16 años, es una rara afección que se caracteriza por la inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos, cuya causa sigue siendo un misterio.
Aunque algunos consideran que es el resultado de una desmedida respuesta de las defensas del organismo ante la presencia de un virus, eso no está del todo claro; lo que si se ha podido ver es que no parece ser una enfermedad hereditaria, ni tampoco contagiosa.
Llamada con el apellido de un pediátra japonés Tomisaku Kawasaki, afecta más a los varones que a las mujeres, y en más del 80% de los casos se presenta antes de los 5 años de edad. Es una de las principales causas de afecciones cardíacas no congénitas en niños pequeños.
Sus síntomas principales, según la Asociación América del Corazón, de los Estados Unidos, son:
* Fiebre persistente (de más de 5 días de duración).
* Sarpullido.
* Hinchazón de pies y manos.
* Enrojecimiento de la parte blanca de los ojos.
* Hinchazón de los ganglios del cuello.
* Irritación e inflamación de la boca, los labios y la garganta.
En cuanto a las convulsiones, síntoma que habría experimentado el hijo de Travolta momentos antes de su muerte, estas suelen ser un síntoma extremadamente raro de la enfermedad de Kawasaki. En diálogo con la CNN, el doctor Cam Patterson, cardiólogo de la Universidad de Carolina del Norte, EE.UU., cito dos posibles razones por las cuales la enfermedad podría causar convulsiones:
"Una, es que en el pasado una de las arterias del cerebro se hubiera roto y haya causado un accidente cerebrovascular explicó. Dos, es que la arteria haya crecido mucho, y que estuviera presionando alguna región del cerebro que pudiera causar convulsiones. Ambas posibilidades son inusuales en la enfermedad de Kawasaki."
El tratamiento de dicha afección consiste en la administración de gammaglobulina en forma intravenosa, para evitar que la inflamación dañe las arterias coronarias y el corazón. Usualmente, se acompaña el uso de esa medicación con aspirina, para controlar la fiebre y el dolor articular que a veces pueden experimentar los pacientes.
Más del 95% de los pacientes que son tratados oportunamente superan la enfermedad sin ningún tipo de secuela cardiológica.