sábado, 24 de enero de 2009

Hazaña de cinco discapacitados en el Aconcagua


Cuatro militares y un civil colombianos que perdieron una pierna como consecuencia de explosiones de minas antipersonales instaladas en su país, en guerra civil desde hace cuatro décadas, conquistaron anteayer la cumbre del Aconcagua, el techo de América.
El coronel Gabriel Cardona, el cabo Jesús Loaiza, los soldados Bernardo Prieto y Edgar Cardona, y el civil Nelson Cardona cumplieron así la meta de la expedición "Huella 2009", una iniciativa de la Dirección de la Liga de Discapacitados de las Fuerzas Militares colombianas que busca incentivar el deporte y la sana competencia entre sus integrantes, además de rendir un homenaje a sus camaradas heridos o muertos en combate en Colombia.
El proyecto para alcanzar la cima del Aconcagua reunió a un equipo de montañistas con discapacidad, que tuvo como director técnico a Nelson Cardona.
Según se lee en la página web de la expedición ( http://www.expedicionhuella2009.com/ ), el equipo comenzó a entrenar en 2006. Desde entonces conquistaron varias de las mayores cumbres de su país: ascendieron al Ritack´Uwa Blanco, de 5330 metros, en la Sierra Nevada del Cocouy, y también al Pan de Azúcar, de 5100 metros, en el mismo macizo.
Hace un año, según informó la agencia Télam, los militares ya habían intentado el ascenso al Aconcagua, de 6962 metros, pero no lo lograron por condiciones climáticas adversas.
Este verano, según se lee en la página web de "Huella 2009", la travesía comenzó el 13 de enero. El avance publicado del boletín de ese día recuerda que, desde la ciudad de Mendoza, el grupo fue transportado "hasta Puente del Inca, el sitio determinado como el inicio formal de la travesía".
Acompañados por guías, un equipo de apoyo logístico y médico y un camarógrafo, realizaron "en excelentes perfectas condiciones físicas y emocionales" el primer trekking de siete kilómetros hasta el campamento de Confluencia, a 3368 metros sobre el nivel del mar.
Al día siguiente, el grupo se dividió en dos para avanzar hasta Plaza de Mulas (4300 m), el campamento base. El recorrido abarcó 22 kilómetros, "con el principal objetivo de iniciar el proceso de aclimatación necesaria para el ascenso", según consta en el diario del día 14. Descanso y preparación
El jueves 15 fue día de descanso y preparación para la etapa por venir. El equipo de montañistas discapacitados se sometió a una nueva revisión médica, que volvió a arrojar un resultado "excelente, muy buenas condiciones físicas y una excelente asimilación de la altura". Posteriormente, se planificaron las actividades para el día siguiente.
El viernes 16, el coronel y el soldado Cardona, el cabo Loaiza y el soldado Prieto visitaron el campamento Plaza Canadá sólo con fines de aclimatación y regresaron a Plaza de Mulas.
El sábado fue una jornada de reflexión y preparación, la víspera del "Día D": es que el domingo 18, a las 11.15, emprendieron el ascenso definitivo a los campamentos de altura y la aproximación a la cumbre.
Pero antes, cuenta el diario de viaje, "el equipo se reunió a celebrar el cumpleaños del director técnico de la expedición, Nelson Cardona, y compartieron una torta con el personal de Inka Expediciones y otros montañistas de diferentes nacionalidades que estaban en el campamento base".
Inka Expediciones fue uno de los patrocinadores de "Huella 2009", que suministró guías al equipo de escaladores colombianos. Entre los auspiciantes también estuvieron Telefónica-Telecom y Avianca.
El grupo alcanzó en los tiempos previstos Plaza Canadá.
"El noveno día amaneció despejado y caluroso; desde el campamento se podía visualizar perfectamente la cumbre." El equipo ascendió hasta Nido de Cóndores (5400 metros), siempre en buen estado anímico y físico.
Allí, al despuntar el martes 20, disfrutaron de "paisajes con una inmensa belleza, paz interior y exterior", según el boletín de la página web. Luego, con un trekking de cinco horas, llegaron al campamento Cólera (5930 metros).
El miércoles decidieron descansar para encarar el último tramo hasta la cumbre al día siguiente. Y así lo hicieron, con éxito, en una aventura que buscó demostrar los logros deportivos que pueden obtener aquellos que han perdido una extremidad, pero no el valor y la determinación.