lunes, 12 de enero de 2009

Enero, un mes de playa y no de estudio


Cynthia Palacios LA NACION
¿Libros o tele? ¿Libre albedrío o repaso obligado? Llega el verano y la duda invade a los padres. ¿Conviene que los chicos estudien durante estos meses, o hay que dejarlos que disfruten del ocio sin límites?
La Nacion buscó la opinión de especialistas en educación, psicopedagogos, psicólogos y docentes.
Para alegría de los chicos, la respuesta fue unánime: las vacaciones son para descansar.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que con un mes de relax alcanza. Si los chicos tuvieron dificultades durante el año, es conveniente que en febrero se dediquen a estudiar.
El calendario escolar comienza a mediados de febrero y las vacaciones son breves para las familias cuando hay que rendir exámenes. De todos modos, los expertos recomiendan brindar a los chicos un marcado espacio de ocio, que puede ser educativo si bien no escolar.
"Las vacaciones son una buena oportunidad para aprovechar educativamente el ocio, con actividades recreativas o deportivas que eduquen en valores, con buena literatura y actividades lúdicas", opina el ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco. "También son toda la familia puedan tener un contacto que a veces durante el año es difícil de conseguir", agrega Tedesco. "No creo que la opción sea ocio versus actividad educativa. Hay que aprovechar el tiempo libre para que los chicos hagan actividades que los enriquezcan."
"Hay algo fundamental en el período de vacaciones: es importante que el chico pueda disfrutar del tiempo libre y descansar de lo que demanda una escuela, como la organización, los exámenes, el estudio y la exigencia diaria", opina la psicoanalista y docente del curso superior de psicopedagogía clínica del Centro Dos, Alejandra Marroquín.
"Conviene que haya un corte claro para que el chico sienta un antes y un después. Recomendaría a los padres que hicieran un corte más breve en los que tuvieron menos rendimiento, pero es sano que el chico sienta que deja de estudiar y puede divertirse", afirma el psicólogo y doctor en psicología social, Julio Labaké, miembro de la Academia Nacional de Educación. Para él, continuar estudiando no sería recomendable desde el punto de vista psicológico, sobre todo en el caso del alumno al que no le fue bien.
A pesar de lo saludable del paréntesis, Marroquín cree que es un buen momento para que los chicos se reencuentren, guiados por los adultos, y a través del juego, con algunas cuestiones que tienen que ver con la lectura, la escritura, el pensamiento, la deducción. "Son ideales para jugar con el chico en cuestiones que después van a ser importantes en la escuela, como juegos que ayuden a deducir o asociar. También es fundamental la literatura", agrega.
Es trabajo de los padres, insiste, buscar qué ofrecerles como posibilidad de apertura e imaginación. "El verano es el momento propicio para ofrecer a los chicos juegos o lectura para los que durante el año no hay tiempo, por la demanda escolar", dice Marroquín.
Poca pausa
La especialista en educación Inés Aguerrondo sostiene que el aprendizaje es un proceso continuo. Que no sabe de veranos ni de inviernos.
"Lo mejor es mantener la actividad intelectual de los chicos durante todo el año. Eso no quiere decir que sea yendo a clases o con la cosa formal de la escuela -expresa la consultora del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco-. Es bueno que parte de este tiempo de no ir al colegio se dedique a actividades intelectuales que mantengan el entrenamiento de la cabeza."
"El ciclo escolar se organizó con criterios relacionados con lo productivo. Luego muchos países consideraron que es mejor tener años que se corten cada seis semanas, así se pueden cerrar ciclos", destaca Aguerrondo.
"El verano es para descansar. Los chicos necesitan tomarse un recreo -destaca la docente de segundo y quinto año de EMEN 5, de Lugano, Patricia Leite Rozas-. No creo que sea buena tanta presión sobre los chicos... Hay que darles un tiempo para que vivan." Eso sí, a principios de febrero los que estuvieron flojos, a recuperar las energías para estudiar.
Volver al ruedo
"Hacer un corte es sano, pero no tiene que ser durante todo el verano, con diciembre y unos días de enero alcanza", afirma la docente de séptimo grado de dos escuelas en Caballito, Mónica Campana. Con 32 años en la docencia, le sobra experiencia. "Yo no premio a los alumnos que van a la escuela con un objetivo social, pero es conveniente que los que aprobaron todo descansen. Del primero al último día", dice, y destaca el rol de los padres en este tiempo: "Es fundamental el respaldo de la casa".
"En febrero siempre es conveniente que tengan algún reencuentro con la cuestión escolar. Hay chicos que tienen dificultades y es una indicación terapéutica, pero conviene que todos tengan un acercamiento a la carpeta o al cuaderno del año anterior. Sólo hay que saber cómo ofrecérselos para que no sea una exigencia", señala Marroquín.
El rector del Instituto San Isidro Labrador, de Saavedra, profesor Alejandro Trecenza, recomienda unos días de descanso total. "Es mejor desconectarse, dedicarse al ocio que le permita distenderse y en febrero volver. Si no hay un corte, a la vuelta no mejora el rendimiento", dice.
"Aunque haya materias que recuperar, recomiendo tomarse un descanso", aconseja. Febrero, coincide, es el momento de volver a los libros.