lunes, 15 de febrero de 2010

El trastorno hipersexual, una nueva enfermedad mental

La Asociación Americana de Psiquiatría dio a conocer los que serán los principales cambios en su manual de enfermedades mentales, el famoso Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM, por sus siglas en inglés) y sorprendió al mundo de la psiquiatría que esperaba estas modificaciones desde 1994. En el DSM V, ya no se hablará de retraso mental sino de “discapacidad intelectual”, cambia el enfoque sobre el autismo y los trastornos alimenticios y se suman varias anomalías sexuales. La adicción a Internet, por ahora, se queda afuera. PERFIL habló con tres expertos argentinos sobre las implicancias del nuevo manual que verá la luz recién en 2013.
Sexo y comida. En el terreno de las enfermedades sexuales, el DSM V incluirá el “trastorno hipersexual”. Este no equivale a la “adicción al sexo”, sino que se refiere a ciertas conductas puntuales como el trastorno de penetración (dificultad para completar el coito), desviaciones sexuales como el frotismo (deseo de obtener placer rozando los genitales con otra persona sin su consentimiento), sadismo, masoquismo y trastornos de identidad de género.
Para el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff, algunas de esas conductas pueden verse como enfermedades, pero es difícil encuadrarlas de manera general: “Deberemos contextualizar cada situación. Ver la semiología de la intimidad, considerar los estados psicológicos que motivan esos trastornos, considerar los antecedentes sexuales, o no, de los que presentan esos problemas; todo eso define la situación de enfermedad”, opinó.
Otra novedad del manual se refiere a la conducta compulsiva a la hora de comer. “Festejo que la comunidad de psiquiatría contemple la compulsión con los alimentos. Los atracones con la comida deben ser tratados y considerados como enfermedades, las personas no eligen esas conductas y deben ser acompañadas desde la medicina”, señaló Ricardo Olmedo, nutricionista, especialista en trastornos alimenticios.
Enfoque. También se presentó la definición de una nueva categoría de “trastornos del espectro autista”, que contempla al autismo y otras variedades cercanas como el síndrome de Asperger o el llamado “trastorno de alteración del humor con disforia”, que podría aplicarse a niños con fuertes rabietas que hasta ahora eran diagnosticados como bipolares. “El diagnóstico de bipolaridad infantil puede llevar a una sobreutilización de estabilizadores del ánimo en niños que no necesariamente serán futuros bipolares. Con la nueva categoría, muchos podrían beneficiarse más de una terapia del comportamiento como primera línea”, explicó Sergio Halsband, presidente del Capítulo de Psicofarmacología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos.
El “retraso mental” pasará a llamarse “discapacidad intelectual”, cambio que presenta dos mejoras según Halsband: “Es un término más suave y es mucho más preciso hablar de una disminución de alguna facultad mental, que de un retraso”, dijo el psiquiatra.
La nueva clasificación, que se someterá a un debate público a partir del próximo 20 de abril, aún tiene que ser estudiada a lo largo de los próximos dos años. Lejos de ser un mero listado de patologías, el DSM V presenta enormes implicancias para la comunidad médica, las compañías farmacéuticas, aseguradoras, políticos y pacientes. Con este anuncio, sin dudas, comienzan dos años de intenso debate.

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