domingo, 28 de febrero de 2010

El nuevo "levante" es rápido, múltiple y sin romanticismo

Cómo te levantás a alguien? Josefina Canali se ríe, hace un silencio y deja sonar al DJ David Guetta de fondo. Nunca lo había pensado en sus 21 años. La pregunta hizo eco en cada uno del centenar de jóvenes que entrevistó Clarín en boliches y bares, por e-mail y teléfono.
No saben ni cómo definirlo porque es "muy complicado o demasiado simple". Dicen que con una sola pregunta basta para conquistar a alguien: ¿Cómo te llamás? Y listo. El chamullo sigue en otro campo, el virtual: primero a través de Facebook, después chateando en el Messenger y, con suerte, por mensaje de texto hasta que "se dé" el próximo encuentro físico, que puede ser en cualquier lugar y a cualquier hora. La mayoría no está acostumbrado a otra cosa. Y quienes se animan a ir "más" de frente (con un llamado o una invitación cara a cara) son considerados "abusadores de confianza".
Claro que también están los que quieren volver al cortejo clásico porque creen que, sin eso, resulta muy difícil encontrar una pareja estable. Lo dicen ellos, los jóvenes del siglo XXI. Coinciden con los adultos -también consultados por este diario-: la conquista no se extinguió, mutó: tiene otros espacios, tiempos e intereses.
Los estudiosos en conducta de jóvenes a través de generaciones definen al nuevo "levante" como "industrial". Principalmente porque la tecnología privilegió otro ambiente para "histeriquear" de manera simultánea e infinita: todos pueden mandar mensajes de texto, e-mails, mensajes por Facebook a cuántos hombres y mujeres desee a la vez y, aseguran, así se obtienen mejores resultados que en décadas pasadas. "Ya no existe pedir el télefono. La propuesta para salir es por SMS, Messenger o Facebook", cancherea Agustín Sereno (19 años).
"Si bien ya no es personalizado, el levante de hoy no es distinto. Se adapta a los cambios de la época: Ahora estamos en una sociedad inmediata, que da la posibilidad de establecer múltiples conexiones simultáneamente", afirmó Adrián Grassi, titular de la cátedra Adolescencia de Psicología la UBA.
La socióloga Ana Wortman explica que las conductas de levante están transformándose desde hace 40 años porque las formas de relacionarse cambian constantemente, y cada vez más rápido. Un ejemplo: La independencia femenina: "Influyó.
Ahora las mujeres se animan a tomar la iniciativa la mayoría de las veces". Ellas lo admiten: "Nosotras también podemos decir lo que sentimos o queremos", argumenta Sol Loyarte (22), estudiante de Recursos Humanos. Y para ellos "es genial porque no tenés que hacer nada", dice Alan Zelayeta (24). Un estudio hecho entre 1999 y el año pasado por investigadores de la UBA entre jóvenes universitarios de clase media y de sectores populares en la Ciudad y en el Conurbano indicó que el boliche sigue siendo el lugar de encuentro para los jóvenes. Sin embargo, para formar una relación seria, lo hacen a través de amigos, familiares, en la universidad. Igual que en generaciones anteriores. La diferencia es que ahora se ven una vez, después googlean o ven sus fotos, comentarios y gustos escritos, en las redes sociales y mucho tiempo después vuelven a verse.
"Con el Facebook conocés el contexto de persona: si es linda, adónde viaja, si tiene amigas. Siempre pasa que no le fichás bien el cuerpo y no hablaste nada", concluye Ignacio Rodríguez Gallo, estudiante de 19 años. Mariano Sarmiento, abogado, de 30 años, está desencantado. Cree que ya no se busca la seducción fina y elegante: "Antes era imposible mantener demasiados frentes de conquista abiertos al mismo tiempo. El contacto era en directo o por teléfono. Ahora, en un minuto podés mandar muchísimos textos invitando a salir y alguien siempre acepta".Para Mario Marguelis, investigador del Gino Germani, es porque "se perdió la conducta pautada, de esperar, la lentitud de los procesos de conquista: el ida y vuelta.
Todos encaran a todos y eso evidencia un desencantamiento en la conquista que sienten la mayoría de los jóvenes y en algunos casos tiene consecuencias: lleva al miedo al compromiso, a no creer en el amor verdadero, hace daño en las relaciones entre hombres y mujeres. No es que una época es mejor que la otra, sino que se transformó".
Para María Eugenia Micheau, estudiante de periodismo de 21 años, hay jóvenes que no se proponen ir a un determinado lugar para encarar a alguien: "Lo dan por sentado. No están preocupados por qué le van a decir, qué va a pasar. Todo eso ya es sabido. Se miran, se tocan y después a las sábanas". Cuenta que con una amiga le preguntaron a un brasileño soltero cuándo iba a casarse y él contestó: "Está tan fácil, que es difícil".
Lo decía Manuel Castells en el libro La era de la información: "En el último cuarto de siglo, una revolución tecnológica, centrada en torno a la información, ha transformado nuestro modo de pensar, de producir, de consumir, de comerciar, de gestionar, de comunicar, de vivir, de morir, de hacer la guerra y de hacer el amor".

¿Se te declaró? ¿Lo rebotaste?
Diana Baccaro
"...Y espero los asaltos, así juego a la botellita con vos", canta el pelado Cordera, y la nostalgia amontona en la memoria aquellos otros juegos -el semáforo, verdad o consecuencia- con los que muchos chicos soñaban con volverse grandes. ¿Se te declaró? era la pregunta obligada de las amigas después del primer lento. ¿No me digas que lo rebotaste?, apuraban las más románticas... Charly ya no suena en los lentos con su irresistible "Confesiones de invierno", y la botellita de Cordera no es más que el recuerdo de un viejo calambre en el alma, pero las declaraciones de amor no murieron, dicen que apenas mutaron. Tal vez sea cierto. ¿O acaso existe alguien que no quiere que le digan que lo quieren?




Claves de las viejas y nuevas conquistas. ANTES . HOY
Salidas. Por lo general, se conocía a la conquista en las salidas entre hermanos, primos y amigos. El hombre seducía a la mujer que le gustaba, la buscaba para pasear por una plaza, tomar un helado.... Pero antes le pedía permiso a los padres y le regalaba flores. A veces, hasta cantaba serenatas. Se coordinaba la salida con al menos una semana de anticipación por teléfono (aunque no todas las familias tenían) o en persona: se pactaba día, horario y lugar.
Lugar. El club, el colegio, el barrio . No existía internet ni celular. Si estaban a distancia, se comunicaban a través de cartas.
Baile. Sonaban los lentos. Permitían mantener una conversación, bailando pegados. El hombre eran quien invitaba a bailar a la mujer. En los '60 el hombre debía pedirle permiso a sus padres o hermanos.
P*
Salidas. La mayoría de las veces, se conoce al "levante" a través de amigos, conocidos o compañeros. El hombre no es el único que seduce a la mujer. Ellas ahora se animan más que ellos. Los padres no tienen ningún tipo de intervención. Las salidas se organizan generalmente a cualquier hora por mensaje de texto o chat.
Lugar. Los encuentros se dan en la web: por Messenger, Facebook y otras redes sociales. También pueden organizarse por SMS. El boliche sigue siendo un lugar de reunión.
Baile. Hay más reggaetón y música electrónica. Nada de lentos: ya no existen en los boliches ni en las fiestas. Se baila pero sin conversar. Por lo general, las mujeres bailan entre ellas, y los hombres lo hacen entre ellos.
clarin.com