lunes, 15 de febrero de 2010

Europa se estanca, envejece y cae su modelo productivo

La Unión Europea no sale de la crisis económica. Mientras EE.UU. crecía en el último trimestre de 2009 al 1,4% trimestral y China se disparaba cerca del 10%, la UE, según los datos de la Comisión Europea, se estancaba en el 0,1%.Alemania, la locomotora, registraba un contundente cero.
Este es el trasfondo que se adivina en medio de la crisis que ha comenzado a sentirse en Europa y que tiene a Grecia como su más dura víctima y a España y Portugal entre los más golpeados. ¿Qué le sucede a Europa?
Sin un cambio en su modelo productivo, los europeos, que se han puesto 2020 como horizonte para cumplir sus objetivos económicos, podrían perder la década y, con ella, el tren de las grandes economías. Además del prestigio y de las alfombras rojas en los grandes foros, si la UE pierde pie lo sufrirán sus 500 millones de ciudadanos.
José Manuel Durao Barroso, el liberal presidente de la Comisión Europea, presentó el jueves a los dirigentes de los 27 miembros de la Casa Europea un informe que muestra las carencias de la UE y los desafíos que el bloque enfrenta para no caer del tren.
Los números son tan elocuentes como preocupantes. La economía de la UE cayó en 2009 4%, es el peor dato desde la Segunda Guerra Mundial.
* La producción industrial se hundió 20%, dejando el tejido industrial europeo como estaba a mediados de los 90 del pasado siglo.
* Hay 23 millones de europeos sin trabajo, 7 millones más que hace 20 meses -y el desempleo seguirá subiendo-.
* Otro 8% de la población europea tiene un empleo que no le permite salir de la pobreza.
* Y 80 millones -con datos anteriores al estallido de la crisis- viven justo en el umbral que marca la pobreza.
Más datos: el envejecimiento se acelera. La población activa se reducirá en 2 millones de aquí a 2020 y para entonces habrá el doble de mayores de 60 años de los que había en 2007.
Asimismo, la productividad económica es famélica y hace que el crecimiento estructural europeo sea dos tercios menor que el estadounidense.
La respuesta no es fácil de financiar: los déficits públicos ya alcanzan una media de 7% del PBI contra el límite de 3% que había impuesto el Tratado de Maastrich. Y la deuda sube hasta el 80%.
Los bancos, que se sostienen con muletas, siguen sin prestar dinero como antes de la crisis, impidiendo el funcionamiento normal de las empresas.
Influye en esto también las políticas muy duras del Banco Central Europeo al revés que en EE.UU. donde se optó por bajar los tipos durante el pico de la crisis.
Las exportaciones tampoco servirán esta vez: la parte europea del comercio internacional se reduce año a año ante el empuje de las potencias emergentes. Alemania pelea con China el lugar como segundo exportador mundial, pero el 60 por ciento de las exportaciones germanas se hacen a la Eurozona.
Bruselas apunta soluciones para cambiar el modelo económico. Considera que el crecimiento debe basarse "en el conocimiento y la innovación", haciendo énfasis en la sociedad digital y más inversiones en educación e innovación. Pero también apuesta por reformas que liberalicen más el mercado laboral y reduzcan el gasto en pensiones, retrasando la edad de jubilación.
A esto añade un "crecimiento verde", por el que la UE aproveche el desarrollo de su industria de energías renovables para reducir su dependencia exterior, aumentar la competitividad de sus exportaciones en el sector y combatir el cambio climático.
Y diagnostica los déficits. La inversión media europea en I+D (investigación y desarrollo más innovación) está por debajo del 2%, frente al 2,6% de EE.UU. y el 3,4% de Japón.
Un ejemplo: Google gasta más en tecnologías de la información que el programa europeo de I+D.
Menos de un tercio de los europeos entre 25 y 34 años tiene un título universitario. En Estados Unidos esa franja de la población alcanza 40% y en Japón 50%. Uno de cada siete niños deja el sistema escolar sin título alguno. Europa necesitará en 2020 16 millones de trabajadores altamente cualificados, que a este ritmo no creará, pero sigue cerrando puertas a la inmigración.
Sólo trabaja el 66% de los europeos en edad para ello, frente al 70% de EE.UU. y Japón. Entre los mayores de 55 años, ese porcentaje cae al 46%. Los europeos podrían estar entrando en un lento declive.
clarin.com