martes, 16 de diciembre de 2008

¿Te harías un retoque post mortem?


La preocupación estética persiste aunque los párpados se hayan cerrado para siempre. Al menos eso está sucediendo en Estados Unidos, donde hay un boom de cirugías plásticas post mortem, y en la Argentina, donde cada vez más personas les transmiten a sus familiares la voluntad de estar impecables cuando en algún momento, inevitablemente, sean expuestos en el ataúd. El fenómeno abarca desde agrandarse los pechos hasta mejorarse algunos rasgos faciales con el bisturí.
Usualmente, la tanatoestética estaba dedicada exclusivamente al maquillaje de los difuntos, pero ahora los retoques van mucho más allá. En Estados Unidos, la última moda es entrar al quirófano antes de ser velado. “Antes la gente solía pedir que los metieran en un cajón de pino y los enterraran en el fondo del patio”, recuerda Mark Duffey, presidente de Everest Funeral, importante funeraria norteamericana.
“Ahora todo cambió. La gente quiere ser recordada y un funeral es un gran último acto social, y quieren estar lindos en él. La gente llega a pedir que les eliminen las arrugas y que los hagamos parecer más jóvenes”, explica. Lo que más piden los norteamericanos es relleno en labios, cachetes y brazos caídos, y el retoque de algún rasgo. También está pegando estar pechugona en el cajón, lo cual se logra mediante prótesis. El uso de siliconas sería riesgoso porque suelen explotar durante el proceso de cremación.
En la Argentina, si bien aún no se llegó a las cirugías plásticas, el fenómeno ya está despuntando. Ricardo Péculo, especialista en ciencias tanatológicas, señala: “La gente está empezando a hablar con sus familiares cómo quiere lucir cuando llegue la muerte. Lo que se pide cada vez más es arreglos en el cuerpo, como prótesis en el pecho o arreglos faciales, como lograr disimular arrugas, para eso seguimos usando maquillaje”.