lunes, 29 de diciembre de 2008

Dejar de fumar sin morir en el intento


La terapia de reemplazo con nicotina es la herramienta más utilizada en los tratamientos para dejar de fumar. Diversas investigaciones científicas demostraron que la farmacoterapia, también llamada nicotina terapéutica, es una opción que duplica las chances de éxito de aquellos que buscan abandonar al tabaco.
Según los especialistas, sirve para controlar los síntomas del síndrome de abstinencia, actuando directamente sobre los factores que generan la adicción, y no tiene efectos negativos para el organismo.
En la Argentina un tercio de la población adulta es fumadora, unas ocho millones de personas. Ni las restricciones para fumar en espacios públicos ni el aumento de los impuestos aplicados sobre los cigarrillos fueron suficientes para hacer descender esta cifra en forma significativa.
“La nicotina genera una adicción muy potente en el cerebro y la dificultad del organismo para controlarla, lo cual no se resuelve con medidas de carácter social”, explicó Guido Bergman, médico cardiólogo, especialista en cesación tabáquica del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.
Cuando el humo del cigarrillo que contiene nicotina es inhalado, llega muy rápido al cerebro causando el comienzo de un ciclo adictivo. En el cerebro del fumador hay cientos de receptores hambrientos por nicotina. Cada vez que el organismo absorbe el humo del tabaco, se incrementan los niveles de dopamina –un neurotransmisor del placer– y el cerebro obtiene la gratificación provista por el acto de fumar. La exposición crónica a la nicotina incrementa el número de estos receptores nicotínicos hasta un 300%, lo cual genera un proceso de mayor adicción y dependencia.
“Aun siendo la nicotina el componente que genera la adicción al tabaco, no produce daño en los órganos vitales ni en los tejidos corporales cuando la vía de incorporación al organismo se produce por otra vía que no sea la inhalación del humo, principal causante de enfermedades y muertes asociadas al cigarrillo”, detalló Bergman.
Más de 4.000 sustancias tóxicas y 40 agentes carcinógenos convierten al humo en el máximo responsable de los daños en los tejidos orgánicos o en los órganos vitales. Luego de más de 20 años de experiencias clínicas, la terapia de reemplazo con nicotina o nicotina terapéutica se ha establecido como una forma probada y efectiva en el tratamiento para abandonar el hábito de fumar. “La farmacoterapia resulta fundamental en aquellas personas en quienes esté indicada para reducir el síndrome de abstinencia y aumentar la chances de abandono”, agregó el especialista.
Este tratamiento permite, a través de la liberación gradual de nicotina en el organismo, reducir los síntomas de abstinencia evitando así una posible recaída. También ayuda a reducir el consumo de cigarrillos diarios para generar en el fumador mayor control y así poder dar el salto para dejar atrás el cigarrillo. “De esta manera, el organismo recibe una dosis de nicotina, pero sin estar expuesto al humo y a la absorción de ciertas sustancias químicas como el alquitrán, el amoníaco, el arsénico y monóxido de carbono”, señaló Bergman.

CAMINO EXITOSO.
A través de la nicotina terapéutica que ingresa al organismo y llega al cerebro:
– Se activan los mismos receptores cerebrales que con la nicotina inhalada al fumar cigarrillos, pero sin producir daño ni generar adicción.
– Se logran reducir los síntomas de abstinencia asociados al abandono del cigarrillo, como la ansiedad y la irritabilidad.
– Los fumadores pueden renunciar al tabaco en forma gradual. – Se provee al organismo de la dosis de nicotina que necesita, pero sin el peligro de las sustancias tóxicas y cancerígenas que posee el cigarrillo.
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