viernes, 19 de diciembre de 2008

Cómo influye la realidad en los sueños y pesadillas de la gente


Francesco Manetto EL PAIS
Mientras Luis firmaba un contrato de alquiler de una casa en el centro de Madrid por tan sólo 90 euros por mes, Macarena se disponía a comer un sándwich, y justo antes de hincarle el diente se dio cuenta de que, en lugar de jamón, estaba relleno de dinero.
La noche siguiente, Juanjo invitó a su casa al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y éste le presentó a su familia. Teresa, en cambio, fue al estadio de fútbol porque tenía una cita con David Beckham.
¿Realidad o ficción?
Las dos cosas a la vez. Así es el mundo mientras dormimos, cuando cotidianidad, situaciones y personajes reales se mezclan con la fantasía propia de una experiencia onírica. Y así lo atestiguan los llamados registros o diarios de sueños: auténticas bases de datos de una parte del subconsciente colectivo.
Los psicoterapeutas, sociedades de psicoanálisis en medio mundo y cada vez más archivos online gestionados por psicólogos conscientes de su valor reúnen miles de relatos. Un tesoro que da fe de cómo cambian las ambiciones, los desasosiegos o los deseos de los pacientes de medio mundo. Y, tal vez, también pueda darnos algunas pistas sobre el humor general de la sociedad.
Porque, como destaca en un artículo el psicoanalista Daniel Valiente Gómez, del Centro Psicoanalítico de Madrid, los sueños son una forma de comunicación con nosotros mismos y con nuestro entorno. No surgiría del inconsciente un sueño si el individuo no quisiera decirse algo a sí mismo.
Reflejo de la realidad
Así, en las experiencias oníricas recientes de pacientes y soñadores españoles (cuyos nombres, como los anteriores, son inventados por razones de privacidad) no faltan claros reflejos de la situación que estamos viviendo: la crisis; el miedo a quedarse sin trabajo; darse cuenta de que se han acabado los ahorros; el deseo de parecerse a personajes famosos o de codearse con ellos; los estímulos eróticos que se perciben a diario en la televisión o elementos y símbolos significativos de la revolución tecnológica (móviles, computadoras, Internet, chats ...).
No extraña tampoco que miles de internautas se animen todos los días a compartir sueños tan desalentadores como el de Mónica, quizá para buscar apoyo públicamente: "Soñé que me despedían de mi trabajo y mi jefa disfrutaba de ese momento aun sabiendo que tengo dos niños pequeños y que soy la única fuente de ingresos de la familia. Entonces, desperté entre lágrimas".
A propósito de la adaptación de las experiencias oníricas a la realidad, un estudio de la Association for Psychological Science de Washington reveló que los sueños de los estadounidenses cambiaron radicalmente en las semanas anteriores y posteriores al 11 de septiembre de 2001.
No parece casualidad, entonces, que las consultas al psicólogo hayan aumentado el 12% en Madrid a causa de la crisis económica, como ha señalado el presidente del Colegio de Psicólogos. Este incremento se ha producido desde junio debido, por ejemplo, a la pérdida del trabajo o la suba de las hipotecas.
Resto diurno
Las experiencias oníricas suelen tener una relación con lo que algunos expertos llaman resto diurno; esto es, imágenes con las que se tropieza en la vida diaria. Pilar Rojas, directora del departamento de clínica psicoanalítica de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, lo explica así: "Si una imagen sirve para formar el sueño, yo la tomo. Así, en un sueño puede aparecer un coche, una computadora, un teléfono móvil...", destaca. Como en este sueño, publicado por la página web www.mis-sueños.org , una iniciativa para compartir experiencias oníricas que, junto a la estadounidense www.dreambank.net (una especie de banco de sueños gestionado por psicólogos de la Universidad de California), o la italiana www.cepei.it , constituye una significativa base de datos.
"He soñado que me iba de campamento y que mi única preocupación era ir a casa a buscar el cargador del móvil antes de salir. De camino, me encuentro con una amiga que me enseña una revista con una foto en la que estamos guapísimas y no le hago mucho caso, aunque me guste encontrarme así de guapa, porque quiero llegar a casa a recoger el cargador."
En el 90% de los casos, los sueños son el reflejo de las circunstancias personales (preocupaciones, deseos, miedos) de las personas, explica Héctor González Ordi, profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
También el estrés, que tanto caracteriza el mundo actual, se puede reflejar en la calidad del sueño y en sus consecuencias en la actividad onírica. Aunque no es posible generalizar por la falta de estudios cuantitativos en este ámbito, si se considera el estrés una circunstancia frecuente cada día, su reflejo nocturno se puede manifestar en pesadillas llenas de imágenes como carreras hacia ninguna parte, caídas en pozos, catástrofes naturales y, en general, con un descanso poco reparador.