lunes, 15 de diciembre de 2008

En su despedida de Irak, a Bush le tiraron dos zapatos y le gritaron "perro"


Mientras se prepara para dejar la Casa Blanca, el próximo 20 de enero, el presidente estadounidense, George Bush, llegó ayer en una visita sorpresa de despedida a Irak. Pero no todo fueron sonrisas. Mientras daba una conferencia de prensa, un periodista iraquí le arrojó sus dos zapatos en un fuerte gesto de desprecio y le gritó "perro" en árabe. El mandatario debió agacharse para esquivarlos.
Bush fue recibido con los honores de rigor por el presidente iraquí, Jalal Talabani, y luego se reunió con el primer ministro Nuri al Maliki, con quien ratificó el acuerdo entre ambos países que prevé la retirada de las tropas estadounidenses de Irak antes de fines de 2011.
"Queremos decir al pueblo iraquí a través de este acuerdo que Estados Unidos es un país que cumple con su palabra", estaba diciendo Bush en una rueda de prensa junto a Al Maliki tras la firma, cuando un zapato pasó en vuelo rasante a pocos centímetros de su cabeza.
En medio de un caos de gritos y corridas de los jefes de seguridad en la sala, el periodista iraquí de la cadena de TV Al Bagdadía lanzó su otro zapato, mientras le gritaba: "¡Este es el beso de adiós, perro!".
En Irak, como en gran parte del mundo árabe, arrojar un zapato es una de las mayores ofensas que se pueden cometer contra una persona. Enseguida, los miembros de la seguridad redujeron al atacante, lo detuvieron y lo sacaron de la sala, según testigos.
Pese a la sorpresa y la enorme confusión, Bush restó importancia al incidente. "Este tipo de hechos no me preocupan, quien los hace quiere llamar la atención", afirmó. Y bromeó: "Si a alguien le interesa, eran zapatos de número diez".
Antes de sufrir esa humillación pública, Bush había ratificado con Al Maliki el acuerdo que fija el marco de la retirada total de los 146.000 soldados estadounidenses de Irak para dentro de tres años.
El pacto había sido firmado oficialmente el 17 de noviembre por el jefe de la diplomacia iraquí, Hoshyar Zebari, y el embajador de EE.UU. en Bagdad, Ryan Crocker, tras casi un año de negociaciones, y estipula que las unidades de combate del ejército de EE.UU. deberán abandonar las ciudades iraquíes antes del 30 de junio de 2009.
Más temprano, Bush se reunió en la residencia presidencial, en el centro de Bagdad, con el presidente Talabani, quien lo calificó de "gran amigo del pueblo iraquí, que nos ayudó a liberar a nuestro país".
"Estoy encantado de haber tenido la oportunidad de volver a Irak antes del final de mi presidencia", declaró Bush.
Además, justificó la invasión a Irak, en marzo de 2003, que ya dejó más de 4.200 soldados estadounidenses muertos y decenas de miles de víctimas iraquíes. "La tarea no fue fácil pero era necesaria para la seguridad estadounidense, la esperanza de los iraquíes y la paz en el mundo", aseguró.
Con los índices de popularidad en sus niveles más bajos, en gran parte por la ofensiva en Irak, insistió: "La guerra no ha terminado", pero aseguró que la ofensiva militar aliada "está a punto de ganarse".
El jefe de la Casa Blanca celebró los avances de seguridad en Irak y señaló que "brilla la esperanza en los ojos de la juventud iraquí".
La visita de Bush, la cuarta desde el inicio de la invasión, se produce al día siguiente de la llegada del secretario de Defensa, Robert Gates, quien anunció que las tropas de EE.UU. iniciaron su última etapa en ese país. Según Gates, el plan del presidente electo, Barack Obama, para retirar las tropas en 16 meses no significa que se vaya a realizar de manera "irresponsable".


Mentiras del Pentágono
Casi seis años después de la invasión a Irak, un informe secreto del gobierno de EE.UU. revela que el Pentágono infló los informes sobre el progreso en el país árabe para tapar los errores cometidos.

El informe federal de 513 páginas, al que tuvo acceso del diario The New York Times, señala que el proceso de reconstrucción de Irak fue un gran error de 100.000 millones de dólares, marcado por las luchas burocráticas internas, la ola de violencia y el desconocimiento de datos básicos de la sociedad y la infraestructura iraquí.
El trabajo fue elaborado por la Oficina del Inspector General para la Reconstrucción de Irak, dirigido por Stuart Bowen Jr., un abogado republicano que visita Irak frecuentemente y cuenta con un equipo de ingenieros y auditores allí.
Entre las conclusiones del estudio se destaca que cinco años después del mayor proyecto de reconstrucción desde el Plan Marshall tras la II Guerra Mundial, el gobierno de EE.UU. aún no tiene las políticas, ni la capacidad técnica ni la estructura organizativa necesarias para llevar a cabo un proceso como este.
THE NEW YORK TIMES-clarin.com