domingo, 31 de enero de 2010

El Papa exigió dureza con las anulaciones matrimoniales

Por: vaticano. corresponsal
Ni la más mínima apertura. El Papa ayer levantó la voz con los jueces de la Sacra Rota Romana, al inaugurarse el año judicial en el Vaticano, reclamándoles una actitud más rígida con los pedidos de anulaciones de matrimonios católicos. También reiteró que los divorciados vueltos a casarse no tienen la menor posibilidad de volver a ser admitidos a los sacramentos e invitó a los transgresores a "volver a estar juntos".

Como se sabe, el único perdón que el Vaticano acepta pese a los reclamos de una apertura por parte de amplios sectores internos de la Iglesia, es que los esposos católicos divorciados que hayan contraído después casamientos civiles, convivan "como hermanos" con sus nuevas cónyuges para poder recibir los sacramentos.
Que nadie crea que el matrimonio cristiano pueda disolverse con la misma facilidad de un divorcio civil o casi. El Papa volvió a criticar las "presiones relativistas" y el "ambiente social" que presionan en favor de las anulaciones, sobre todo por parte de personajes importantes que no quieren renunciar a la condición de católicos observantes con una mayor libertad en su vida privada.
El decano de la Rota, monseñor Antoni Sankiewicz, admitió ante el Papa las dificultades determinadas por las "visiones relativistas", que el Papa ya denunció en otros encuentros con los jueces. Benedicto XVI les dijo ayer que la "caridad pastoral" no puede "justificar cada paso hacia la declaración de la nulidad del vínculo matrimonial". Las exigencias personales no pueden estar por encima de la verdad, "como quiere el relativismo imperante, una cultura sin verdad que hace del amor y el matrimonio una cascara vacía", afirmó el pontífice en su discurso.
El Papa volvió a advertir que no se pueden aceptar "los condicionamientos del ambiente social". Benedicto XVI vinculó estas presiones al otro gran tema que hace a la Iglesia ir de contramano de la gran mayoría de los fieles. Invitó a los jueces a rechazar los reclamos "pseudopastorales" para satisfacer los "pedidos subjetivos" para superar "los obstáculos a la recepción de los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía". El Papa se refería a los católicos divorciados y vueltos a casar por ritos civiles.Son cientos de miles, millones, los fieles que no pueden confesarse y por lo tanto comulgar porque su condición les impide recibir algunos sacramentos. Muchos de ellos han iniciado juicios de anulación de sus matrimonios religiosos. Pero el Papa advirtió que no se deben hacer confusiones.
"En caso de dudas, se debe entender que el matrimonio es válido mientras no pueda ser probado lo contrario". "Está en juego un principio fundamental para la Iglesia Católica, que es la indisolubilidad del matrimonio", concluyó Benedicto.
clarin.com