lunes, 25 de enero de 2010

Un "buzo espacial" realizará una caída libre supersónica

Charles Q. Choi
New Scientist
LONDRES.- Un "buzo espacial" intentará superar el récord mundial de salto, que se alcanzó hace 50 años. Si lo logra, será la primera persona en alcanzar una velocidad supersónica en caída libre. La experiencia serviría para diseñar sistemas de escape para vuelos espaciales.
En 1960, un capitán de la fuerza aérea de los Estados Unidos, Joe Kittinger, hizo historia al saltar de un globo a 31.333 metros de altitud. Desde entonces, muchos trataron de romper ese récord sin éxito. Ahora, el piloto austríaco Felix Baumgartner anunció que saltará con ayuda de Kittinger.
Baumgartner, que fue el primero en cruzar el canal de la Mancha en caída libre en 2003, ascenderá en un globo con helio hasta por lo menos los 36.567 metros. Luego abrirá la puerta de una cápsula presurizada y saltará para superar por lo menos cuatro rércords mundiales, como el de salto en paracaídas y el de salto en caída libre más rápido y prolongado.
En el camino, enfrentará riesgos extremos. Alcanzará una velocidad supersónica a los 35 segundos de haber saltado y la onda de choque "es preocupante -dijo el director técnico del proyecto, Art Thompson-. Estará expuesto a fuerzas violentísimas".
Luego de caer durante casi 6 minutos, Baumgartner deberá abrir el paracaídas a 1520 metros del suelo. La altura del salto está por encima del umbral de los 19.000 metros, una altura llamada la línea Armstrong. "Si ahí llegara a abrir la máscara o el traje, todos los gases del organismo perderían suspensión y, literalmente, él se convertiría en una gaseosa gigante, con líquido saliéndole por los ojos y la boca, como en una película de terror. La muerte sería cuestión de segundos", explicó Thompson.
Para protegerse, Baumgartner usará una versión más flexible del traje espacial presurizado que se usa a bordo del transbordador y que le permitirá inclinarse hasta alcanzar la posición panza abajo necesaria para desacelerar. Otro peligro es comenzara a rotar descontroladamente, lo que le podría provocar un desmayo. Para evitarlo, el traje posee sensores que controlan la aceleración, el ritmo cardíaco y la posición; el equipo en tierra recibirá esos datos en tiempo real y un paracaídas de emergencia estabilizaría el descenso.
Antes, habrá dos vuelos de práctica, a 20.000 y 27.000 metros. Luego, llegará el momento del desafío, que se realizará este año, sin fecha definida aún, en los Estados Unidos. Al probar que una persona puede volver a la Tierra desde esa altitud, la misión Stratos demostrará que los astronautas podrían sobrevivir si necesitan abandonar una nave. "Está en la naturaleza humana viajar más rápido y cada vez más lejos -dijo Kittinger-. Estamos probando trajes de nueva generación completamente presurizados."

lanacion.com