jueves, 28 de enero de 2010

¿Por qué es tan difícil encontrar un fármaco antiobesidad eficaz?

NURIA BAENA
MADRID.- Al igual que no hay atajo sin trabajo por el momento no parece que existan los fármacos antiobesidad sin efectos secundarios ni tampoco la posibilidad de perder peso sin dieta ni ejercicio. A la reciente retirada de las farmacias de la sibutramina o Reductil por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) se suman los pobres resultados obtenidos por el adelgazante orlistat, el único que queda en España, en un estudio que publica esta semana la revista 'Archives of Internal Medicine'.
Según los autores de la investigación, la combinación de este fármaco con un régimen parco en grasas lograría peores efectos en la hipertensión arterial asociada a la obesidad que una dieta baja en carbohidratos, mientras que la reducción de peso sería similar en ambas terapias.
Además, si en el caso de la sibutramina la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) alertaba de que su consumo podía aumentar la incidencia de ataques al corazón e infartos cerebrales los expertos advierten de los efectos adversos de carácter gastrointestinal del orlistat , por lo que desaconsejan su consumo en pacientes con diarrea crónica.
No obstante, el director del estudio publicado en
'Archives of Internal Medicine' William S. Yancy reconoce que los participantes "toleraron el orlistat mejor de lo esperado. El uso del Orlistat se encuentra a menudo limitado a causa de los efectos gastrointestinales secundarios, pero estos pueden ser evitados o, al menos aminorados, si se sigue una dieta baja en grasas de forma cuidadosa", asevera.
En opinión de Marisol Fernández-Alfonso, presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de la Salud Cardiometabólica, el principal escollo al que se enfrentan los científicos a la hora de diseñar un fármaco antiobesidad es la poca información de la que se dispone acerca de los factores por los que el cuerpo humano engorda, ya que en este proceso influyen muchos mecanismos y el cuerpo de los mamíferos está 'diseñado' para acumular grasa por una mera cuestión de supervivencia.
Según explica esta experta, cuando un fármaco bloquea o modifica uno de estos mecanismos suelen producirse efectos secundarios (como la subida de la presión cardiaca en el caso de la sibutramina) al tiempo que se activan otros mecanismos que estaban latentes, lo que hace que la pérdida de peso sea muy reducida.
Combinar varios a la vez
A la vista de estos datos, para Fernández-Alfonso la clave del éxito de futuras terapias farmacológicas podría radicar en el hallazgo de un medicamento que bloquee varios de estos mecanismos al mismo tiempo o, aun más probablemente, en la combinación de varios fármacos a la vez.
Aunque la presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de la Salud Cardiometabólica reconoce que la dieta equilibrada y el ejercicio son las principales claves para prevenir el sobrepeso y luchar contra unos cuantos kilos de más, recalca que en el caso de la obesidad, cuando existen riesgos significativos para la salud como los cardiovasculares y los articulares, sí es importante contar con herramientas extra como el apoyo farmacológico.
En esta misma línea se expresa el doctor Javier Salvador, director del Departamento de Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra quien opina que "conjuntamente con un plan de alimentación hipocalórico equilibrado y un programa de actividad física, el tratamiento farmacológico potencia los efectos favorables obtenidos sin medicación".
Por su parte, la doctora Susana Monereo, jefa del servicio de Endocrinología del Hospital Universitario de Getafe y Coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) se declara "totalmente partidaria de usar fármacos, ya que hablamos de una enfermedad crónica y difícilmente reversible", aunque matiza que los medicamentos siempre deben ser eficaces y seguros y, por supuesto, ser utilizados por personas expertas en el tema.
"Es realmente un gran problema, ya que hablamos de la enfermedad prevenible que más incide en la muerte prematura de los países desarrollados después del tabaquismo. Hoy en día, con el gran avance de conocimientos y el gran problema sociosanitario, es increíble que estemos peor que hace 10 años", continúa. De cualquier, forma Monereo no cree que sea fácil encontrar la "piedra filosofal" de la obesidad. "Todos soñamos con una píldora que te quite los kilos rápido y sin esfuerzo y eso hoy por hoy no lo vamos a tener", opina.
A su vez, el doctor Felipe F. Casanuevas, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatológica de la Obesidad y la Nutrición (CiberOBN), denuncia la situación en la que ahora quedan los pacientes que estaban tratándose en España con sibutramina y para los que este fármaco era la única opción de terapia, una vez agotadas otras vías terapéuticas.
Para Casanuevas, todo fármaco cuenta con efectos secundarios y es el médico el que desde el conocimiento de los mismos lo prescribe al paciente, por lo que la retirada de la sibutramina, de la que siempre se ha sabido que está contraindicada en el caso de patologías cardiovasculares, implica desconfianza hacia los facultativos que cada vez cuentan con menos armas con las que combatir la creciente epidemia de obesidad.
Por último, Monereo declara que "hacen falta campañas serias de concienciación y hay que involucrarse de verdad" y señala el ejemplo de otros países como EEUU que están subiendo el precio que los alimentos hipercalóricos, ricos en azúcares y grasas, y abaratando los alimentos como frutas y verduras. "En Nueva York se han lanzado y ponen cuántas calorías tienen los platos en los restaurantes, lo que es una medida genial. Iniciativas de este tipo acabarían dando mejores resultados que una dieta que dura uno o dos meses y se abandona", expone esta experta.

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