martes, 26 de enero de 2010

Astroboy: El niño robot que abrió la puerta de Japón

El estreno el próximo jueves, 28 de Enero, de la producción animada por computadoras Astroboy permite el ejercicio de la nostalgia y obliga al de la información. El personaje de nene metálico apenas cubierto por un short negro y unas botas es, de hecho, uno de los más importantes de la cultura popular del siglo XX: de no ser por Astroboy, los demasiado utilizados términos “manga” y “animé” nos serían desconocidos.
Después de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de Japón, el archipiélago se pobló de estadounidenses y la reconstrucción fue compleja, aunque en cierto sentido rápida, gracias a la inyección de capitales americanos. Eso también implicó la entrada de modelos nuevos de entretenimiento. En los 50, con la influencia cultural americana, la animación y la historieta tomaron mayor vuelo. Aparecieron las primeras tiras japonesas y las primeras revistas especializadas en el asunto. El mayor renovador del género fue Osamu Tezuka, creador de gran cantidad de personajes populares: el más famoso, Tetsuwan Atom, es decir, Astroboy.
La aparición de estas tiras fue paralela al crecimiento de la industria electrónica y la televisión: pronto alguien descubrió que esos pequeños dibujos hechos viñeta por viñeta podían transformarse más o menos económicamente en programas de televisión que utilizaban lo que se llama “animación restringida”. Es decir: si para animar de manera realista se usan 24 fotogramas por segundo, con animación restringida se utiliza la mitad o menos. De allí la apariencia a veces estática o de movimiento repentino de estas series, así como ese estilo de un personaje fijo con fondos que se mueven.
Astroboy, que comenzó en la televisión en 1960 y en blanco y negro, fue el primer gran éxito mundial japonés.
La historia de Astroboy es bastante truculenta: en un futuro donde los robots son esenciales para la vida, un científico y empresario riquísimo pierde a su hijo en un accidente. Para suplantarlo, crea un robot perfecto al que llama hijo. Pero como el niño metálico no crece, decide venderlo a un circo donde los seres metálicos se matan entre sí para solaz de los humanos (algo que Steven Spielberg copió en Inteligencia artificial, mezcla de Astroboy y Pinocho). Finalmente, otro científico lo salva y consigue la libertad de los robots. La serie combina la pura acción con la lucha de los seres artificiales por sus derechos, algo que en los 60 cuajó como metáfora de las luchas de los negros en los EE.UU.
El film es un poco más “lavado”, está animado en tres dimensiones, computadora mediante y, aunque tiene casi los mismos personajes, opta por un humor más americano. Un renacimiento, después de todo, cuando Astroboy, el niño que abrió Japón al mundo, anda por el medio siglo de vida.
El dios de la animación
El sintoísmo, esa religión que define la experiencia japonesa, es muy difícil de explicar. Baste decir que ríos, árboles, animales y personas destacadas pueden transformarse en verdaderos “dioses” (kami, en realidad, o espíritus protectores).
Osamu Tezuka (1928-1989) es el kami del manga y el animé. Estudiante de medicina, dibujante primero amateur y luego profesional, y –sobre todo– gran admirador de Disney, creó no sólo a Astroboy o Kimba, sino también algunos de los films animados más interesantes que dio Japón (buscar en YouTube sus impresionantes Tales of a Street Corner, Broken Down Film o Jumping, bellísimos cortos casi experimentales y fuertemente políticos). Se mencionó a Disney: Tezuka fue el primero en advertir que ojos grandes y cuerpos pequeños permitían ahorrar en animación y maximizar el efecto emotivo de sus personajes (de ahí que, en una sociedad que mantiene tradiciones, la animación japonesa haya copiado el “molde” creado por el dibujante).
Los temas de Tezuka exploran siempre la relación entre el hombre, la naturaleza y la tecnología, y están influidos por las novelas de aventuras juveniles y la ciencia ficción de los años cincuenta (ver el film de Rintaro, Metrópolis, sobre obra original de Tezuka), cuyo máximo continuador a la fecha es Hayao Miyazaki.
criticadigital.com