lunes, 20 de julio de 2009

Una carta perdida los mantuvo alejados diez años


“Si la casualidad nos vuelve a juntar diez años después”, escribía Andrés Calamaro por los años noventa en su hit “Diez años después” sin imaginar que esa estrofa podría llegar a representar con tanta fidelidad la historia de dos enamorados a los que la casualidad los volvió a juntar diez años después.
Junto a Los Rodríguez, Calamaro hablaba de una carta que “nunca te llegó” y en la historia de estos enamorados, casualmente, una misiva que se perdió detrás de una chimenea durante una década fue la culpable del desencuentro.
El británico Steve Smith y la española Carmen Ruiz Pérez se conocieron en 1992 cuando ambos tenían 25 años y ella pasó una temporada en Devon (suroeste de Inglaterra) para aprender inglés. Allí se enamoraron, pasaron un año juntos hasta que por trabajo ella debió mudarse a París.
Seis años después, cuando todavía no era usual el uso del e-mail y ni hablar del mensaje de texto, Smith envió una carta a la casa de Ruiz en España con la tímida intención de reanudar una historia que para él no había terminado.
"Espero que estés bien. Te escribo sólo para preguntarte si te has casado y si alguna vez todavía piensas en mi. Sería estupendo saber de ti, por favor ponte en contacto si puedes", escribió en el papel que efectivamente llegó a la casa de los Ruiz, pero que un descuido de la madre de Carmen hizo que se deslizara inadvertida de la repisa donde había sido apoyada y permaneciera durante diez años detrás de la chimenea.
Este año, unas refacciones hogareñas hicieron que Carmen, de ahora 42 años, se encontrara con su destino que la esperaba amarillo, húmedo y un tanto borroso. Apenas leyó las líneas llamó al número de teléfono que Smith indicaba en la carta, aunque los nervios le impidieron hacerlo de inmediato.
"Estuve a punto de no llamarle. Agarraba el teléfono y volvía a colgar. Pero sabía que tenía que hacer esa llamada", agregó.
Como buen protagonista, Steve describió emotivo el encuentro: "Fue como en una película. Corrimos por el aeropuerto hasta abrazarnos. Nos volvimos a ver y nos volvimos a enamorar por completo otra vez. A los 30 segundos de habernos visto ya nos estábamos besando".El final feliz llegó el 17 de julio pasado, cuando la pareja se casó en Brixham, en el mismo condado inglés en el que se conocieron 17 años antes y en el que se volvieron a juntar.
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