jueves, 23 de julio de 2009

Mamá-papá, mamá-mamá, papá-papá

El paisaje familiar se ha vuelto tan cambiante como el clima. A las tradicionales familias conformadas por un padre, una madre y los hijos, se suman hoy otras variantes, desde las monoparentales -donde los chicos son criados únicamente por uno de los progenitores- hasta las ensambladas -en las que priman los tuyos, los míos y los nuestros-, pasando por las mujeres que eligen ser madres sin compañía y por los hombres que adoptan sin estar casados.
En este escenario heterogéneo sobresalen las familias conformadas por parejas del mismo sexo. Aunque no figuran en ninguna estadística oficial, son estas parejas homosexuales las que vienen presionando en diferentes foros por obtener un reconocimiento legal de su unión y, también, de los hijos que decidan criar en forma compartida.
El hecho de que la nueva ley de matrimonio aprobada en la Argentina incluya la adopción legal de chicos por parte de parejas homosexuales recalentó la discusión a extremos inéditos esta semana. Las calles de Buenos Aires y de muchas ciudades provinciales se llenaron de manifestantes en contra y a favor.
Hoy, cuando el matrimonio homosexual se ha convertido en ley, las controversias se deslizan hacia la adopción por parte de parejas gay. ¿Hay diferencias en el desarrollo psicológico o físico de un niño si, en lugar de ser criado por un hombre y una mujer, es criado por una pareja constituida por dos personas del mismo sexo? ¿Son las parejas gay mejores o peores padres que las heterosexuales? ¿Puede la homosexualidad de uno o de ambos padres influir en la orientación sexual de sus hijos? Si la especie humana deja de lado la pareja de hombre y mujer a la hora de criar a su prole, ¿está yendo contra la naturaleza?
Hay decenas de estudios científicos que han intentado dar respuesta a éstas y otras preguntas. Y, aunque algunos de esos estudios han puntualizado ciertos riesgos para los chicos criados con padres homosexuales, lo cierto es que, en su mayoría, las investigaciones de referencia, refrendadas por los principales colegios de medicina pediátrica del mundo -entre ellos la Academia Americana de Pediatría, la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y del Adolescente, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid-, sostienen que lo decisivo para el buen desarrollo de un niño es la relación familiar que establece con sus progenitores, sean del sexo que sean. Es decir que, dejando a un lado las siempre atendibles consideraciones de moral privada y convicciones religiosas particulares, lo importante -dicen los expertos- son los vínculos de afecto, más allá del género de los padres o madres que conforman la familia.
Sin embargo, es cierto que, pese a tratarse de estudios médicos de jerarquía internacional publicados en revistas científicas, aún queda margen para el desacuerdo.
Sin ir más lejos, atentas a la genuina preocupación de muchos ciudadanos respecto de estas nuevas modalidades de crianza hoy respaldadas por la ley, dos instituciones argentinas de prestigio, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), institución que reúne a todos los pediatras del país y define consensos en materia de salud infantil, y la Universidad Austral, acaban de dar a conocer sendos informes sobre el tema en el que se distinguen posiciones contrapuestas.
Como adelantó a Enfoques la presidenta de la SAP Margarita Ramonet, el dictamen -elaborado por las tres comisiones de la Sociedad (el Grupo de Trabajo Derechos del Niño, el Comité Nacional de Familia y Salud Mental y el Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria) y ya aprobado por la Comisión Directiva- "es favorable a la adopción por parte de padres homosexuales".
Planteado "desde una perspectiva científica y humanista para despejar algunas dudas e incertidumbres", el documento -que se hace eco, entre otras investigaciones, de los estudios realizados por la Sociedad Americana de Pediatría- sostiene que "para que un niño sea criado en un clima saludable, es necesario contar con la salud emocional y mental de la pareja y la misma no depende de su orientación sexual".
Por su parte, un flamante informe de la Universidad Austral sostiene que "una pareja con personas de distinto sexo configura, en líneas generales, el ambiente más propicio para el cuidado y desarrollo de una persona".
El informe cita un estudio de Abbie Goldberg publicado en 2007 en el que, de 46 hijos adultos de padres homosexuales, el 91% cree que "el tener padres no heterosexuales influyó en sus ideas sobre el género y las relaciones" y "sintió que los padres los habían llevado a desarrollar nociones más flexibles acerca de la sexualidad y el género". El reporte no aclara si esto es positivo o dañino para la psique infantil.
"La identidad sexual se construye en relación con la cultura, la familia y la educación. Para este desarrollo, el niño necesita la internalización de figuras parentales diferentes. Se necesita una madre y un padre que sean funcionales, que cada uno de ellos ejerza su papel de madre y padre para un adecuado desarrollo psicosexual del niño", asegura Marcelo Villar, quien, además de ser rector de la Universidad Austral, es investigador del Conicet en neurociencias.
El informe de la SAP también coincide en la importancia de las funciones materna y paterna, aunque sostiene que esas funciones son independientes del género. "El estatus de parentesco, marco simbólico de inscripción en un linaje, puede garantizarse tanto en una familia heteroparental como en una homoparental", se lee en el documento de la SAP.
Estudios y casuística
En 2002, la Academia Nacional de Pediatría (AAP) de los Estados Unidos emitió una declaración en la que sostenía que un niño nacido o adoptado por uno de los miembros de una pareja gay merece tener la seguridad de dos padres reconocidos legalmente. "Por lo tanto -tal fue el dictamen-, la American Academy of Pediatrics apoya los esfuerzos legales y legislativos para posibilitar la adopción del niño por parte del segundo padre."
En el informe técnico que sustentó esta declaración en 2002, la pediatra Elen Perrin encabezó un consejo de notables que evaluó los estudios existentes sobre el tema. Los pediatras concluyeron que "los chicos que crecen con uno o dos padres o madres gay funcionan tan bien en lo emocional, cognitivo, social y sexual como los chicos cuyos padres son heterosexuales". Este año, la APP volvió a suscribir la idea de que "no hay datos empíricos que apunten a un riesgo en los chicos como resultado de crecer en una familia con uno o más padres gay".
Coincidentemente, Erica Hammermüller, pediatra del Hospital Garrahan y una de las consultoras de la SAP en el tema, explica que "desde un punto de vista psicosocial, mientas los chicos sean criados en ambientes adecuados, no se verán afectados. Lo más importante es el afecto con que son criados y que haya aceptación social del grupo familiar, para que los chicos no sean discriminados", insiste la pediatra argentina.
Otros expertos confluyen en una visión similar. Tras estudiar durante años a hijos de mujeres lesbianas inseminadas artificialmente, Nanette Gasrell, de la Universidad de California, y Henny Bos, de la Escuela de Ciencias de la Educación de la Universidad de Amsterdam, encontraron que los adolescentes no mostraban diferencias respecto de sus pares de 17 años criados en otro tipo de entorno familiar. De acuerdo con lo publicado este año en la revista Pediatrics , tanto los varones como las mujeres hijos de lesbianas mostraban puntajes más altos en comportamiento social y académico -y asimismo menos tendencia a la agresividad y al rompimiento de reglas- que sus pares de padres heterosexuales.
Tal vez los estudios científicos más extensos -y más citados tanto por los partidarios como por los críticos de la adopción gay- son los que realizaron durante la última década los sociólogos Timothy Bibilarz, de la University of Southern California, y Judith Stacey, de New York University.
En 2001, estos sociólogos norteamericanos revisaron 21 estudios científicos y encontraron que los hijos de mujeres lesbianas eran más propensos a experimentar relaciones con el mismo sexo. También hallaron que los chicos criados con padres gay eran más tolerantes.
Este año, ambos sociólogos volvieron a hacer una extensa revisión de los recientes estudios científicos sobre el impacto del género sexual de los padres en sus hijos. Según publicaron los investigadores en la revista Journal of Marriage and Family , se encontraron varias diferencias entre los niños criados por dos madres, dos padres, o un padre y una madre heterosexuales. Los investigadores subrayaron que estas diferencias no podían considerarse positivas ni negativas; simplemente eran diferencias determinadas por el ambiente social y familiar en el que se criaron estos chicos. Por si hacía falta aclarar más el punto, Bibilarz y Stacey volvieron a afirmar que "el género sexual de los padres tiene una importancia menor en la adaptación psicológica y el éxito social de los chicos".
Es cierto que los estudios realizados con hijos de parejas gay no suelen utilizar muestras representativas y cuentan con pocos casos. La verdad es que se desconoce el número de chicos criados por padres, madres o parejas gay. La Academia estadounidense de Pediatría estimó en 2002 que en ese país serían entre 1 y 9 millones. Por su parte, el censo de 2005 de los Estados Unidos arrojó que 273.000 niños norteamericanos vivían en hogares encabezados por parejas del mismo sexo, y casi el doble tenían un padre o madre gay.
En la Argentina, según datos del Indec que reproduce el documento de la SAP, el Censo nacional de población 2001, muestra los siguientes datos respecto a la población en hogares según tipo de familia:
Población Total: 35.877.851
No conyugal: 1.512.789
Familia completa: 27.347.377
Familia monoparental: 5.723.852

El informe estadístico publicado en la página web del Indec no detalla la composición de los hogares no conyugales, de manera tal, concluye la SAP, "que la composición de los hogares es diversa, y asumiendo a la familia nuclear como natural y central se invisibiliza a las otras".
Aun reconociendo las dificultades metodológicas de trabajar con pocos casos, Bibilarz y Stacey concluyen que, "a diferencia de la creencia popular, los estudios no mostraron que las familias encabezadas por padres biológicos casados fueran mejores para los chicos".
Sin embargo, el neurocientífico Marcelo Villar sostiene sus diferencias. "Muchas de las recomendaciones de sociedades científicas son consecuencia más de grupos de presión que de investigaciones en concreto. Es muy claro que hay sesgos en los trabajos de investigación, tanto en el modo de seleccionar la población como en los métodos", alega Villar, y cita un trabajo publicado este año en la revista Psychological reports que muestra la existencia de un sesgo "pro-homosexual" en las ciencias sociales.
Los sociólogos Bibilarz y Stacey, cuyas investigaciones también son citadas por la Universidad Austral, afirman incluso que "las parejas lesbianas parecen sobrepasar a los padres biológicos heterosexuales y casados en varias dimensiones". En la casuística analizada, estos sociólogos encuentran que los chicos de madres lesbianas pueden contar con jugar más tiempo con sus progenitoras, son menos castigados, incluso físicamente, y disfrutan de una relación parental más afectuosa, cercana y comunicativa. Las desventajas que encontraron los sociólogos en las parejas lesbianas es un mayor índice de separaciones y la posibilidad de surgimiento de celos entre las dos madres de un chico.
La psicóloga Andrea Saporiti, del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, asegura que "la adopción de un niño por parte de una pareja homosexual pone en juego el desarrollo de la identidad personal". Según la especialista argentina, "padre y madre contribuyen de modo distinto al desarrollo del niño".
Crianzas
Para los psicoanalistas, el debate debería encarrilarse por otros caminos. "No es la biología ni la anatomía del macho o la hembra lo que determina la función paterna o materna", subraya el psicólogo Osvaldo Delgado, profesor de Psicoanálisis de la Facultad de Psicología de la UBA. Por ejemplo, apunta Delgado, que una mujer críe sola a un hijo no quiere decir que lo esté criando sin un padre, ya que la función paterna se ubica siempre en algún lado, en un tío, una compañera u otra figura. Del mismo modo, un chico se puede criar bien con dos varones, ya que "lo único que verdaderamente necesita un niño es que exista simbólicamente un padre y una madre". En este sentido, "es preciso enfatizar que el padre y la madre no son categorías del orden natural sino instituciones culturales e históricas", subraya el psicoanalista.
Hoy buena parte de la preocupación de los especialistas en psicología y pediatría de todo el mundo está enfocada en el estigma y la discriminación que podrían sufrir estos chicos en la sociedad. Este es también uno de los puntos que destaca el informe de la Universidad Austral al llamar la atención sobre los problemas de rechazo social que podrían enfrentar los chicos en las sociedades latinas, de raíz más conservadora.
"El hecho de que los niños y adolescentes con padres gay se desarrollen de formas saludables no debería sugerir que no se enfrentan a desafíos", reflexionaron las psicólogas norteamericanas Cynthia Telingator y Charlotte Patterson. "Muchos investigadores han subrayado el hecho de que pueden encontrar sentimientos anti-gay en sus vidas cotidianas, lo que puede generarles rabia y tristeza", agregaron.
Para finalizar, el médico e investigador Marcelo Villar insiste en hacer un análisis desapasionado de la cuestión de la adopción gay: "Todo esto es muy nuevo y falta mucho tiempo para hacer evaluaciones confiables".
© LA NACION

La adopción en las encuestas
48%
Mora y Araujo
Es la aprobación que tiene la adopción por parte de parejas homosexuales en AMBA. En el interior, el apoyo cae al 32 %.

35%
Graciela Römer
Sus sondeos muestran ese índice de apoyo en todo el país, pese a que el matrimonio homosexual alcanza un 47 % de aprobación.

52,5%
Analogías
La muestra realizada en AMBA, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán dio ese índice de aprobación. El apoyo al matrimonio gay llega al 68,6%.

De palos y astillas
Mucho se ha especulado respecto de si los hijos de parejas homosexuales tienden a asumir la misma orientación sexual que sus padres, como si se pudiera decir "de tal palo, tal astilla". Dos estudios de la década del 90 destacan una orientación homosexual en una fracción de los hijos de hombres y mujeres gays. Susan Golombok, de la Universidad de Cambridge, y Fiona Tasker, de la Universidad de Londres, estudiaron a los hijos de 25 mujeres lesbianas cuando tenían 9 y 23 años. Según publicaron en la revista Developmental Psychology , el 24% de esos jóvenes se mostraban abiertos a tener relaciones con personas del mismo sexo.
Por otra parte, J. Michael Bailey y sus colegas de la Universidad Northwestern, en los Estados Unidos, estudiaron a un grupo de 75 adultos que eran hijos de varones homosexuales y observaron que el 9% se declaraba no heterosexual, una cifra mayor a la de la población general (que se ubica entre el 1 y el 5%).
Con todo, los psicólogos británicos y norteamericanos involucrados en ambos estudios enfatizaron que la gran mayoría de los hijos de mujeres u hombres homosexuales se definen como heterosexuales.
lanacion.com