martes, 14 de julio de 2009

Médicos argentinos explican un enigma de la salud infantil


Fabiola Czubaj

LA NACION
Un equipo de médicos del hospital Durand logró responder un verdadero enigma sobre uno de los factores de riesgo cardiovascular en los chicos y los adolescentes: ¿son las mujeres más resistentes a la insulina que los varones en la pubertad?
Hasta ahora, varios estudios habían llegado a la conclusión de que ser del sexo femenino disminuye durante el desarrollo la sensibilidad del organismo a la acción de la insulina, la hormona que produce el páncreas después de comer para que las células puedan recibir energía (glucosa) y funcionar normalmente. Eso predispone, entonces, a desarrollar diabetes tipo 2, síndrome metabólico y problemas cardiovasculares.
Sin embargo, el equipo del Durand observó en más de mil alumnos primarios que esa pérdida de la sensibilidad (o aumento de la resistencia) a la insulina es un proceso natural que les permite a las nenas pasar a la adolescencia.
"Los resultados sugieren que [entre los 6 y 14 años] la insulinorresistencia estaría asociada sólo con el nivel de adiposidad y el desarrollo puberal, y no con el género. La reducción de la sensibilidad en las mujeres a la insulina entre los 10 y los 13,9 años se debería a que el desarrollo puberal es fisiológicamente más temprano en las mujeres que en los varones", comentó a LA NACION la autora principal del estudio, doctora Valeria Hirschler, del Departamento de Nutrición y Diabetes del hospital Durand.
El equipo de Hirshler estuvo integrado por los doctores Claudio Aranda, Gustavo Maccallini y Carime Karam, de la División Laboratorio del hospital, y Claudio González, de la cátedra de Farmacología de la UBA. Los resultados aparecen en la edición de este mes de la revista Clinical Biochemistry .

Más de mil
El estudio incluyó a 1009 alumnos de diez escuelas porteñas y del conurbano bonaerense de distintos niveles socioeconómicos (el 9% de las familias no tenía heladera en la casa y el 4,5% tenía piso de tierra, por ejemplo).
El equipo dirigido por Hirschler los dividió en dos grupos: de 6 a 9 y de 10 a 13,4 años. Con el consentimiento de los padres, les midió a todos los niveles de colesterol, los triglicéridos, la presión sanguínea, la circunferencia de cintura, y el peso y la altura para calcular el índice de masa corporal (IMC). Además, se les extrajo una muestra de sangre con 12 horas de ayuno para conocer el nivel de insulina en sangre (un resultado elevado indica insulinorresistencia).
El equipo halló que la reducción de la sensibilidad a la insulina en las mujeres se limitaba al grupo de entre 10 y 13,9 años. De hecho, la evaluación del estadio del desarrollo según una escala estandarizada reveló que sólo el 8% de las mujeres de ese grupo seguía en el estadio prepuberal, a diferencia del 51% de los varones.
"En la pubertad -explicó Hirschler-, la insulinorresitencia es un proceso fisiológico natural. Hay una disminución fisiológica del 30% de la sensibilidad a la insulina en varones y mujeres. Esto se produce por un aumento de la hormona de crecimiento IGF-1 libre debido a una reducción de los niveles de la proteína IGFBP-1 por la insulinorresistencia. Gracias a este mecanismo se produce el pico de crecimiento durante la pubertad y, por eso, las mujeres a esa edad son más insulinorresistentes que los varones. Simplemente, ellas ya son púberes."
Los autores hallaron también que, en general, a medida que los chicos avanzan de la etapa prepuberal, a la puberal y a la puberal avanzada, sus probabilidades de ser insulinorresistentes crecen un 39 por ciento, independientemente del sexo. Además, por cada punto de aumento del IMC, el riesgo de desarrollar insulinorresistencia creció un 18 por ciento.
Según Hirschler, es importante que los padres tengan en cuenta que si su hija no tiene síndrome de ovario poliquístico, diabetes tipo 2, es delgada y menstrúa normalmente, "no hay que tratarla" porque "esa alteración de la sensibilidad se estabiliza porque ella deja de crecer".
lanacion.com