viernes, 10 de julio de 2009

El lado oscuro de la pasarela


Por Jessica Bennett

Una chica de 16 años se encuentra en su primera sesión fotográfica en París. No tiene representante ni experiencia. Pide un descanso para tomar un café y el fotógrafo la persigue por el pasillo. Ella se detiene, él juguetea con su ropa, alcanza su entrepierna y la manosea. Aturdida, la modelo no dice nada. Caminan de vuelta al cuarto y terminan la sesión. Historias como ésta salen a la luz cuando Sara Ziff, una exitosa modelo de pasarela, y su novio, el cineasta Ole Schell, comenzaron a filmar entre bambalinas en los desfiles de Ziff.
Por cinco años, filmaron fiestas, audiciones, dentro de habitaciones de hotel, camarines y detrás de las pasarelas, mientras Ziff se convertía en el rostro de campañas publicitarias de marcas como Calvin Klein y Dolce & Gabbana.
El resultado es un retrato del lado oscuro del mundo del modelaje, un aspecto que la gente pocas veces llega a ver: chicas jóvenes, muchas veces lejos de sus casas, poco preparadas para enfrentarse a hostigamiento y a ser tratadas como objetos sexuales.
Todo eso, afirma Ziff, es una parte demasiado común en este trabajo. Ziff y Schell hicieron el documental con estas filmaciones. Se llama “Picture Me”, y ganó el premio de la audiencia por mejor fotografía en el Festival de Cine de Milán. Ziff le dio una entrevista a Jessica Bennett, de NEWSWEEK.
Extractos:- ¿Te preocupaba cómo reaccionaría la industria a tu película?
- Después del estreno supuse que nunca más iba a trabajar. Pero creo que la película en realidad ayudó a mi carrera. Una semana después del estreno, un director de reparto que estaba ahí me agendó para un anuncio de Gap. Recibí mails de diseñadores reconocidos, de directores y montones de modelos, diciendo: “Estoy tan feliz de que esto finalmente esté saliendo a la luz, porque hay tantas chicas a las que les pasa lo mismo”. Y en realidad no es ningún secreto. La gente sabe que estas cosas ocurren, pero se hace la vista gorda. Y si no hablás de ello, pensás que sos la única.
- ¿Alguna vez estuviste en alguna de esas situaciones?
- Comencé a modelar a los 14 años, después de que me “descubrieron” en la calle cuando volvía a mi casa del colegio. Una de mis primeras audiciones fue en el departamento de un fotógrafo en el centro de la ciudad. Llegué ahí y había una fila de modelos esperando en la puerta. Entré y él me pidió que le mostrara mi carpeta de fotos. Lo hice y luego él me dijo: “Bueno, éste es un trabajo de traje de baño, y me es un poco difícil imaginarte en malla. ¿Podés sacarte la blusa?”. Y yo pensé “Bueno, tiene sentido”, así que lo hice. Después me dijo: “¿Podés sacarte los pantalones?”. Y eso continuó hasta el punto en que terminé parada con el torso descubierto, casi desnuda por completo. Tenía 14 años. Y si miro atrás, veo que es una locura que haya sido puesta en esa situación.
- ¿Se lo dijiste a tus padres?
- No, en absoluto. Es algo de lo que nunca había hablado, sino hasta ahora, incluso con mi gente más cercana. La mayor parte de las veces, las sesiones son totalmente profesionales, así que ninguna chica que pase por una o dos malas experiencias —lo cual es inevitable— va a llamar a su casa y va a decir: “Mamá, papá, fui hostigada”, porque de hacerlo ella sabe que estaría en el siguiente autobús de vuelta a casa.
- ¿Cómo te las arreglaste?
- Me provocó muchos problemas que probablemente traté de no atacar, pero ahora tengo 27 años, y suficiente tiempo para pensar estas cosas. En el momento en que ocurre, es un poco como después de una crisis. Pensás: “¡Por Dios, ¿cómo ocurrió? ¿Por qué tuvo que ocurrir y por qué no hay medidas para proteger a estas chicas jóvenes?!”.
- ¿Y la industria hace la vista gorda?
- Se supone que los agentes actúan como padres sustitutos para estas chicas, pero frecuentemente el interés de las agencias no es precisamente lo que más conviene a las modelos. La edad promedio de una modelo es de 14 años. Por lo tanto, hay chicas muy jóvenes puestas en estas situaciones potencialmente comprometedoras en una industria desregulada. Son menores de edad que trabajan con hombres que muchas veces son predadores. Pero el problema es que las modelos son desechables, por ello no están en posición de quejarse.
- ¿Alguna de las mujeres con las que hablaste para el film dudó sobre aparecer frente a la cámara?
- Absolutamente. La modelo de 16 años que compartió su historia de violación en una sesión fotográfica me llamó el día anterior al estreno y me pidió que quitáramos su historia, y lo hicimos. Nunca se lo había dicho a nadie antes de confesarlo frente a la cámara, y no estaba lista para que el mundo lo supiera.
- ¿Qué pensás sobre el enfoque de los medios con respecto a la extrema delgadez de las modelos? ¿Existen problemas más importantes en la industria?
- No se puede hablar de imagen sin hablar de lo extremadamente jóvenes que son las modelos. Las chicas de 14 y 15 años pueden ser delgadas de una manera que es imposible para una mujer de 30 años. Son jóvenes y larguiruchas, y eso es natural. Lo que no es natural es que una mujer completamente desarrollada aspire a eso.
- Si tuvieras una hija, ¿te gustaría que ella trabajara en la industria?
- No. Sobre todo, no como es ahora.
elargentino.com