miércoles, 29 de julio de 2009

Mochilas escolares con balanzas incorporadas


El verde indica que está bien, el amarillo que el peso es superior al recomendado y el rojo, definitivamente, que causa un daño a la salud.
Si bien las señales son similares a las de un semáforo de cualquier calle, ahora irán incrustadas en las mochilas de los chicos para detectar si el peso de manuales y carpetas que llevan en sus espaldas es o no el adecuado.
Se le ocurrió a una empresa italiana, Giochi Preziosi, que lanzó al mercado español una mochila escolar con una balanza que cambia de luz y de sonido según la cantidad de carga (o sobrecarga) recomendada por los médicos de acuerdo con el peso o la estatura corporal de cada niño.
“El semáforo puede ser atractivo o divertido para los chicos, del mismo modo que lo son las zapatillas con luces, donde hay un aspecto lúdico para el niño”, define Ángela Nakaab, que trabaja como pediatra en el Hospital Pedro de Elizalde y además es vocal titular del Comité de Familia y Salud Mental de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
La mochila con “balanza” emite distintas señales acústicas y lumínicas si el chico lleva más peso del adecuado. Por eso, para pesar la carga hay que sujetar la mochila y dejarla suspendida en el aire.
En pocos segundos, el semáforo se enciende y señala si el peso es aceptable o superior al aconsejable. El precio de la mochila alcanza los 25 euros y tiene cuatro modelos diferentes: Gormiti, Wrestling WWE, Tortugas Ninja y H2O.
Fue confeccionada a partir de las investigaciones que realizaron sobre alumnos un grupo de pediatras y traumatólogos: en España más del 50% de los chicos y casi el 70% de las chicas de 15 años sufrieron alguna vez dolor de espalda debido a la sobrecarga de las mochilas escolares.
Otra investigación sostiene que una tercera parte de los estudiantes transporta un 30% más de su peso entre carpetas, cuadernos y manuales, por lo que los chicos tienen que arquear hacia delante la columna o bien flexionar hacia delante la cabeza y el torso para intentar compensar esa carga, lo que provoca dolores de espalda. Los especialistas aseguran que si esas dolencias no se atienden mientras son chicos, seguro se sufrirán de grandes.
“El uso de los semáforos es muy habitual con los chicos. Se trata de normas donde el niño pone en juego su capacidad de interpretar las consignas de los adultos. Saben que el rojo es peligro, el amarillo es intermedio y el verde está permitido. Por eso también se usa en chicos con problemas respiratorios”, dice Nakaab.
La recomendación para los padres que no puedan acceder a estas mochilas es que revisen cuáles son los materiales que lleva su hijo sobre la espalda o bien adquirir una mochila con rueditas. No es la única solución para esta problemática: “El control y la supervisión de las mochilas tiene que estar a cargo de los padres de esos chicos.
Si un adulto la alza y le resulta pesada o incómoda, hay que multiplicar ese peso de acuerdo con la altura o el peso de su hijo. Además, si uno lleva una mochila sobre la espalda el peso de los materiales tiene que estar repartido, y tiene que estar acolchada para que no haya asimetrías. En el caso de las mochilas con rueditas es recomendable que el peso también esté equilibrado, porque algunas escuelas tienen escaleras y el nene tendrá todo el peso de esa carga en un solo lugar del cuerpo cuando quiera levantarla”, concluye la médica.
criticadigital.com