jueves, 30 de julio de 2009

La relación entre inmunidad y alimentación

La inmunidad es la capacidad del organismo para reconocer lo propio y defender lo extraño. De esto se encarga el sistema inmune. Un conjunto de órganos linfoides como el timo, la médula ósea, el bazo, amígdalas, adenoides y alrededor de mil linfáticos.
En estos órganos se originan millones de células principalmente linfocitos y macrófagos, cuya función es la protección del organismo de la invasión infecciosa por virus, bacterias, hongos y parásitos en general.
La disfunción del sistema inmune lleva a la enfermedad
Las enfermedades infecciosas frecuentes: cáncer, alergia y autoinmunidad (autoagresión) son los indicadores de la falla en el funcionamiento del sistema inmune.
Existen muchos factores ambientales los cuales pueden afectar a la inmunidad pero lo que está a nuestro alcance de manejar es la alimentación.
Los alimentos están constituidos por proteínas (carne, huevo, productos lácteos, legumbres) que son el material de construcción para el organismo, lípidos (grasa y aceite) que forman parte de membranas de todas las células y muchas hormonas, además en conjunto con los carbohidratos (azúcares y almidones) son fuente energética del organismo.
Los minerales y vitaminas se encuentran en pequeñas cantidades en los alimentos pero son indispensables para las reacciones químicas del mismo
En el caso de la desnutrición, cuando en la dieta falta no solamente la cantidad sino también la calidad de algunos ingredientes, las alteraciones a la inmunidad son evidentes
Son los nutrientes que ayudan al sistema responsable de controlar las agresiones que producen las bacterias, los virus y los parásitos son las vitaminas (A, E y C), los minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio), los ácidos grasos (omega 6 y omega 3) las calorías necesarias según la edad, la actividad física y las proteínas de alta calidad como las que aportan la carne, la leche, el queso y algunas combinaciones de alimentos como el cereal con legumbres.
También es importante incorporar yogures, quesos y leches fermentadas porque aportan probióticos que aumentan las defensas.
La población deberá, en general, tratar de incorporar más frutas y verduras de diferentes colores, aceites vegetales, pescados, frutos de mar, cereales integrales, panes con semillas para mejorar las defensas del organismo


Por Máximo Ravenna y lic. Grimberg

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