miércoles, 29 de julio de 2009

Tragedia a lo Romeo y Julieta en India


Dos amantes -cuyas estrellas quizá estaban cruzadas- se suicidaron luego de que las autoridades locales, el consejo de la aldea o panchayat, les ordenara anular su matrimonio o enfrentar la muerte.
Amreen era musulmana, y su esposo, Lokesh, hindú. Que estuvieran juntos era simplemente inaceptable en sus comunidades, y ambos se envenenaron.
La policía ahora acusa a todo el panchayat de promover su suicidio.
"Un error fatal"
Para averiguar más datos de lo ocurrido, nos dirigimos hacia el este de Delhi, al norte de la campiña india.

Singh aclaró que su panchayat no presionó a los jóvenes, que fueron las propias familias las que lo hicieron.
Dos horas después de emprender el viaje llegamos a la aldea de Phaphunda.
Como otros muchos pueblos de la zona, es pequeña y sin demasiadas pretensiones.
Los aldeanos, en su mayoría campesinos, viven en casas construidas muy cerca unas de otras, separadas apenas por angostas callejuelas.
Se pueden ver carros tirados por caballos y ganado en medio de las casas; Delhi parece quedar muy lejos.
Ciertas actitudes pueden ser imperdonables en Phaphunda. Primero me dirijo hacia la casa del jefe de la aldea, Achan Singh, quien preside el consejo local.
Es un hombre alto y fornido que ronda los 40 años, y nos recibe con cordialidad. Sirve té mientras nos sentamos sobre su alfombra.
Era una niña preciosa, muy inocente, que siempre leía el Corán. Dios sabe qué locuras la impulsaron a fugarse con ese chico.
Syeda, tía de Amreen
Sí había escuchado hablar del caso, pero asegura que su panchayat no tuvo nada que ver.
"Fue un consejo de ancianos integrado por ambas familias", dijo.
"Se les dijo al chico y a la chica que su matrimonio no sería reconocido. Tenían que dejarse o de lo contrario serían asesinados", agregó sin pelos en la lengua.
Al presionarlo un poco más, Singh se compadeció de los jóvenes, pero afirmó que cometieron un "error fatal".
"Ya ve, se enamoraron y huyeron para casarse. Tendrían que haberse quedado lejos, en la ciudad", sostuvo.
"En nuestro pueblo, los hindúes se casan con hindúes y los musulmanes con musulmanes. Lo que ocurrió es muy triste, pero ¿que se podía esperar? La presión de sus familias era enorme. Habían sido deshonrados".
Muchos nervios
Nuestro contacto local logró ubicar a la familia de la novia, Amreen, la niña muerta.

Amreen y Lokesh se conocieron una mañana, cuando él llegó a la casa de ella a comprar leche.
Su familia vive en una zona predominantemente musulmana de la aldea.
Detrás de la granja de sus padres, donde varios búfalos permanecen atados a unos postes, se divisa la mezquita local.
La familia se dedica a la venta de leche.
"El chico, Lokesh, venía todas las mañanas a comprar leche. Así fue como conoció a la niña y se enamoraron", me contó uno de los vecinos.
El padre de la niña se une pronto a la conversación, pero rápidamente deja ver su nerviosismo.
"Realmente no sé qué fue lo que pasó", repitió una y otra vez. Le pregunté si había sido presionado por el panchayat, pero dijo que no.
Deshonor
"Vamos, cuéntale cómo fuiste deshonrado en la comunidad", intervino Singh.
"Ninguna de las familias quería que se casaran, pero tampoco los amenazamos", afirmó.
La tía de la niña, Syeda, quien había estado escuchando, interrumpió de pronto: "Era una niña preciosa, muy inocente, que siempre leía el Corán. Dios sabe qué locuras la impulsaron a fugarse con ese chico. Todos estamos muy apenados", dijo.
Difícilmente iba a lograr obtener más información de esta familia, así que salimos y nos encaminamos hacia el cuartel policial.
"Escuchamos del incidente y resolvimos actuar", dijo el superintendente de policía Sharad Sachan.
"La pareja estaba legalmente casada, de forma que podían vivir juntos. Sus padres y los vecinos no tenían derecho a presionarlos o forzarlos a cometer suicidio. Son culpables de un crimen, y haremos todo lo que esté en nuestra mano para llevarlos ante la justicia", agregó.
Camino de regreso a Delhi, resultó claro que si las familias levantan un muro de silencio en torno al caso, la policía lo tendrá bien difícil.
Tendrán las leyes de su lado, pero los aldeanos están defendiendo tradiciones de siglos y códigos ancestrales que no han entrado aún en la modernidad. Y lucharán para que las cosas permanezcan tal como están.
bbc.co.uk