martes, 28 de julio de 2009

Fue preso por hablar de sexo


Hablar de sexo puede costar la vida. Sobre todo se si hace por la televisión libanesa. Un joven saudita habló de su vida sexual, incluso de sus relaciones con mujeres casadas, y después de eso quedó detenido y podría ser condenado a muerte, según informó el diario Gulfnews de Dubai. Fue un tribunal de Yidda, la ciudad natal del joven de 23 años, el que presentó la acusación tras recibir cien denuncias, y le dictó la prisión preventiva.
El joven empleado de la aerolínea estatal Saudi Arabian Airlines apareció la semana pasada en el programa Línea roja del canal satelital LBC. Ante las cámaras de televisión que transmitían en directo, contó que a los 14 años tuvo su primera relación sexual y que fue con una vecina. Después se dedicó a dar detalles sobre los momentos preliminares del sexo y sobre las técnicas de las relaciones sexuales, no como un especialista en la materia sino desde su propia experiencia. Tampoco escatimó datos en la explicación sobre cómo conoció y sedujo a mujeres casadas.
Sólo le bastó con su teléfono celular con conexión a internet para acercarse a ellas, seducirlas y convencerlas de tener sexo por fuera del matrimonio.
El problema es que en Arabia Saudita, donde una interpretación de las leyes islámicas rige todos los ámbitos sociales, esto está estrictamente prohibido. Las mujeres sólo pueden salir a la calle en compañía de sus maridos, padres o hermanos y no pueden conducir coches. Menos aún tener amantes. Y todavía menos recibir clases de sexo por televisión de un hombre que se jacta de seducir a la mujer del prójimo.
Por eso, no sólo está prohibido el sexo antes y fuera del matrimonio, sino también cualquier “comportamiento moralmente inconveniente”. Alardear de las propias aventuras sexuales no entra dentro de lo permitido, y menos si se hace por televisión ante miles de espectadores, que seguramente escucharon con gran interés los relatos. Pero lo que es seguro es que no fue visto con simpatía por todos y que no todos estaban ávidos de escuchar experiencias sexuales ni de aprender sobre ese tema o quizás no querían que sus mujeres cuenten con tanta información. Lo cierto es que unas cien personas presentaron denuncias ante el tribunal, que no dudó en acusarlo y arrestarlo.
Sin que les tiemble el pulso podrían condenarlo a muerte, simplemente por hablar de lo que no se debe por televisión. “Las acusaciones presentadas en su contra son muy graves”, cita Gulfnews al presidente del tribunal de Yidda, el jeque Abdulla al Othaim. “Incluyen perversión y adulterio reiterado así como el hablar abiertamente sobre pecados”. El presidente del tribunal señaló que, en el caso de ser encontrado culpable, el hombre puede ser condenado a muerte.
criticadigital.com