martes, 7 de febrero de 2012

Así es el temible ejército de mujeres 'ninjas'... ¡iraníes!

La práctica del deporte por parte de las mujeres iraníes tiene sus restricciones, sobre todo en cuanto a la vestimenta. La obligatoriedad de vestir el hiyab les ha ocasionado problemas serios en competiciones internacionales: por ejemplo, la FIFA prohibió a la selección de fútbol jugar la clasificación para los Juegos Olímpicos de 2012 por sus velos. La 'represión' externa se une a la que reciben en su propio país. No les está permitido vestir licra, ni jugar sin velo si hay hombres en la grada, ni siquiera ser entrenadas o acompañadas en los viajes por hombres.
Ante tanto impedimento, y a pesar de que la educación física está bastante extendida en las escuelas para las mujeres, su capacidad para llegar a ser deportistas de alto nivel está muy limitada. Por ejemplo, la selección nacional de voleibol, que destacaba en Asia, fue retirada de las competiciones internacionales ante la imposibilidad de encontrar una entrenadora para el equipo. En los Juegos de Atenas 2004, sólo participó una iraní; en Pekín'08, tres, por 53 hombres.
Aun así, la práctica del deporte sirve como forma de autoafirmación y poder para las mujeres. Y, por encima de todos los deportes, las artes marciales. Por su capacidad de proporcionar fuerza y seguridad y por lo bien que casan con las limitaciones en la indumentaria, los deportes de contacto orientales emergen en Irán. Una de las tres olímpicas en Pekín'08 era la taekwondista Sara Khoshjamal Fekri. El deporte en el que más destacan internacionalmente las iraníes es el wushu: un arte marcial chino en el que son una potencia internacional.
La aparición en la televisión iraní en inglés Press TV, controlada por el régimen, de un vídeo en el que se muestra a varias mujeres practicando ninjitsu, al mando, evidentemente, de otra mujer, la sensei Fatima Muamer, trata de ser un baño de propaganda para el Gobierno de Ahmadineyad. Pero sólo muestra la paradoja de las prohibiciones: las fieras ninjas iraníes no necesitan la protección de ningún hombre. Y, desde luego, pueden luchar contra quien se ponga por delante.
lainformacion.com