domingo, 26 de febrero de 2012

Reuma: una palabra, muchas enfermedades

 
Me duele todo. debe ser el reuma" es una frase que quizás alguna vez hayas escuchado. Sin embargo, la enfermedad en sí no existe. De hecho, el término implica casi 150 aflicciones que tienen que ver con las articulaciones, músculos y huesos. Pero existen dos que son las más frecuentes: la artrosis y la artritis reumatoidea. Esta última es uno de los reumas más importantes dado que se presenta en un amplio rango de edades (generalmente mujeres de entre 25 a 45 años, aunque también puede aparecer en hombres y en niños) así como por la severidad y rapidez de la evolución. Afecta principalmente las pequeñas articulaciones de la mano y el pie en forma simétrica, y también grandes, como la rodilla y la cadera. Por lo general, se traduce en hinchazón, dolor y pérdida de la función para la cual es imprescindible esa articulación.
Si bien no existen causas únicas que generen la enfermedad, se ha observado que es más frecuente y más severa en fumadores y en personas que padecen infecciones periodontales.
"En general, una situación de estrés, sobre todo afectivo, suele ser el detonante del cuadro al comienzo", explica el doctor Eduardo Mysler, reumatólogo, director de la Organización Médica de Investigación. Por eso, aconseja que toda inflamación articular de más de tres semanas, sin explicación por traumatismo o golpe, debe ser evaluada por el médico reumatólogo. Vale decir que gracias a los diagnósticos y tratamientos precoces hoy por hoy se pueden ver casos de curación. El secreto para gozar de esta posibilidad es la mayor precocidad en el diagnóstico, una terapia agresiva y el control estricto por el especialista.
En cuanto al tratamiento, existen diferentes opciones. Están los medicamentos modificadores de la enfermedad y los más modernos llamados biológicos. Los primeros tienen muchos años en el mercado y son efectivos pero no específicos, y los segundos son moléculas más complejas que actúan en zonas o problemas particulares.
Por lo general, las obras sociales cubren el 100% de los medicamentos si el paciente cuenta con un certificado de discapacidad que otorgan los organismos estatales cuando la enfermedad está avanzada.

DEL OTRO LADO

La artrosis, en cambio, es más frecuente que la artritis reumatoidea. Se trata de una enfermedad crónica que deteriora progresivamente el cartílago de una o más articulaciones. Se manifiesta por dolor, rigidez, deformidad y limitación del movimiento, lo que en algunos casos puede conducir a una discapacidad. Afecta sobre todo a las articulaciones que soportan peso, como columna, cadera y rodillas. Sin embargo, también puede existir en las manos.
Está sumamente ligada a factores genéticos (antecedentes de madre, padre, tía) o bien a la existencia de un traumatismo previo. "La artrosis se relaciona, mayoritariamente, con pacientes que superan los 35 años de edad, excepto cuando existe una cirugía que involucre una articulación o una malformación congénita o un traumatismo severo a corta edad y ello puede desencadenar una artrosis que por no corresponder a la franja etaria mencionada y obedecer a otra causa se denomina secundaria", aclara el doctor Horacio Venarotti, presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología y miembro internacional del American Collage of Rheumatology.
La padecen más mujeres en edades tempranas, sobre todo relacionada con la menopausia. Sin embargo, a partir de los 60 años se hace común en ambos sexos. Las primeras molestias suelen aparecer como resultado de un esfuerzo y luego desaparecen con reposo, aunque si la enfermedad avanza el dolor se hace más frecuente.
Desgraciadamente, la enfermedad no tiene cura y no se puede prevenir, pero es importante el diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado para lograr controlarla. Por eso es aconsejable estar atento si aparecen molestias cuando realizamos movimientos de la vida cotidiana, como cuando nos abrochamos la ropa, nos peinamos, levantamos algún objeto o nos lavamos los dientes.
Hoy en día existen diversas modalidades terapéuticas para reducir el dolor y aumentar la función de las articulaciones, como ejercicios y un tratamiento analgésico antiinflamatorio. Por eso, en cualquiera de los casos, es preciso consultar cuanto antes a un reumatólogo, quien evaluará el cuadro e indicará un tratamiento adecuado a las necesidades de cada paciente.. 
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