lunes, 30 de junio de 2008

TERAPIA COGNITIVA-Depresión: el tratamiento estrella

Centrada en el presente, busca la identificación de pensamientos, emociones y conductas negativas propias, para luego modificarlas. Es un método psicoterapéutico breve que está en alza. Por: Mariana Nisebe, de la redacción de Diario Clarín
AARON BECK. “Una historia de pasión”, el corto sobre la vida de este psiquiatra estadounidense, que inició el desarrollo de la Terapia Cognitiva, a principio de la década de los sesenta, como una psicoterapia para la depresión, breve y orientada al presente. (VXV.com)

AARON BECK. Es el Presidente del Instituto de Beck para la Terapia e Investigación Cognitiva y profesor de Psiquiatría en la Universidad de Pennsylvania. Desarrolló la terapia cognitiva a principios de los años 1960.

SUS ALUMNOS.
En abril de este año 40 estudiantes de distintas universidades norteamericanas visitaron el Beck Institute para presenciar una sesión en vivo con el Dr. Beck.

TERAPEUTA CONDUCTUAL. Ofrece técnicas para dar al paciente un mayor grado de control sobre el pensamiento negativo corrigiendo "distorsiones cognitivas" y conductas fallidas por otras más efectivas para controlar o superar los síntomas o dificultades presentados.
Su brevedad, su centro en el presente, en el problema y su solución; su carácter preventivo frente a futuros trastornos; su estilo de cooperación entre paciente y terapeuta; y la importancia de las tareas de auto-ayuda a realizarse entre sesiones, son algunas de las características prácticas más destacadas de la Terapia Cognitiva, explican en el Centro Arg. de Terapia Cognitiva y Terapia Racional Emotiva Conductal(CATCyTREC).

"Este es un método psicoterapéutico (no farmacológico) orientado a la resolución de dificultades y problemas personales específicos de una manera activa, estructurada, focalizada en el presente y limitada en el tiempo", señala a Clarín.com Fernando Torrente, Jefe de Psicoterapia Cognitiva del Instituto de Neurología Cognitiva.

"Es una terapia que ha ido creciendo de modo consistente: hoy la mayoría de las carreras de psicología cuentan con materias obligatorias y/o optativas sobre esta orientación, y se han multiplicado los posgrados.

También es un dato interesante que la mayoría de las prepagas comienzan a buscar y contar con equipos y profesionales de esta línea de trabajo", agrega Torrente.

Sus orígenes, en tanto, se remontan a la década del '50, cuando los iniciadores de esta corriente –Aaron Beck, especialmente– comenzaron a entender los procesos psicológicos a partir del modelo de procesamiento de información.

El supuesto básico, destaca Torrente, "es que los problemas emocionales se acompañan de ciertos pensamientos y creencias distorsionados (distorciones cognitivas), esto es, formas disfuncionales de percibir, interpretar y evaluar la realidad que provocan consecuencias negativas para la persona".

Ampliamente difundido, y respetado por la investigación que lo soporta y por sus resultados, es utilizado preferentemente para el tratamiento especializado de muchos trastornos, como: ansiedad, pánico, agorafobia, fobia social, inhibiciones, depresión, disfunciones sexuales, estrés, ira y conflictos de pareja.

En este tipo de terapia, los pensamientos se consideran la causa de las emociones, y no a la inversa. Y en consecuencia, su "procedimiento se basa en el aprendizaje de técnicas y recursos para identificar y modificar pensamientos, emociones y conductas problemáticas", afirma Torrente.

Este esfuerzo de observación y crítica que el paciente hace de sus propios pensamientos, "de la mano" del terapeuta, no debe confundirse con la tendencia conocida como "Pensamiento positivo", que promueve el autoadoctrinamiento por medio de frases positivas u optimistas ("Merezco ser feliz", "Soy una persona valiosa", etc.), porque la Terapia Cognitiva se vale del pensamiento crítico para conseguir el cambio en sus pacientes y no de una imposición dogmática de pensamientos predeterminados.

El paradigma de la psicología cognitiva (y las terapias cognitivas) consiste en el principio de la mediación cognitiva. Sintéticamente, Julio Adolfo Obst, director del CATCyTREC, explica que "la reacción (o respuesta emotiva o conductual) ante una situación (o estímulo) está mediada por el proceso de significación (o evaluación) en relación a los objetivos (metas, deseos) de cada persona". Y agrega: "El enfoque cognitivo conductual es cada año más dominante entre las propuestas psicoterapéuticas y su eficacia en la práctica clínica es cada vez más reconocida en las investigaciones sobre diversos trastornos".

Levántate y anda
La depresión, que puede ser transitoria o permanente, es un trastorno muy frecuente, incluso en progresivo aumento. La relevancia de su frecuencia cobra un significado mayor si se tiene en cuenta que genera una discapacidad funcional importante, superior a la mayoría de las enfermedades médicas crónicas.

La OMS indicó que la depresión se convertirá en 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo. Actualmente, entre el 15 y el 20% de la población mundial la padece.

"Conocí la terapia cognitiva investigando en Internet y participando en foros sobre fobias. Yo estaba, desde hacía muchos años, intentando superar mi agorafobia y la depresión que eso me producía con la ayuda de otras terapias como el psicoanálisis y un psiquiatra que me medicaba. Pero no le daban en la tecla y cada vez me recluía más en casa", relató a Clarín.com Gabriela M. Sin embargo, destacó, "con este tipo de terapia, en poco tiempo, aprendí a utilizar mi capacidad de razonar y observar las situaciones que me angustiaban o causaban ansiedad. En paralelo, un psiquiatra especializado en el tema controlaba la medicación. Poco a poco empecé a ver de otra forma lo que me sucedía y pude manejar mejor las situaciones de cada día. Estoy muy contenta".

Las personas con trastorno depresivo, explica Torrente, "presentan una forma sesgada, extremadamente negativa, de procesar la realidad que ayuda a mantener el estado de ánimo alterado". Así, el individuo se encierra cada vez más. "Y tiende a pensar de manera automática determinadas ideas acordes a su estado de ánimo: 'Mi vida es un fracaso', 'Todo me sale mal' o 'Me dejó mi novia porque soy un inútil'", señala el especialista.
Algunas de esas ideas pueden tener un asidero en la realidad, y otras no, "pero lo cierto es que se van agravando, y se genera un efecto de realimentación entre el ánimo decaído y los pensamientos negativos", destaca Torrente.
Los llamados pensamientos automáticos negativos tienen su origen en diversas fuentes. "Por un lado son la manifestación consciente y accesible de creencias más arraigadas sobre sí mismo, el mundo y el futuro (llamada la tríada cognitiva de la depresión), que son el resultado de aprendizajes de toda la vida y que se encuentran incorporados en el modo de ser e interpretar de la persona: en los esquemas. Cuando esos esquemas incluyen creencias disfuncionales, nuestro modo de reaccionar es también disfuncional", dice Torrente.
Por otro lado, continúa el profesional, "se ponen en juego ciertas reglas para razonar e interpretar las situaciones que denominamos distorsiones cognitivas. Por ejemplo, si su pareja le dice que hay algo de su relación que quiere rever, la persona deprimida lo tomará directamente como una ruptura. Por último, en las personas deprimidas, las funciones cognitivas básicas (atención memoria, razonamiento, etc.) están alteradas de una forma congruente con ese trastorno. Por ejemplo, ante una lista de eventos negativos y positivos, su memoria va a tender a recordar más los primeros".
El terapeuta conductual ofrece técnicas para dar al paciente un mayor grado de control sobre el pensamiento negativo, corrigiendo "distorsiones cognitivas" y conductas fallidas y brindando otras más efectivas en un proceso llamado reestructuración cognitiva. "El procedimiento es también activo por parte del paciente pues se espera que éste instrumente las técnicas y tareas acordadas durante la semana", afirma Torrente.
Entre las ventajas de este tipo de terapia -destaca el profesional- está la mayor eficacia demostrada a través de estudios rigurosos, su mayor eficiencia (o sea, su capacidad de producir efectos en tiempos relativamente breves) y su compatibilidad con otros abordajes actuales, como ser el farmacológico.
Actualmente, es recomendada por la mayoría de las guías internacionales de consenso de expertos, como la del Instituto de Salud Mental norteamericano (NIMH), la Asociación Americana de Psiquiatría, el Instituto Nacional de Evidencias Clínicas del Reino Unido, el Instituto de Salud Mental de Francia, etc.
La terapia cognitiva no es un proceso "de un día para el otro", aunque es más breve que otras terapias. Aún cuando un paciente ha aprendido a reconocer cuándo y dónde su proceso de pensamiento se ha "torcido", puede llevar meses de concentrado esfuerzo el reemplazar un pensamiento inválido con uno más adecuado. Pero con paciencia y un buen terapeuta, la terapia cognitiva puede ser una herramienta valiosa en la recuperación de la depresión y otros trastornos. "Lo bueno de esta terapia es que trata la urgencia o necesidad inmediata del paciente. Poder ir a la reunión de padres o simplemente a tomar un café. Definitivamente, a mí me ayudó", concluye Gabriela.
Compatibles 100%
Diferentes características convierten a la psicoterapia cognitiva en un procedimiento compatible con los avances en neurociencias. Conceptualmente, asumen las explicaciones biológicas dentro de su marco teórico. Por ese mismo motivo, integra a la psicoeducación (provisión a los pacientes y sus familiares de información científicamente validada y actualizada sobre los trastornos o dificultades padecidos) como una intervención estándar dentro de su programa de tratamiento; y por último, aunque tanto la psicopsicoterapia cognitiva como la medicación psicofarmacológica son efectivas de manera independiente, existe evidencia de que, sobre todo en los casos más severos, la combinación de ambos tratamientos produce resultados potenciados.
Fuente: INECO