miércoles, 11 de junio de 2008

El Hombre de Vitruvio


El dibujo de Leonardo Da Vinci donde, a través de los estudios que realizó sobre los escritos del arquitecto romano Marco Vitrubio, plasmó su idea de la medida "perfecta" que debe tener el cuerpo humano.

Leonardo Da Vinci no creó El Hombre de Vitruvio como una obra de sus tantas pinturas, ni esculturas, ni obras arquitectónicas, pero sin que él siquiera lo pretendiera, se convirtió en otra de sus grandes creaciones. Fue un dibujo –uno de los más famosos de la historia- que encontraron en uno de sus tantos diarios acompañado de notas anatómicas.

Éste, realizado alrededor del año 1492, representa una figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscrita en un círculo y un cuadrado. También se conoce como el Canon de las proporciones humanas.

Fue realizado en lápiz y tinta y mide tan sólo 34,2 x 24,5 cm y se encuentra actualmente en la Galería de la Academia de Venecia.

Lo que trató de plasmar Da Vinci en este dibujo son las perfectas proporciones del cuerpo humano que fueron los resultados de los estudios que realizó a partir de los textos del arquitecto de la antigua Roma, Marco Vitrubio.

Para el arquitecto romano el cuerpo humano está dividido en dos mitades por los órganos sexuales, justamente por eso, el dibujo tiene su punto central en los genitales del hombre.

Según las notas del mismo Da Vinci, las proporciones ideales serían:

• Una palma es la anchura de cuatro dedos.
• Un pie es la anchura de cuatro palmas.
• Un antebrazo es la anchura de seis palmas.
• La altura de un hombre son cuatro antebrazos (24 palmas).
• Un paso es igual a cuatro antebrazos.
• La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura.
• La distancia entre el nacimiento del pelo y la barbilla es un décimo de la altura de un hombre.
• La altura de la cabeza hasta la barbilla es un octavo de la altura de un hombre.
• La distancia entre el nacimiento del pelo a la parte superior del pecho es un séptimo de la altura de un hombre.
• La altura de la cabeza hasta el final de las costillas es un cuarto de la altura de un hombre.
• La anchura máxima de los hombros es un cuarto de la altura de un hombre.
• La distancia del codo al extremo de la mano es un quinto de la altura de un hombre.
• La distancia del codo a la axila es un octavo de la altura de un hombre.
• La longitud de la mano es un décimo de la altura de un hombre.
• La distancia de la barbilla a la nariz es un tercio de la longitud de la cara.
• La distancia entre el nacimiento del pelo y las cejas es un tercio de la longitud de la cara.
• La altura de la oreja es un tercio de la longitud de la cara.

Este dibujo es considerado en la actualidad uno de los grandes logros del Renacimiento y también muchas veces considerado un símbolo de la simetría del cuerpo humano.

Su –increíble- vida

Muchos aspectos de la vida de este apasionado artista fueron controvertidos, desde su nacimiento, hasta la suposición de que fue un hijo ilegitimo.

Da Vinci nació el 15 de abril en 1452 en Anchiano, una aldea cerca de la ciudad de Vinci, que se encuentra dentro de los territorios de Florencia. Para algunos historiadores, en cambio, nació en Vinci (de ahí su apellido).

Desde muy chico mostró grandes cualidades para las artes plásticas, principalmente el dibujo, así como la geometría, la mecánica y la música. Tenía una gran capacidad de observación lo que le valió no sólo a su obra artística sino también a otros temas que estudió como la física, la música o el naturalismo.

Sus primeros bocetos eran tan buenos que en el momento que su padre se los mostró al pintor Andrea del Verrocchio, éste tomó al joven de catorce años como aprendiz en su taller, el cual ya frecuentado por futuros artistas de la talla de Botticelli, Ghirlandaio, Perugino y Lorenzo di Credi.

Los objetos que se creaban en los talleres eran de lo más variados. Desde escudos de torneo decorados hasta los ciclos de frescos para capillas. Por este motivo, Leonardo habría estado expuesto a un amplio conjunto de habilidades técnicas y habría tenido la oportunidad de aprender a hacer proyectos, química, metalurgia, trabajo en metales, enyesado, trabajo en cuero, mecánica y carpintería, así como las habilidades artísticas evidentes del dibujo, la pintura, la escultura y el modelado.

En el año 1476 Leonardo y otros artistas (entre los que estaban Jacopo Saltarelli y Leonardo Tornabuoni) fueron acusados por sodomía. La pena para estos crímenes era la muerte. Pero la causa fue archivada y todo se “olvidó”.

Más tarde instala su taller y comienza a recibir sus primeros encargos. En el año 1481 le dieron para realizar La Adoración de los Magos que no termina porque se va a Milán en 1482.

Milán era en ese momento una de las ciudades europeas más importantes y una de las pocas que superaban los 100 mil habitantes. Por eso, los gobernantes de la época tenían siempre necesidad de nuevas armas para la guerra interna.

Es en Milán donde Leonardo escribió la llamada carta de recomendación a Ludovico el Moro, conservada en su Códice Atlántico, describiendo ante todo sus proyectos de aparatos militares, de obras hidráulicas, de arquitectura, y sólo al final, de pintura y escultura.

Al leer la carta, el duque se maravilló de todos los conocimientos que dominaba Leonardo: pintura, dibujo, mecánica, ingeniería militar y ciencias naturales. Podía hacer esculturas en mármol, bronce o terracota. También pequeños cañones, trazar caminos y construir portones.

Después de una larga estadía en Milán donde creó obras como La virgen de las Rocas, Retrato de dama y nada menos que –en el 1495- la Última Cena, que tuvo en interrumpir en 1496 que según los grandes gastos que tuvo para una sepultura, sugieren la muerte de su madre. La gran obra fue terminada a finales del año 1497, a pedido del duque de Milán.

Devuelta en Florencia –en el año 1500- tuvo que superar la muerte de su padre en el 1504. El padre no lo nombró heredero y, en lucha con sus hermanos que no querían darle algunas de las pertenencias del padre, comenzó una causa judicial –iniciada por él-.

En este año de 1506 entró a formar parte de la casa de Leonardo Francesco Melzi, joven de quince años, hijo de un aristócrata de Lombardía y que poseía una gran elegancia.

Después de tempestuosas escenas de celos, Salai, su acompañante y discípulo –quién nunca presentó una obra- aceptó un nuevo arreglo en su relación con Leonardo, y los tres llevan a cabo varias giras a través de Italia. Melzi, en cambio, se convirtió en su discípulo y compañero de toda la vida. Viajó a Francia con Leonardo y estuvo con él hasta su muerte.

En el año 1509 se alojó en el Vaticano junto a sus alumnos. En aquella época trabajaban en la misma ciudad Rafael e incluso Miguel Ángel, del cual estaba separado por una antigua enemistad. Da Vinci no tuvo contacto con estos artistas ya que sus estudios en el lugar se basaron más que nada en matemática y ciencia.

Mientras se encargaba de una vieja creación que trataba de calentar una cisterna de agua a través de espejos tuvo problema con los creadores alemanes de los mismos. Se supone que fueron ellos quienes lo acusaron de brujería y al no tener protección de Giuliano de Médicis (antiguo protector ahora fallecido) se vio obligado a marcharse.

Decidió marcharse de Italia. Era un anciano que necesitaba protección de una persona que lo apreciase. En 1517 Francisco I lo invitó a su castillo, Clos Lucé, en Francia, donde permaneció hasta el día de su muerte, el 2 de mayo de 1519, una semana después de haber cumplido 67 años.