domingo, 8 de junio de 2008

Sex and the city - Cuatro amigas en busca de un final feliz

NUEVA YORK.- ¡Volvieron las chicas! Con Sex and the City, la película , que se estrena el próximo jueves en la Argentina, regresan los tacos altos, los Cosmopolitans, el glamour de la movida nocturna de Manhattan y, obviamente, el sexo, aunque esta vez, hay que aclararlo, es mucho más del que se habla que del que se hace.

"Sí, es verdad, hay menos sexo del que había en la serie", reconoció durante una entrevista con LA NACION Sarah Jessica Parker, de 43 años, que vuelve a encarnar al personaje que la convirtió en todo un ícono de las mujeres solteras e independientes, Carrie Bradshaw, columnista del ficticio diario The New York Star , que comparte sus logros y desventuras románticas con sus tres inseparables mosqueteras: la férrea abogada Miranda Hobbes (Cynthia Nixon), la atrevida y sensual relacionista pública Samantha Jones (Kim Cattrall) y la conservadora galerista Charlotte York (Kristin Davis).

"En la película queríamos mostrar la diferencia que hay entre tener 20 años y andar buscando desesperadamente el amor por donde sea, y llegar a los 40, haber encontrado el amor pero con los problemas que se presentan en la relación con tu hombre, que tal vez no se adapta al ideal que tenías cuando eras más joven, pero es igualmente válida porque al fin de cuentas es tu decisión, tu vida, y no debés dejarte imponer modelos por otra gente", aclara la actriz, quien supervisó muy de cerca el libreto escrito por Michael Patrick King, guionista y director tanto de la serie televisiva como del film.

La tan esperada película arranca justo cuatro años después de que terminó la serie y nos presenta a Carrie finalmente amoldada a su relación con el escurridizo Mr. Big (Chris Noth), quien después de tantas idas y venidas la sorprende con una propuesta de casamiento y de vivir juntos, que no podrá cumplir. En tanto, instalada en Brooklyn con su marido Steve (David Eigenberg) y su hijo Brady, Miranda hace malabares para congeniar su hogar y su trabajo. Mientras, Samantha se mudó a Los Angeles para favorecer la carrera de su joven novio actor, Smith (Jason Lewis), y Charlotte está aparentemente feliz con su holgada vida en Park Avenue, con su marido Harry (Evan Handler) y su hijita china adoptada.

"Al sentarme a escribir el guión pensé que sería un error repetir cualquiera de las cosas que hicimos en la serie y también que sería un error empezar la historia donde terminó la serie, haciendo de cuenta que los personajes no evolucionaron. No sólo evolucionaron las chicas, sino también el público", apuntó King, quien eligió un tono más melancólico para la película, que gira en torno al delicado tema de ser capaz de perdonar para amar de verdad, tanto en las relaciones de pareja como en las amistades.

"Sin duda, no es una comedia romántica tradicional. Vemos el lado oscuro de Carrie cuando pierde el amor, que sufre una decepción y una desesperación con las que cualquier adulto que tiene una pérdida así se puede identificar -resaltó Parker-.

Creo que el film pone el cuento de hadas que era la serie en un contexto más real." De todas maneras, en la pantalla grande siguen estando varios de esos ingredientes fantasiosos que coronaron a Sex and the City como una serie de culto en toda una generación: los fantásticos vestidos de marca curados por la asesora de vestuario Patricia Field, la obsesión por los zapatos, y la iconografía urbanística de una Nueva York fabulosa.

La exitosa serie reforzó el magnetismo de la Gran Manzana en todo el mundo y lanzó a las calles de Manhattan a millones de mujeres clones de Carrie que, con sus tacos altos y ropa de diseñador, se pasean con sus amigas por los sitios de moda, hablando de sexo como si fueran hombres en un partido de fútbol.
El propio marido de Parker, el actor Matthew Broderick (con quien está casada desde 1997 y tiene un hijo de cinco años, James Wilkie), culpa a la serie de haber fortalecido esos estereotipos de mujeres jóvenes desprejuiciadas y, sobre todo, de haber arruinado en cierta manera la textura de la ciudad, convirtiendo todo lo que se mencionaba en el programa en algo "fashion".

"Yo no me siento responsable por todo lo que trajo la serie. Nueva York siempre ha sido un imán para la gente que busca con ahínco realizar sus sueños; ofrece una promesa y un potencial especial. Siempre ha sido así, no comenzó con nosotras.
La serie puso la lupa sobre un grupo de mujeres solteras que disfrutaban de su vida aquí, contó su historia a través de una voz femenina y de lo que fue una época específica en esta ciudad, interesante y narcisista, consumida por la moda y lo que está de moda", se defendió la protagonista, quien desde que terminó la serie actuó en películas de poco o mediano impacto como La joya de la familia , Soltero en casa y Strangers with Candy .
Sin embargo, Parker acepta que la Nueva York de hoy se ha vuelto demasiado cara, ostentosa y dominada por las apariencias.

"Amo Nueva York y todo su encanto está ahí a la vista, pero creo que en los últimos años se ha convertido en una ciudad para gente con plata que sólo quiere mostrarse.
Antes era posible tener una vida rica en experiencias sin tener mucho dinero. Hoy, la vida en Manhattan está imposible incluso para la gente que tiene trabajos normales; el alquiler te cuesta más de la mitad de tu sueldo, todo se ha vuelto menos accesible.
En cuanto a lo fashion, a mí personalmente me atrae la moda como una expresión de arte, de las posibilidades humanas. Me encantaría que la gente también viera en lo fashion algo con sustancia más allá de la etiqueta que tenga", señaló la actriz, quien el año pasado lanzó su propia línea de moda en sociedad con la firma Steve &Barry, que vende ropa por menos de 20 dólares.