miércoles, 18 de junio de 2008

Meditación consciente, la nueva alternativa psicoterapéutica contra la ira y la depresión

Estaba sentado, con los ojos cerrados, sumergido en el ritmo de mi respiración. Después de un rato, me di cuenta que estaba pensando en la relación problemática que tenía con mi papá. Casi sin notarlo, comencé a confundirme con el ambiente y dejé de sentir mi individualidad. “Estuve allí, presente con el dolor”, acoté, al terminar mi sesión de meditación consciente.
El terapeuta me explicó: “Eso fue la aceptación, el dejar ser, sin tratar de cambiar nada”.
Este ejercicio, centrado en la conciencia y en la revisión de emociones, se ha convertido en la técnica psicoterapéutica más popular de la última década, según informó el "The New York Times" en un artículo publicado en el diario La Nación.
La meditación consciente tiene sus orígenes en las enseñanzas del siglo V a.C. del príncipe indio Siddhartha Gautama, más tarde conocido como Buda. Lo que diferencia a ésta técnica de la tradicional meditación trascendental es que en la trascendental, los practicantes intentan trascender o "perderse" a sí mismos. Mientras que el objetivo de la meditación consciente es otro: impulsar la conciencia de cada sensación tal como se desarrolla en el instante.
Durante años, las desesperanzas y las depresiones trataron de ser aliviadas mediante tediosas psicoterapias, ayudando a los pacientes a reconocer el origen de sus males en el pasado y a cambiar, luego, el comportamiento.
Pero la meditación consciente puede más que las palabras, más que cualquier entrevista. Es así que esta práctica milenaria llegó a mezclarse con las psicoterapias.
La conciliación llegó en la medicina universitaria. En los 70, un graduado de biología molecular, Jon Kabat-Zinn, adaptó una versión de las prácticas de meditación que podía aprenderse y estudiarse fácilmente, según cuenta el artículo.
Kabat-Zinn le enseñó su práctica a personas que sufrían dolor crónico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. En los 80 publicó una serie de estudios que mostraban que un curso de dos horas por semana, durante ocho semanas, reducía el dolor crónico con más eficacia que el tratamiento convencional. Se corrió la voz discretamente, al comienzo. "Creo que en ese entonces otros investigadores tenían que ser muy cuidadosos acerca de esto, porque no querían ser tomados como excéntricos New Age", dijo Kabat-Zinn.
La meditación ayudó a diversos pacientes con tendencias suicidas o pozos depresivos. De manera progresiva, ésta técnica se usa cada vez más en el mundo, sobre todo entre los jóvenes. Sin embargo, la evidencia de que la meditación consciente ayuda a mejorar síntomas psiquiátricos es muy poca y, en algunos casos, hay estudios que sostienen que no mejora, sino que empeora.
Cómo meditar
La meditación consciente es fácil de describir:

- Siéntese en una posición cómoda, con los ojos cerrados, preferentemente con la espalda derecha y sin respaldo.

- Relájese y tome nota de sus sensaciones, estados de ánimo y sonidos. Repare en ellos, pero sin juzgarlos.

- Deje que su mente se aquiete al ritmo de su respiración. Si vaga, redirija su atención a la respiración. Manténgase así por lo menos diez minutos.

Después de dominar el control de la atención, dicen algunos terapeutas, una persona puede enfrentar mentalmente ideas problemáticas o amenazantes, y aprender a soportar la ira o la tristeza, y dejarlas pasar, sin tratar de cambiar los sentimientos, algo que frecuentemente complica más las cosas.
Algunos profesionales aún dudan de su eficacia.