domingo, 8 de junio de 2008

Oie, chica, ¿tú no eras chico?

Cuba autorizó la operación gratuita para cambio de sexo

El nuevo plan de salud especial del gobierno cubano fue impulsado por la hija del presidente, la sexóloga Mariela Castro.

La llegada al poder del menor de los Castro revolucionó la isla en apenas tres meses. Los beneficiarios de la última señal de apertura raulista son los transexuales cubanos, que podrán acceder a cirugías de “reasignación de sexo” en la isla y a un plan de atención sanitaria especial.

La decisión de La Habana fue posible gracias a la presión ejercida por la hija del presidente, Mariela Castro, sexóloga y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

El Departamento Jurídico del Cenesex difundió el viernes un comunicado firmado por el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ramón Balaguer, en el que confirma la aprobación de “la resolución 216”. Allí, La Habana dio luz verde a “los procedimientos que se requieren como parte de la atención integral a las personas transexuales por el Sistema Nacional de Salud Pública”.

Mariela Castro explicó que la decisión beneficiará inmediatamente a los 28 cubanos reconocidos oficialmente como transexuales. Desde 1979, más de cien personas atravesaron “procesos de estudios”, pero sólo veintiocho recibieron “la confirmación de transexualidad”. Son ellos los únicos a quienes “se les proporciona tratamiento hormonal y están en condiciones de someterse a la cirugía de reasignación sexual si cumplen los requisitos de salud y lo desean”, explicó la hija de Raúl a la revista cubana Bohemia.

En Cuba sólo se realizó una operación de cambio de sexo, de hombre a mujer, en 1988. Según Mariela Castro, el rechazo fue “tan grande” que el Ministerio de Salud Pública decidió cancelar el programa de cirugías para los restantes transexuales.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de “enfermedades y otros problemas de salud” el 17 de mayo de 1990, Cuba admitió el cambio de etiqueta recién en 2007, cuando Raúl ya ejercía la presidencia interina cedida por Fidel.

El mes pasado, La Habana celebró por segundo año consecutivo el Día Mundial contra la Homofobia con un inédito despliegue de actividades. Dos semanas después, el gobierno aprobó la resolución que deberá esperar hasta julio para convertirse en ley.

El Cenesex presentó al Parlamento cubano un proyecto integral sobre los derechos de los homosexuales en el cual establece otros dos beneficios legales inexistentes por el momento en la isla: la “unión legal” de las parejas homosexuales y la posibilidad de que los transexuales puedan cambiar oficialmente su nombre “sin tener que someterse a las cirugías de reasignación sexual, porque no todos desean operarse ni reúnen las condiciones de salud para ello”, explicó Mariela Castro.

Así, el nuevo gobierno cubano pondría fin a décadas de persecución a homosexuales y travestis, que, después del triunfo de la revolución, llegaron a estar forzadamente recluidos en granjas de trabajo “curativas”.

Desde que asumió la presidencia el 24 de febrero, Raúl Castro no dejó pasar más de quince días seguidos sin anunciar una nueva medida aperturista para los cubanos.

Las primeras liberalizaciones incluyeron electrodomésticos, computadoras personales y celulares. Siguieron la autorización para acceder –a precio dólar– a internet y a hoteles de lujo de la isla. La revolución de Raúl alcanzó después a los pequeños productores agrícolas y a la anciana madre de la cirujana Hilda Molina, que viajó a Buenos Aires para reencontrarse con su nieto. Esta semana llegó el turno de los transexuales y el mes que viene podrían sumarse los homosexuales, uno de los sectores más marginados y perseguidos durante los 49 años de gobierno de su gran hermano.