domingo, 15 de junio de 2008

Una mujer muere cada dos días

“En seis meses del nuevo gobierno hubo, al menos, 70 víctimas de violencia doméstica y la Argentina continúa sin un plan de acción contra la violencia de género”, denunció Amnistía Internacional.
La inseguridad doméstica mata a una mujer cada dos días, pero no tiene la prensa de los casos donde alguien se baja de un auto, roba y mata a sangre fría. A las muertes de una esposa, ex mujer o novia se los denomina crímenes pasionales como si fueran un desborde de pasión incontrolable. Tan incontrolables como si no pudieran ser evitados a través de políticas de Estado.
Sin embargo, Amnistía empezó a ocuparse de la violencia hacia las mujeres como una violación a los derechos humanos y comprobó que se produce más de un caso de violencia física (golpes o asesinatos) cada 36 horas.
No es todo. Hay un caso de violencia sexual (violaciones, abusos o asesinatos posviolación) por día. Pero el peligro para las mujeres no está sólo en la desolación de una calle oscura.
Al lado del sillón, la cocina o la cama hay gritos que retumban como si todos los oídos fueran sordos a la violencia doméstica (dentro del hogar o en el ámbito de la familia) que golpea todos los días. Las cifras son –apenas– un esbozo del problema real ya que son las notificaciones o denuncias (policiales, judiciales o sociales) que llegan a ser publicadas por los medios de comunicación (nacionales y provinciales) y no todas las que se producen. El relevamiento dimensiona el problema que, además, es aun mayor si se tiene en cuenta que la violencia machista afecta más a las mujeres que la delincuencia común. En un estudio realizado a partir de datos de la Policía Bonaerense en el libro Femicidio e impunidad, se mostró que el mayor riesgo para una mujer está de la puerta para adentro (y no para afuera).
El 83% de los crímenes femeninos fue calificado de femicidio (cuando una mujer es asesinada por su condición de mujer, por ejemplo, por despecho de su ex marido o para lograr violarla) y en el 68% de los casos las víctimas fueron asesinadas por su pareja, ex pareja, novio o amante.
El problema es global. Pero acá sorprende la inacción del Gobierno. “La Argentina tendría que darle más importancia al tema y tomar el combate a la violencia de género como un problema de Estado porque tiene compromisos a nivel internacional que tienen que cumplirse”, opina Rafael Barca, director ejecutivo de Amnistía en la Argentina. Y apunta: “Con la presidenta Fernández de Kirchner nunca se ha tenido un encuentro. En diferentes ocasiones se le ha solicitado llevar a cabo una reunión sobre la violencia contra las mujeres, pero no ha habido respuesta alguna. Lo único que se ha recibido es un acuse de recepción de los documentos. Nada más. Pero aún más importante es que no hay una respuesta efectiva y coordinada para las mujeres que están en peligro”.
“Lo revelado por Amnistía Internacional alarma, pero no sorprende –evalúa la abogada Luciana Sánchez, del Colectivo para la Diversidad–, Cristina embiste con miopía femicida sobre los cuerpos de millones de mujeres pobres. La entrega secreta de planes sociales encubre el abuso sexual de los punteros barriales y municipales y no existe apoyo financiero para sostener a víctimas de violencia intrafamiliar fuera de las relaciones violentas.”