lunes, 27 de septiembre de 2010

Los males del tabaquismo

Los graves problemas de salud derivados del hábito de fumar, que causan 40.000 decesos anuales, son conocidos hace tiempo, pero una reciente investigación emprendida por el doctor José María Bruni, especialista en sistemas de salud y seguridad social, aporta valiosa información estadística sobre las enfermedades que produce el tabaquismo, así como de los gastos que insumen los tratamientos de esos males al sistema de salud público y privado en la ciudad de Buenos Aires.

Entre las conclusiones más impactantes del trabajo pueden citarse las referentes a las cuatro principales enfermedades originadas por la adicción al cigarrillo y su costo público y privado. Ellas son: el cáncer de pulmón, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el infarto de miocardio y los accidentes cerebrovasculares (ACV).

La franja etaria más vulnerable se ubica entre los 34 y 55 años. El financiamiento del diagnóstico, tratamiento y cuidados paliativos de los pacientes se ha estimado en 500 millones, lo que representa el 12 por ciento del presupuesto de la salud pública porteña en cuyos hospitales se atiende el 48 por ciento de los enfermos de esta ciudad. Una suma semejante se gasta en instituciones privadas de atención médica, como obras sociales y prepagas; en total, 1000 millones. Cabe anotar, además, que en la dimensión del país los gastos provocados por las enfermedades asociadas al tabaquismo han ascendido de una manera inquietante, ya que en un lustro han crecido más del ciento por ciento.

Los males aludidos y sus graves consecuencias conmueven, sobre todo, por tratarse de perjuicios derivados de una causa evitable que recaen sobre la vida humana y el presupuesto que tributa la población. Por otra parte, el 12 por ciento de los enfermos son fumadores pasivos, es decir que aspiran el humo que producen otros. A esto hay que agregar que la epidemia del tabaquismo no sólo amenaza la vida del fumador, ya que también reduce precozmente las posibilidades del trabajo por la disminución física que va produciendo.

Si se consideran esas últimas pérdidas, habría un gasto duplicado en el haber del tabaquismo, lo que acrecienta las razones que justifican la necesidad de desalentar el consumo del cigarrillo. Entre esas medidas figura hace ya tiempo la sanción de una ley antitabáquica, que encare a fondo el objetivo de una "Argentina libre de humo", proyecto en el cual están aliadas numerosas entidades civiles.

Se estima que nuestro país ha quedado relegado en esa lucha, porque el Congreso Nacional ha dado preferente atención a la industria tabacalera y a los intereses de las provincias productoras en vez de priorizar la reducción de un mal tan dañino. Está claro que si decrecieran las enfermedades evitables, como el tabaquismo, habría mejores recursos para el tratamiento de las enfermedades inevitables. Es indispensable, pues, que el Congreso encare con decisión una norma legal que hace tiempo se espera.

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